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Los retos después de la segunda vuelta
Los cuatro años que iniciarán el 7 de agosto estarán definidos por la profunda división social, la compleja situación fiscal del país y los enormes desafíos en términos de gobernabilidad.
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15 de jun de 2026, 12:40 a. m.
Actualizado el 15 de jun de 2026, 12:40 a. m.
Colombia está muy cerca de repetir en segunda vuelta la decisión tomada en las urnas en las elecciones de hace dos semanas. Todas las encuestas publicadas en la última semana, de firmas como Atlas Intel, Guarumo y el Centro Nacional de Consultoría, señalan que De la Espriella vencería al candidato gobiernista Cepeda con una diferencia que oscila entre 4 y 8 puntos porcentuales.
Pero De la Espriella no la tiene fácil, aún si gana con un amplio margen de votos. Los cuatro años que iniciarán el 7 de agosto estarán definidos por la profunda división social, la compleja situación fiscal del país y los enormes desafíos en términos de gobernabilidad. Del tono de De la Espriella dependerá que el país avance o no hacia un necesario proceso de reconciliación tras cuatro años de llamados a ‘desenvainar espadas’ y a reescribir la Constitución de parte del petrismo. En caso de ser ganador, De la Espriella debe tener claro que esto no puede convertirse en un juego de revanchas ni en una competencia de cuál orilla grita más duro.
Por lo que sabemos gracias a las encuestas de intención de voto, esta elección podría no ser tan apretada como en un principio creímos: si los números de Atlas Intel, Guarumo y CNC proyectan la realidad del próximo domingo, De la Espriella ganaría con una diferencia cercana a los dos millones de votos. Un triunfo tan amplio –y más al tratarse del candidato que se enfrenta a toda la maquinaria estatal puesta a disposición de Cepeda por parte de Petro– hará más difícil el argumento del supuesto fraude del que tantas veces han hablado desde el petrismo.
Pero De la Espriella debe mantener una mirada aterrizada frente a su propio resultado, en un mapa político en que los triunfos electorales suelen nublar el juicio de los vencedores. Así gane la elección, vendrán cuatro años en los que tendrá que conquistar el apoyo de una ciudadanía que en gran medida lo ha impulsado para vencer al petrismo. Y en ese sentido, debe entender que entre las filas de sus votantes, muchos no son tan fieles a las consignas del ‘tigre’, sino que están, ante todo, unidos en la firmeza contra Petro y su destructiva visión de país.
Si así de incisivo ha sido Petro desde el poder, imaginemos cómo será desde su rol de expresidente. La oposición que enfrentará un eventual gobierno de De la Espriella será muy radical y con una capacidad de movilización que los colombianos ya conocen: vendrán cuatro años de intentos de llamar a nuevos paros y de promoción de una asamblea constituyente. Y para eso será necesario que el gobierno entrante muestre suficiente contundencia ante cualquier intento de desestabilizar el país, pero también que sea capaz de tender puentes y llegar a acuerdos con otras orillas políticas. En ese sentido, la gran prueba que enfrentaría Abelardo de la Espriella en caso de ganar sería mostrar que más allá de representar la voluntad de una mayoría que decidió rechazar el liderazgo de Petro, también su discurso puede ser capaz de trascender los odios vivos de este cuatrienio que por fortuna terminará pronto.
La decisión ciudadana toma formas contundentes y, en gran parte, manda un mensaje de rechazo mayoritario a la agenda del presidente Petro. Los electores colombianos están lejos de resignarse a ser gobernados por un candidato del que sus partidarios dicen que es un hombre decente, pero que no ha dicho una sola palabra en rechazo del descarado uso del aparato estatal a favor suyo. El voto de la ciudadanía también es un castigo a la decisión de Cepeda de mantener el silencio cómplice mientras su jefe político incumple todas las normas que prohíben la participación electoral de los mandatarios colombianos. Así no hay revolución ética que sea posible.
FERNANDO POSADA

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.
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