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¿Jugamos rompecabezas?

Esta incoherencia está cobijada por la desfachatez más extrema, por un cinismo descarado, por la sensación de que los demás son tarados mentales y no importa lo que quieran pensar.

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Gloria H.
Gloria H. | Foto: El País.

16 de jun de 2026, 01:05 a. m.

Actualizado el 16 de jun de 2026, 01:05 a. m.

El juego del rompecabezas consiste en escoger la ficha indicada y colocarla en el lugar preciso para completar la imagen definitiva. Al final, claro, hay una figura coherente donde todo debe estar en el sitio indicado para apreciar el resultado. Pues bien, la vida es como un rompecabezas y los distintos momentos son como las fichas que deben cuadrar para mostrar coherencia. O madurez, o criterio o responsabilidad. Si las fichas no encajan por más que yo presione a imponerlas, la representación final es un despropósito. ¡No se puede!

Por ello, el rompecabezas de la política no cuadra. Cómo encajar la imagen de un Presidente americano, patán, grosero y maleducado con una periodista que lo entrevista, que cuestiona a morir si el presidente de Colombia no acepta el resultado de las elecciones, pero él mismo como presidente no aceptó las de su país, (yo sí, los otros no), pero a la vez es el ‘nuevo amigo’ del candidato de La Espriella que dizque respeta y valora a la mujer ‘como ninguno’.

Un candidato de doble nacionalidad, con una devoción tan grande hacia el presidente de otra nación, en caso de una confrontación, ¿a cuál honrará: a su país o al de su mejor amigo? No logro que estas piezas encajen en un resultado coherente… mi inteligencia no da para tanto. Porque si algo garantizaba un poco de seguridad en la convivencia era la coherencia, ‘honrar la palabra’, cumplir lo dicho, pero en este insólito rompecabezas del mundo actual, ¿cómo encajan los acontecimientos?

Por ello creo que la palabra coherencia va a desaparecer del diccionario. En las campañas políticas yo puedo insultar y denigrar del ‘otro’ candidato, pero si se le dice algo ‘al mío’ es un agravio, una ofensa. Esta conducta se calificaba como ‘doble moral’ (yo sí usted no) pero digámoslo más suave, ahora es incoherencia donde sin ninguna clase de vergüenza, puedo hacer o decir todo lo contrario de lo que dije o hice ayer. Lo que agrava la situación es la tecnología, porque ahora queda registrado todo lo que se exprese y si se te olvida, siempre existirá alguno (con mejor internet) que estará presto a recordártelo.

Esta incoherencia está cobijada por la desfachatez más extrema, por un cinismo descarado, por la sensación de que los demás son tarados mentales y no importa lo que quieran pensar. Cambiar de criterio, contradecirme a mí mismo, no es nada importante. Solo vale la inmediatez: sobrevivir al momento actual y probar mi teoría. Por ello, desafortunadamente, el diálogo está perdiendo fuerza. ¿Para qué conversamos si no se con cual “parte de tu personalidad” estoy hablando? ¿Cuál parte de tu rompecabezas se comunica hoy? Construir mi propia realidad, sumergirme en ella y creer que todos deben aceptarla, es la tendencia moderna.

Definitivamente, la enfermedad mental es la nueva pandemia…si se necesitara nombrarla con un diagnóstico, puede escoger el que se le antoje. Total los rótulos (esquizofrenia, doble personalidad, borderline, psicosis, narcisismo) no sirven para mucho, puesto que encasillar a la persona con el nombre de una patología no soluciona nada porque la cultura cree que la enfermedad mental es un problema solo individual, descartando el factor social. Mientras no se modifique ese concepto, la incoherencia seguirá campante. ¿Acaso importa?

Por ello, si acepta un consejo, no se desgasta tratando de armar el rompecabezas de la actualidad, buscando que las piezas encajen. No lo va a lograr. La coherencia dejó de existir. Ahora solo sirve el ‘todo vale’ o el ‘nada importa’. ¿Jugamos rompecabezas?

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión “Revolturas, Despertar de la Conciencia” en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en “Oye Cali”, “El corrillo de Mao” . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros “Hablemos del Amor” , "Amarte no es tan fácil" y “Dónde esta mi papᴔ.

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