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¿Quién fue Richter?

Considerado ‘una biblioteca andante’, Richter sabía de todo y podía dar respuesta a cualquier inquietud.

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Antonio Joaquín García.
Antonio Joaquín García. | Foto: El País.

24 de ago de 2026, 12:12 a. m.

Actualizado el 24 de ago de 2026, 12:12 a. m.

La escala de Richter es una escala logarítmica que mide la magnitud de un terremoto. Fue desarrollada en 1935 por los sismólogos Charles Francis Richter y Beno Gutenberg. La escala utiliza el logaritmo de la amplitud de la onda sísmica más grande, calibrada por un sismógrafo, para determinar la magnitud de un terremoto, es decir, la energía total liberada por un terremoto en su hipocentro. No mide los daños materiales, sino el tamaño físico del sismo mediante registros instrumentales.

La escala Richter, o escala de magnitud local, ya no se utiliza para medir sismos grandes porque se ‘satura’ y mide de forma incompleta la energía liberada; es decir, no calcula con precisión la energía total de los grandes terremotos. A partir de una magnitud cercana a 7, los instrumentos antiguos no calculaban adecuadamente la energía y daban números muy parecidos. Sin embargo, casi toda la información periodística y popular continúa hablando de la escala de Richter.

Hoy se utiliza la escala de magnitud de momento para medir sismos mayores, sin las limitaciones de tamaño y profundidad. Esta escala fue creada en 1979 por los sismólogos Thomas Hanks y Hiroo Kanamori, del Instituto de Tecnología de California, y es la preferida por el Servicio Geológico de los Estados Unidos.

La otra escala es la de Mercalli, creada en 1902. Esta tiene 12 grados, escritos en números romanos, y mide principalmente la intensidad de un terremoto a partir de sus efectos y daños observados.

Pero ¿quién fue Richter?

Charles Francis Richter nació el 26 de abril de 1900 en Overpeck, Ohio, Estados Unidos, y murió el 30 de septiembre de 1985, a los 85 años, en Pasadena, California. Su padre era de origen germano.

Tuvo una infancia muy difícil, marcada por la inestabilidad familiar y problemas de salud. A pesar de sus dolencias físicas, se dedicó con ahínco a sus estudios y encontró en ellos cierto consuelo. Se doctoró en Física en la Universidad de Stanford en 1927. Fue un brillante alumno de física, matemáticas, astronomía y química.

Durante su vida sufrió de depresión y crisis nerviosas, por lo que tuvo que pasar un año en un sanatorio privado. Allí desarrolló su pasión por la poesía, que lo acompañó durante toda su vida.

Se casó en 1927, pero su salud se deterioró después de la muerte de su esposa.

El legado de Richter no solo abarca el sistema de monitoreo sísmico, sino también su profundo conocimiento de la ciencia. Era considerado ‘una biblioteca andante’: sabía de todo y podía dar respuesta a cualquier inquietud. Publicó varios libros de poesía.

Sus alumnos lo recuerdan como un hombre excéntrico, excepcional, amante de la naturaleza y apasionado por los sismos. Todos los días visitaba el instituto de sismología de la universidad, donde estudiaba e investigaba constantemente, movido por su pasión por la sismología.

También era distraído. Su esposa le preparaba diariamente la ropa que iba a vestir porque, de lo contrario, podía olvidarse hasta de ponerse la corbata con la camisa.

Uno de sus mejores alumnos, Cinna Lomnitz, investigador emérito de la Unam, en México, fue su asistente en 1955. Lo recuerda como un hombre modesto, jovial, amable, curioso y metódico; un excelente profesor, sin egoísmo para enseñar todo lo que sabía. A menudo hablaba con sus alumnos de poemas y poesía.

Richter siempre les manifestaba que un terremoto era imposible de predecir.

Sus grandes aportes a la ciencia. Sus aportes a la ciencia son innumerables. Diseñó un sistema cuantitativo para evitar la subjetividad de las escalas anteriores, basadas únicamente en los daños observados. Utilizó una base logarítmica en la que cada nivel representa un aumento drástico respecto al anterior. Se inspiró en la astronomía y en la manera como se mide el brillo de las estrellas.

Trabajó en la localización de los epicentros y en el estudio de las capas de la Tierra. En 1958 publicó el manual Elementary Seismology, un texto fundamental para la enseñanza de la sismología.

Pero, sobre todo, creó la famosa escala que permitió asignar un valor numérico a la magnitud de los sismos. Sus estudios contribuyeron enormemente a comprender los movimientos de la Tierra.

Richter era un ejemplo de un verdadero científico: un hombre muy sencillo que todos los días aprendía y enseñaba, sin posar ni asumir ínfulas de héroe o de arrogante.

Participó en programas de concienciación ciudadana y de cultura de seguridad frente a los terremotos, tratando de no infundir miedo y adoptando siempre una postura sensata. Para mí, esa clase de personas son inolvidables, imitables y respetables. Siempre estaré agradecido con mis profesores, que me recuerdan, por su manera de ser, a este gran hombre: un verdadero científico, un ser humano excepcional y un ejemplo digno de recordar, profesor, investigador, personaje sencillo y humanista como lo fue Charles Richter.

Cirujano urólogo, docente universitario, escritor y columnista. Fue director del servicio de urología en el Valle del Cauca por 25 años y también fue director de la Clínica Rafael Uribe.

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