La paz sea contigo

La súper Luna gigante, rosada, naranja, se asoma a este planeta convulso,...

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15 de nov de 2016, 12:00 a. m.

Actualizado el 17 de abr de 2023, 07:33 p. m.

La súper Luna gigante, rosada, naranja, se asoma a este planeta convulso, para curiosear todas las locuras que cometemos a diario estos pigmeos de un planeta sin luz, que depende del sol y de ella para poder existir, y que se creen los amos del infinito universo. Se queda estática, enviándonos su resplandor extraño, como si quisiera decirnos algo. “No se destruyan”. “Son frágiles y sus existencias no representan ni un segundo en el cosmos”. “No son poderosos... no son los reyes… ni los únicos”. “No existirían sin mí, sin el calor del sol, sin las plantas, sin la lluvia, sin el aire que les regalamos. No desperdicien el instante en odios, ni venganzas, ni exterminios. Les dimos la oportunidad del amor y de la vida, no la pierdan, jamás volverán a tenerla”.Creo que la súper Luna, esa majestad silenciosa que ilumina algunas de nuestras noches y regula las mareas, y festeja rodeada de luceros sus rondas por la Tierra, está contenta de que Colombia ha llegado a un nuevo acuerdo para la Paz. Que entendió que había que aceptar sugerencias e incorporarlas, para detener el desangre que ha teñido sus ríos durante más de medio siglo, creo que desde que se acercó a visitarnos e mediados de los años 40.Setenta años después, nos encuentra un poco diferentes. La sed de venganza, intransigencia, odios políticos están menguando, y estamos labrando día a día, poco a poco un nuevo camino para convivir en armonía, aprovechando el segundo que somos en la eternidad del cosmos.Anoche estuvo muy cerca. Retornará su visita dentro de setenta años, cuando muchos de nosotros ya no estaremos, pero ella verificará que nuestros descendientes estén disfrutando de lo que comenzamos a sembrar: la paz, la armonía, el perdón, el darnos la mano y mirarnos a los ojos sin rencores ni desafíos. Podrá comprobar que los ríos ya no están teñidos de rojo, que los habitantes de los campos y veredas trabajan sus tierras y recogen sus cosechas, que ya nadie tiene que desplazarse, ni buscar sus muertos sin encontrarlos.Deseo que esta súper Luna sea testigo de que Sí pudimos llegar a un acuerdo entre todos nuestros hermanos colombianos y que podemos juntos forjar un país unido, un país privilegiado por la naturaleza, que nos regaló dos océanos, montañas, nevados, llanos, selvas, aves, flores y seres humanos de diversas etnias cada una aportando su cultura, sus tradiciones, su música, su creatividad.Los invito a comprometernos en seguir sembrando estas semillas de paz y de unión, para que Colombia la reciba en su próxima visita con ese país tan soñado que logramos hacerlo realidad.Felicito de corazón a todos los que ayudaron a salvar escollos y a devolvernos esa luz de esperanza. Todos somos hermanos. Todos tenemos el derecho a una segunda oportunidad sobre esta tierra, y nadie, absolutamente nadie en Colombia estamos libres de culpa ni podemos tirar la primera piedra. Nuestra obligación es construir, piedra a piedra, un nuevo país más justo más equitativo y más honesto. ¡Cabemos todos!PD. Ojalá La súper Luna también devuelva la cordura a los que prefirieron las Trumpadas de rabia y resentimiento, a los que bombardean hospitales, destruyen culturas milenarias y a aquellos que jamás han entendido que el amor es lo que nos puede salvar. Es una responsabilidad personal. ¡Depende de cada uno de nosotros! No la desperdiciemos.

Periodista. Directora de Colcultura y autora de dos libros. Escribe para El País desde 1964 no sólo como columnista, también es colaboradora esporádica con reportajes, crónicas.

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