Columnistas

Reflexión Domingo III de Pascua

Aquellos hombres ya habían tenido noticias muy temprano que el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba, pero su fe no estaba despierta, no lo podían creer; aquí viene lo sorprendente.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Con ramas de eucalipto, pino y otras plantas en sus manos, los feligreses recrearon la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Hoy Jesús toma el pan, lo bendice, lo parte y nos lo da en la Eucaristía | Foto: Francisco Calderón

19 de abr de 2026, 01:04 a. m.

Actualizado el 19 de abr de 2026, 01:04 a. m.

El Evangelio de este domingo III de Pascua hace referencia a los dos discípulos que iban de camino a una aldea de Emaús. Su Actitud era de conversar como quien habla por el camino sobre acontecimientos recientes y en este caso sobre Jesús, de quienes esperaban que los fuera a liberar de la opresión Romana y que fue condenado y ejecutado en una cruz; hasta ahí solo es tristeza y frustración.

Se acerca a ellos un forastero que les pregunta sobre qué conversaban y ellos le relatan lo sucedido, sin embargo se sorprenden que Él, no sepa lo que ha pasado; sin ellos darse cuenta que era Jesús resucitado que se les aparece en el camino.

Viene la explicación, la catequesis Post Pascual de Jesús, quien les explica las escrituras teniendo la referencia de lo que hace poco el pueblo judío había celebrado, la pascua judía por eso en su reflexión comienza por Moises y luego habla de los profetas para hacerles entender que era necesario el sacrificio del Mesías.

Aquellos hombres ya habían tenido noticias muy temprano que el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba, pero su fe no estaba despierta, no lo podían creer; aquí viene lo sorprendente.

Son ellos quienes invitan al forastero a quedarse en su casa, a comer con ellos; son ellos quienes lo hospedan y en ese acto de generosidad es cuando Jesús se les manifiesta resucitado al bendecir, partir el pan y dárselo a ellos. Se les abren los ojos, ya no lo ven como forastero, ven como su maestro. El desaparece, pero ellos se dan cuenta que era Jesús. Su actitud de tristeza se vuelve alegría y desandan presurosos el camino para llevar la buena noticia que Jesús vive, que se les ha manifestado y lo fundamental que lo habían reconocido al partir el pan.

Hoy Jesús toma el pan, lo bendice, lo parte y nos lo da en la Eucaristía; que nuestros ojos se abran para saber que está con nosotros y que se manifiesta de manera extraordinaria en la Mesa Pascual de la Santa Misa.

Al salir de la Misa salgamos alegres y compartamos el mensaje que Cristo vive, ha resucitado y lo hemos reconocido al partir el pan.

Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas