Maricarmen y sus pánicos

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Maricarmen y sus pánicos

Noviembre 05, 2019 - 11:45 p. m. Por: Poncho Rentería

Maricarmen es una señora madrileña que veo mucho en la peluquería señorera del muy famoso estilista José Luis Botero donde se charla muy rico y se toma café delicioso con pandebonos bugueños que su madre Dalida Cruz le manda por avión. Maricarmen es muy adinerada, su esposo es un empresario asturiano poderoso en euros y dólares. Ella viene cada mes a Bogotá a ver sus cinco nietos colombo catalanes, tiene dos hijas casadas con bogotanos intachables. Ella me lo dijo ayer: “No me siento segura en Bogotá, he visto que la violencia de las marchas estudiantiles que terminan en motines, incendios y matoneo al agente de Policía, a las mujeres, a todo, quien se les opone lo pisotean”.

Lo anterior está pasando en la mal llamada ‘Atenas suramericana’ y Maricarmen rechaza que el policía colombiano tiene la orden de aguantar con patriotismo el ladrillazo que le lanza alevosamente el universitario o la audaz ‘primípara’ irresponsable. Esa pareja que matonea en la manifestación pero al final tienen en su apartamento pequeño-burgués una nevera llena y le sirven ricos quesos y ricos sándwiches. El policía que insultaron nunca tiene esos manjares, es un señor de segunda, fácil de irrespetar. Punto.

Piedra y ladrillazos y bombas con pintura contra tiendas, almacenes, es el placer de ciertos extraviados. La Policía, por no alborotar al atacante estudiantil, aguanta con paciencia el ultraje. Sobre eso Maricarmen opinó: “En España quien agrede a un guardia va preso, a la Benemérita se le respeta así la llamen franquista - fascista”. En Colombia es difícil detener al guache encapuchado lanza ladrillos, lo esconden sus amigos marchantes tras lanzar la ‘papa-bomba dinamitera’. En Chile y Barcelona no son cegatones, allí hay 2000 detenidos por incendiarios, por atracar almacenes y bloquear las carreteras. Punto.

País revolcado tenemos. Lo del Cauca es gravísimo, allí unos tipejos dizque ‘disidentes de las Farc’ les declararon la guerra al Estado, a los campesinos que no les ayudan en sus fechorías. Lo simpático es que la oposición ‘antiDuque’ puso su martillo crítico contra el ministro de Defensa, Guillermo Botero, y le exigen la renuncia. Para muchos periodistas ‘comer carne de ministro’ es erótico, es un plato exquisito, un caviar para su vanidad. El presidente Duque hace cuanto puede pero a él le es imposible capturar esos tipejos escondidos en matorrales y armados. La situación pinta peligrosa y el antiduquismo busca ventajitas baratongas. Vamos mal y puede ser peor.

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