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‘Colombia, un drama’
Una nueva edición... que leí de una sentada porque lo que allí aparece fue vivido por mí en los años de la juventud.
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20 de ago de 2026, 01:01 a. m.
Actualizado el 20 de ago de 2026, 01:02 a. m.
En mi columna anterior dije, al referirme a Abelardo Forero Benavides, una de las figuras intelectuales más importantes de Colombia, que fue señalado como ‘lentejo’ por haber sido colaborador y defensor de los gobiernos conservadores que persiguieron con saña a los liberales- Al regresar Colombia al sendero democrático en 1958, Forero publicó el libro que sirve de título a esta columna, en el que narra la tremenda violencia que sufrió el partido opositor desde cuando perdió la elección presidencial de 1946.
Forero Benavides alcanzó alta fama pues fue ministro de varios despachos en el período del Frente Nacional y su cátedra en la Universidad de los Andes fue tan importante que el aula donde él daba su clase se colmaba con estudiantes de las diversas facultades.
Además, presentaba en televisión un programa de alta audiencia, llamado El pasado en presente, que enseñaba a los colombianos el proceloso tránsito de su historia desde el episodio del 20 de julio de 1810.
Ahora sale una nueva edición de ‘Colombia un drama’, que me obsequia mi buen amigo Bernardo Vallejo Restrepo, que leí de una sentada porque lo que allí aparece fue vivido por mí en los años de la juventud.
Forero con lupa de relojero cuenta los detalles de la vida nacional del Siglo XX, desde la Guerra de los Mil Días hasta la caída del régimen militar de Rojas Pinilla y la llegada a la presidencia de Alberto Lleras Camargo.
En ese libro aparece reflejada lo que fue la etapa de violencia sufrida por el liberalismo desde el mismo día en que asumió el mando el presidente Mariano Ospina Pérez, impuesto por Laureano Gómez, y con la orden de exterminar al partido contrario para que el jefe conservador pudiera asumir el mando en 1950.
En el texto de Forero volví a sentir el estupor que me causó la balacera en la Cámara de Representantes, cuando Carlos del Castillo Isaza, representante conservador de Boyacá, asesinó al representante liberal Gustavo Jiménez y resultó herido de muerte el patriarca liberal Jorge Soto del Corral.
Días después el 9 de noviembre de 1949, al conocer el presidente Ospina que la bancada mayoritaria liberal de la Cámara se proponía iniciar en su contra juicio político, echando mano del Artículo 121 de la Constitución Nacional, declaró turbado el orden público y en estado de sitio todo el territorio nacional y suscribió con todos sus ministros unos decretos que nada tenían que ver con el restablecimiento del orden público como el que modificó el sistema de votación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, cuyas decisiones en cuanto a los decretos emitidos no se tomarían por la mitad más uno sino por las tres cuartas partes de sus miembros. Por otro decreto de la misma fecha se instauró la censura de prensa, y por otro se ordenó la clausura de las asambleas, los concejos y de las dos cámaras del Congreso. Eso es lo que se llama una dictadura.
La elección presidencial prevista para mayo de 1950 fue autorizada por ley del Congreso para anticiparla al 27 de noviembre de 1949, pero la violencia contra los liberales les impidió concurrir a las urnas pues el ejército asesinó en una marcha pacífica del candidato liberal Darío Echandía a su hermano Vicente que iba a su lado. Esa misma noche el jefe del Partido, Carlos Lleras Restrepo, declaró que el liberalismo se abstendría de participar en esa farsa electoral.
Hay que leer el libro de Forero para conocer los detalles de esa etapa nefanda de nuestra historia.

Abogado con 45 años de ejercicio profesional. Cargos: Alcalde de Tuluá, Senador y representante a la Cámara, Secretario de Gobierno y Secretario de Justicia del Valle. Director SAG del Valle. Columnista de El Pais desde 1977 hasta la fecha.






