La gran diferencia

La gran diferencia

Junio 24, 2019 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

El mundo entero se conmocionó cuando salió en periódicos, televisión, redes sociales, la fotografía de ese niño sirio de tres añitos ahogado en una playa de Turquía, cuando la barcaza de refugiados naufragó y un policía lo encontró tendido en la arena, con sus zapatitos negros y su saquito rojo empapado.

El periódico El Comercio de Quito todavía en el cabezote de su portada imprime el símbolo de duelo nacional por el asesinato de su equipo periodístico a manos del ‘Guache’ que sembraba violencia en nuestro país.

Esa es la gran diferencia. Desde que se posesionó virtualmente Iván Duque como presidente de Colombia han asesinado sistemáticamente a más de cien líderes sociales.

El Ministro de Defensa, un empresario redondito que está de espaldas a la realidad del país, trató de justificar con inexactitudes y palabras que no correspondían a la verdad de los hechos.

ExFarc que entregaron sus armas en un Acuerdo de Paz y ¡no! en una derrota para incorporarse a la vida civil, hoy están desaparecidos, asesinados o amenazados.

Paramilitares y bandas tenebrosas obligan a campesinos a abandonar sus tierras y cientos de familias desplazadas caminan sin rumbo, con sus pies descalzos y sus escasos enseres mientras les arrebatan la tierra.

Las imágenes de los gritos desgarradores de los mellizos testigos directos del asesinato de esa joven mamá, y aquí no pasa nada. Unas declaraciones melifluas y demagógicas del Gobierno Nacional, una visita urgente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf -creo que es la única institución que está funcionando-, para encargarse de esos adolescentes, y pare de contar.

Esta tragedia, esta atrocidad, esta monstruosidad en cualquier otra parte del mundo hubiera producido manifestaciones multitudinarias, días de duelo, rechazo profundo a estos actos.

Aquí no. Aquí seguimos tan campantes como Johnny Walker, caminando sobre la sangre derramada que ha teñido ríos, que ha teñido campos, que ha teñido montañas y que ha emasculado y amputado para siempre nuestro sistema emocional y nuestra capacidad de reacción.

Vamos como borregos al precipicio, sin inmutarnos. El único propósito de este Gobierno es desestabilizar al país, a los ricos con impuestos que asfixian, a la clase media ya ahorcada, a los campesinos aterrorizándolos, tratando de volver trizas el Proceso Paz, atornillando corruptos en el Congreso de la República, hundiendo el proyecto de ley que le quitaba la casa por cárcel a los corruptos, etc., etc.

Esa es la gran diferencia entre Ecuador y el resto del mundo con este país que perdió la capacidad de reacción y como los Walking Dead sigue caminando zombie al matadero.

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Posdata.
Estos gritos de dolor no se nos pueden olvidar jamás. ¡Esta mamá, mártir de una violencia demente, tiene que ser el símbolo de quienes sí queremos seguir luchando por un país en Paz!

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Posdata 2.
Como escribió Jean le Rond D’alambert, “La guerra es el arte de destruir a los hombres. La política es el arte de engañarlos”. Y Francisco de la Rochefoucold “...Si no tenemos Paz dentro de nosotros mismos de nada sirve buscarla fuera...”.

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