Columnistas

¿Por qué a los profesionales colombianos les seduce la idea de emigrar?

La migración calificada rara vez es un impulso; es una decisión informada donde pesan la productividad, la estabilidad institucional y las expectativas de vida.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Álvaro Benedetti
Álvaro Benedetti. | Foto: El País

13 de abr de 2026, 12:43 a. m.

Actualizado el 13 de abr de 2026, 12:43 a. m.

Otro asunto al que poco caso se le hace es la migración de colombianos, un tema que, en la actual campaña presidencial, dominada por el personalismo, la pobreza programática y una evidente ausencia de visión de país, se elude o se aborda de manera superficial.

Lo veo a diario en conversaciones con clientes, donde la pregunta ya no es si vale la pena quedarse, sino cuánto sentido tiene hacerlo en el corto plazo. Para muchos no es una reacción emocional ni una tendencia pasajera, es una decisión de vida sobre dónde el esfuerzo profesional logra mejores resultados. Y, además, pesa algo más cercano, la necesidad de estabilidad para crecer sin sobresaltos y ofrecer a la familia un entorno donde planear no implique incertidumbre constante.

El país venía avanzando, con limitaciones claras, pero avanzando; ese ritmo se ha diluido bajo el Gobierno actual y las brechas vuelven a pesar más de lo que deberían. La migración nunca ha sido nueva, pero hoy, ante la expectativa de una debacle, encuentra más razones para acelerarse. La productividad sigue rezagada frente a economías de la Ocde y el tejido empresarial mantiene baja sofisticación, dejando a muchos profesionales por debajo de su potencial en un entorno que ofrece pocas señales de corrección.

La vida urbana añade presión; en las principales ciudades, una hora diaria en tráfico es parte de la rutina y el costo de vivir en zonas seguras recorta el ingreso disponible, una combinación que, según el Banco Interamericano de Desarrollo, deteriora la relación entre salario profesional y costo urbano frente a otras ciudades comparables. A esto se suman factores menos visibles como la inseguridad percibida, el desorden, los trámites engorrosos y los vaivenes regulatorios, que terminan influyendo en decisiones de largo plazo como emprender, invertir o formar familia.

Mirar hacia afuera no implica renunciar, sino comparar. Estados Unidos sigue siendo el referente más recurrente, no solo por su escala económica, sino por cómo organiza su ecosistema profesional, donde perfiles de distintas disciplinas pueden integrarse a redes globales y operar con reglas más claras. En esa ecuación, las visas basadas en empleo han ganado peso, en especial la EB-2-NIW, que permite acceder a residencia permanente sin patrocinio directo.

Ese detalle no es menor, porque amplía los márgenes de decisión y, en la práctica, reconoce el capital humano como un activo estratégico. En paralelo, los diferenciales salariales siguen siendo contundentes; según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de este país, muestran que profesiones en ingeniería, tecnología o salud superan con frecuencia los 90.000 dólares anuales, mientras en Colombia perfiles equivalentes difícilmente alcanzan los 25.000, incluso ajustando por costo de vida.

Pero el incentivo no es únicamente económico; lo es también la posibilidad de escalar proyectos, insertarse en ecosistemas de innovación y proyectar trayectorias familiares en sistemas educativos más robustos que pesa tanto o más que el salario. En el largo plazo, ganar más y ampliar horizontes.

Por eso, la migración calificada rara vez es un impulso; es una decisión informada donde pesan la productividad, la estabilidad institucional y las expectativas de vida. No parte del rechazo, sino de cómo lograr que el esfuerzo logre mayores impactos en el tiempo. Al final, todo se aterriza en lo cotidiano, en las cuentas, en lo que se puede proyectar y en lo que se aplaza, y cuando esa duda se vuelve recurrente, mirar hacia afuera deja de ser una idea lejana.

***

Claridades: Mientras la discusión pública siga atrapada en nombres propios y no en proyectos de país, decisiones como esta seguirán trasladándose al ámbito privado, lejos del debate electoral. Ahí es donde realmente se están tomando. Y ahí, también, es donde vale la pena escuchar con más atención.

*Consultor internacional

Consultor internacional, estructurador de proyectos y líder de la firma BAC Consulting. Analista político, profesor universitario.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas

Gonzalo Gallo

Columnista

Oasis