Columnistas
Todos jalando para el mismo lado
Debemos tener presente que el próximo terremoto inexorablemente ocurrirá cuando ya nos hayamos olvidado del anterior.
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23 de ago de 2026, 12:16 a. m.
Actualizado el 23 de ago de 2026, 12:16 a. m.
Ni hay adjetivos para describir lo que fue el terremoto del 10 de agosto de 2026 que afectó una tercera parte del territorio nacional, ni es posible, desde la distancia, dimensionar lo que les ha ocurrido a los que les tocó de cerca. Lo más doloroso e irreparable son los centenares de personas que murieron, y las que hasta el momento se encuentran desaparecidas. Las pérdidas materiales se tomarán años en recuperarse y demandan acciones eficientes.
Un Estado que se ha dejado ver desde el instante mismo del inicio de la tragedia tiene por delante una labor titánica. Administrar sus energías para una tarea de largo aliento, asegurando que sus esfuerzos sean perdurables, porque las necesidades se harán sentir mucho más allá de la crisis del momento y las acciones programadas para el largo plazo son la clave para la verdadera reconstrucción. Canalizar sus energías a través de una logística eficiente que evite la duplicación y, como si lo anterior fuera poco, actuar de manera implacable contra oportunistas, saqueadores y corruptos.
El ejemplo de la reconstrucción de Manizales en boca de Omar Darío Cardona debe escucharse con atención, pues cuando se ‘reconstruye con transformación’ se está haciendo prevención y se están evitando muchos errores que pueden resultar muy costosos. Y tener presente que el próximo terremoto inexorablemente ocurrirá cuando ya nos hayamos olvidado del anterior.
Esos devastadores 90 segundos de horror, están sacando lo mejor de la gente de las zonas afectadas. Es la acción de una ciudadanía que dijo: Presente. Son muchos los héroes silenciosos que sin descanso siguen trabajando para aliviar el dolor de los sobrevivientes. A ellos nuestro agradecimiento infinito. Esos esfuerzos deben irse centralizando a través de canales oficiales para hacer más eficiente el esfuerzo. Especial mención merece la donación de sangre. Los bancos de sangre tuvieron que pedir a los donantes que reservaran sus aportes para las próximas semanas, porque no tenían manera de guardar más sangre. Y los donantes están listos para volver más adelante a entregar su aporte en la medida que los hospitales se pongan al día con los centenares de pacientes quirúrgicos que esperan ser intervenidos.
El impacto sobre la salud mental, la eterna cenicienta de la salud pública, ha sido brutal. La realidad es que estamos en un estado de shock emocional que se manifiesta de maneras diferentes en cada persona y obviamente es proporcional, en la mayoría de los casos, a la gravedad de la pérdida y la cercanía con las víctimas mortales. No hay alternativa distinta a hablar, comunicarnos y acompañarnos constructivamente. Hay que tratar de llegar al mayor número de personas necesitadas y eso requiere estrategias adecuadas para extender la salud mental a tantas personas que no tienen acceso a servicios especializados, algo en lo que Cali fue líder a nivel mundial hace varias décadas. Las Secretarías de Salud Departamental y Municipal sabrán actuar con presteza.
En Cali el Monumento de la Solidaridad, donde todos jalan para el mismo lado, que hemos mirado solo de paso, se convierte en el símbolo que guía a los miles de voluntarios y donantes que, sin distingos de ningún tipo, siguen colaborando.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.







