Columnistas
Adiós
Tu vida fue un grito de libertad; aborrecías la inequidad, la injusticia y la violencia, la mordaza y los extremos.
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5 de abr de 2026, 12:08 a. m.
Actualizado el 5 de abr de 2026, 12:08 a. m.
El firmamento se rasgó como se rasgó tu vida sin previo aviso ni permiso. Una lluvia en ráfaga oscureció la noche oscura vestida ya de tristeza. No podía estar pasando lo que estaba sucediendo, si eras invencible; habías doblegado varias veces a la muerte, habías ido y venido por el mundo a tu antojo en una travesía indomable y surrealista. Nada ni nadie podía detenerte, sólo un trombo fulminante podía infartar tus sueños, y lo logró.
Somos únicos e irrepetibles ¿Pero tú? Eras como de otra especie, mezcla de toro bravo y tortuga (por algo los coleccionabas). Tu capacidad de amar y tratar a todos por igual, tu valentía para decir las cosas, tu libertad para desnudar el alma, tu terquedad visceral al defender tus opiniones y capacidad de transformar realidades, tu afición por los toros y amor por los libros, y tu insolente gallardía para ir a contracorriente, no eran usuales.
Como tampoco lo era tu humor mordaz y capacidad infinita de burlarte de ti misma, de tus ocurrencias y chambonadas y de tus pies horripilantes y martirizantes. Harán falta tus carcajadas de lágrima en ojo, tu zapateo flamenco con braceo y floreo, tu ineptitud culinaria que sucumbía ante un huevo frito, tu habilidad para esparcir tus corotos en la habitación de los hoteles, y la de rociar con tinte de pelo las paredes de los baños ajenos.
Fuiste una luchadora. Te arrastraste por la alcantarilla del alcohol y la droga, perdiste temporalmente a tus hijos e intentaste matarte no una sino varias veces. En ese lodazal buscaste ayuda y la encontraste, escribiste un libro, te creíste curada y recaíste. Te pudo la fama, te veías imbatible y no. Pero, te pusiste de pie, atravesaste el desierto y rehiciste tu vida, pegando las piezas de una porcelana rota, con enorme valentía, un día a la vez.
Era imposible no advertir tu presencia, copabas el espacio, la conversación y la palabra. Intimidabas y provocabas, lo hacías adrede, te gustaba pisar fuerte. Ese carácter recio forcejeaba con un corazón de algodón que escuchaba a la gente y hacía suyas sus causas. En tu mesa se sentaban el rico y el pobre, el negro y el blanco, el instruido y el iletrado. Los abrazabas por igual. Te importaban los demás -genuinamente- y te batías por ellos.
Te asfixiaban los límites y las reglas, te estorbaban, eras transgresora por naturaleza. Todo lo cuestionabas. De ahí tu amor por el periodismo, la literatura, el arte y la cultura; encontraste en ellos trazos, versos y senderos de inconformidad que te permitían volar. Tu vida fue un grito de libertad; aborrecías la inequidad, la injusticia y la violencia, la mordaza y los extremos. Por eso rehuías la política convertida en estiércol, te daba asco.
Repaso tu vida y la mía, y la de mis hermanos, tus hermanas, sobrinos, nietos, familiares y amigos, pienso en quienes seguían tus escritos, y no puedo llegar a conclusión distinta a que fuimos afortunados. En un mundo en el que prevalece la tibieza y el temor al qué dirán, la codicia y el egoísmo, nos enseñaste a no tener miedo y defender nuestras ideas, a ser desprendidos y desear el bien, a ser solidarios y compasivos con los más afligidos.
Qué más podemos pedirle a la vida, a ese instante ‘en que las cosas brillan más’. Cómo paliar el dolor cuando nos has prohibido llorar, cómo agradecer a la vida cuando nos ha arrebatado lo más querido, cómo llenar este hueco helado si eres irremplazable, cómo salir indemne de esta anestesia que hoy me permite escribir. Miraré el horizonte y sus colores rojizos, azul celeste y naranja, contemplaré el mar y abrazaré los árboles en tu nombre, quizá así pueda convertir mis lágrimas en risa y encontrarte más dentro de mí.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
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