¡Iba a ser presidente!

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¡Iba a ser presidente!

Julio 15, 2019 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

Se necesita ser muy cara dura para creer que “porque no robó” para su bolsillo, Andrés Felipe Arias es inocente. Que lo que hizo fue asunto de poca monta y que como otros han robado más y no los han castigado igual, es injusto el suyo. Cuando se condenó a Fernando Botero por el 8000, una de las razones para su contundente condena fue el papel y la formación que tenía como individuo social. No es lo mismo que robe un analfabeta a que lo haga un profesional. Pues bien, Andrés Felipe Arias no es ‘cualquier’ individuo: fue candidato a la Presidencia de Colombia. Leyó bien, podría haber sido presidente. Era el ungido por Uribe y si no lo detiene la Justicia, habría sido un hombre cuya mentalidad de favorecer a los ‘suyos’, devolver prebendas a los que votaron por su Jefe, se habría convertido en el modus operandi de su gobierno. Ah, ¿que la vida le ha enseñado? Estoy segura que sí. Pero como iba, era para sentarse en la silla presidencial y con su filosofía hacer lo que se le antojara.

Pero así como fue descabellada la declaración del congresista costeño que filmó a su esposa e hijos menores diciendo que “su papito es bueno”, con el ánimo de ablandar corazones, comportándose como víctima, eso mismo hace la mujer de Arias: dice que es perseguido, que es una víctima, que es injusta su condena. Buscar la conmiseración (que no compasión) es una manera de evadir responsabilidades que se deben enfrentar. Deberían pensar en sus familias en el momento del abuso de poder. Después, los golpes de pecho son ‘pataletas de ahogado’.

El trato preferencial del Gobierno Duque es vergonzoso pero es hora de ir aceptando que a Duque le vale higo lo que piense una parte del pueblo colombiano. ¿Viaja mucho? Ya vamos en 19… El estudio profesional donde se considera absurda la cadena perpetua lo desestima y promociona la iniciativa porque es un tema emocional que toca la sensibilidad y puede ayudar a mejorar imagen. No escucha y no hay peor ciego que aquel que cierra los oídos. No vale la pena desgastarse entonces esperando que este Gobierno cambie de rumbo. Lo significativo es qué se aprende de lo que hacen, cómo evitar perpetuar un partido que hace trizas lo que no le parece como si gobernara solo para los suyos y los demás fuéramos invisibles o tarados o estúpidos.

Uribe pone a Duque de presidente, Duque pone a Ordóñez y Viviane Morales de embajadores. Ordóñez y Morales condenan e inhabilitan a Uribito y ahora dicen que hay persecución política ¿de quién? No es gratuita entonces la protección de Duque a Arias: ¿Sentimiento de culpa? No hubo fotos a su llegada. No lo expone a la vergüenza social tan ejemplarizante para corregir conductas. Es posible que Arias haya cambiado porque los hechos lo han ‘tocado’. Ha vivido en carne propia lo que es el abuso del poder. Pero aún recuerdo su prepotencia y suficiencia en los días en que ejercía de candidato. Era aplastante. Hoy debe ser un hombre más humilde, cuestionándose actitudes, creencias y dependencias. Hoy, posiblemente no volvería a vivir situaciones semejantes. Pero el telón de fondo tiene un interrogante contundente: ¿Por qué muchos de los acusados y comprometidos en actitudes dolosas, forman parte del mismo gobierno? ¿Obedecían órdenes? ¿Querían congraciarse con el jefe? ¿Coincidencia?

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