China entra por la puerta grande

Escuchar este artículo

China entra por la puerta grande

Octubre 20, 2019 - 11:55 p. m. Por: Guillermo Puyana Ramos

La adjudicación del contrato para la construcción del metro de Bogotá, calificada como uno de los hechos económicos más importantes del país en el presente año, acaba con una oprobiosa cadena de sueños irrealizados de Colombia que incluyen obviamente la megaobra, pero también años de esperar que llegara la inversión china en infraestructura en la magnitud que hasta ahora solo habíamos visto en las noticias. China es el país que en el mundo está ejecutando obras de infraestructura a gran escala, de manera comprehensiva y a largo plazo.
Que además las obras se vayan a empezar a ejecutar justo en el año que se celebran 40 años de relaciones bilaterales no deja de ser auspicioso.

Desde 1996 cuando el expresidente Ernesto Samper Pizano fue a China en visita de Estado todos los presidentes colombianos han ido a Beijing y han regresado con la expectativa de que empresas chinas vendrán a Colombia a ejecutar obras de infraestructura estratégicas. En un momento se trataba de una mítica carretera que conectaba Bogotá, Medellín y Cali y más recientemente se hablaba de un oleoducto que pasaba el petróleo de Venezuela hasta el Pacífico. Pero nunca pasaban de ser una idea.

La sensación de que el país se quedaba corto en atraer inversión china se acentuaba en la medida en que veía en todo el mundo que los chinos desarrollaban obras impresionantes rompiendo todo tipo de récords en tiempos de ejecución y economía. Para hablar del más reciente, el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao que se puso en servicio en octubre 2018 que tiene una longitud de 55 kilómetros incluyendo 4 kilómetros de un túnel pegado al lecho marino para no interrumpir la circulación de los súper buques que atracan en el puerto de Hong Kong. La obra se ejecutó en 10 años y costó 18.000 millones de dólares.

El metro de Bogotá se adjudicó a un consorcio formado por dos empresas chinas una de ellas operadora de metros y la otra desarrolladora de infraestructura que en este momento está ejecutando varios proyectos ferroviarios en China todos más grandes y con mayor inversión que el metro de Bogotá. La operadora es la del metro de Xi’an, que es una ciudad de 18 millones de habitantes en su área metropolitana y 7 millones de habitantes en la ciudad propiamente dicha, es decir del tamaño de Bogotá.

Ninguna duda debe caber sobre la capacidad china de ejecutar exitosamente el metro de Bogotá; tampoco de la capacidad financiera pues los chinos cuentan con el apoyo de su banca pública y sus costos de financiamiento son menores. No es para nada sorprendente que en la puja de la licitación los chinos hayan adquirido ventaja técnica muy rápido y hayan sido los de mejor precio. Quienes de manera muy aislada han cuestionado al consorcio ganador lo hacen más desde una perspectiva de ignorancia o de interés.

Es sin duda una enorme oportunidad para probar a las empresas chinas que Colombia es un país confiable, pues si bien los desafíos no vendrán por dificultades técnicas o financieras, lo que realmente se pone a prueba es la credibilidad del país para atraer inversión extranjera de esta magnitud. Los chinos encaran un escenario desafiante por la pugnacidad política alrededor del proyecto que resulta más de pequeños intereses locales que de visiones estratégicas sobre el desarrollo infraestructural y también por las trampas agazapadas en la maraña legal. Una exitosa ejecución de la obra del metro debería hacer parte del interés nacional, más allá de la politiquería y los egoísmos que se han visto en esta campaña.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS