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¿Habrá revolución el día después?

El accionar de una justicia penal extranjera no es deseable, pero se explica por la percepción de organismos transnacionales y otros gobiernos sobre el deficiente desempeño de nuestro sistema punitivo.

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Antonio de Roux
Antonio de Roux | Foto: El País

23 de mar de 2026, 12:28 a. m.

Actualizado el 23 de mar de 2026, 12:28 a. m.

La bomba retumbó en los medios el pasado viernes a media mañana: según respetados medios de comunicación internacionales los fiscales de Brooklyn y Manhattan, estarían investigando posibles vínculos entre las finanzas de la campaña presidencial de Petro e individuos vinculados al narcotráfico. Aunque agregaron que a la indagación se le había dado carácter prioritario, debe advertirse que un procedimiento de esa naturaleza no conduce necesariamente a la formulación de cargos penales.

La intervención de los fiscales estadounidenses representa un campanazo sobre otras pesquisas en etapa pre electoral, y es que la larga mano de la justicia exterior podría querer ocuparse de otros altos funcionarios, congresistas y candidatos. El accionar de una justicia penal extranjera no es deseable, pero se explica por la percepción de organismos transnacionales y otros gobiernos sobre el deficiente desempeño de nuestro sistema punitivo.

Quizá frente al mundo otro sería el cantar si la Comisión de Acusación hubiese examinado con el rigor debido los aportes opacos a aquella campaña, y si la Corte Suprema hubiera sido más acuciosa con relación a los contenidos del computador de Raúl Reyes, donde se dice aparece mencionado Iván Cepeda. Aunque las evidencias desechadas hoy obraría en manos de las autoridades norteamericanas, es necesario anotar que la eventual imputación de cargos a estos dos personajes en víspera de unas elecciones presidenciales, podría comprometer gravemente la armonía y la convivencia nacional.

No se puede desconocer que el jefe de Estado actúa como director o codirector de campaña del candidato Cepeda. Seguramente lo hace por convicción o por pensar que la continuidad de uno de los suyos en el poder es la manera de quedar a salvo de otros poderes. Más allá de su activismo electoral que ocurre mientras la Procuraduría mira hacia las estrellas, procede preguntar por el impacto un Indictment tendría sobre las volátiles emociones del Presidente, su verbo desenfrenado, su tendencia a irrespetar la institucionalidad republicana.

Antes de que se conociera la noticia sobre la investigación de New York ya rondaba la pregunta referida a la sobrevivencia de la democracia colombiana tras la contienda electoral que se avecina. Y es que el futuro de la Nación estará determinado por la forma como los partidos y grupos enfrentados reaccionen ante un resultado final que según anticipan las encuestas podría zanjarse por un voto ‘finish’.

La actitud del centro y centro derecha no sugiere, al menos por ahora, el rechazo al resultado final que salga de las urnas. Pero la disposición de la extrema izquierda es distinta, no pocos de sus integrantes baten tambores de guerra. La minga convocada por el Pacto Histórico se suma entusiasta, la guardia indígena comienza a recorrer el territorio protagonizando una innecesaria demostración de fuerza.

Entre tanto el Presidente anticipándose a una posible derrota electoral continúa afirmando sin pruebas que el sistema electoral no es confiable, sus plataformas y procesos están viciados y se prestan al fraude. De esta manera si el resultado le disgusta intentará impugnarlo al otro día de las elecciones, aunque nos consuma el incendio de la guerra entre hermanos. Pero en su lógica particular esto no importará si se trata de hacer realidad esa revolución definitiva que tanto ha invocado.

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