“En Cali ningún civil debería portar armas”: directora de Cisalva, María Isabel Gutiérrez

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“En Cali ningún civil debería portar armas”: directora de Cisalva, María Isabel Gutiérrez

Julio 24, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Ana María Saavedra / Editora de Orden

María Isabel Gutiérrez, directora de Cisalva, habla sobre la seguridad. “Yo sé que los resultados no son completamente halagadores, pero yo como caleña veo un cambio”, dice.

En un pequeño cuarto en un rincón de la Universidad del Valle, sede San Fernando, está la oficina de María Isabel Gutiérrez, directora de Cisalva (Instituto de Investigaciones y Desarrollo en Prevención de Violencia y Promoción de la Convivencia Social). El escritorio y los estantes están llenos de documentos, archivadores con informes, investigaciones, libros y en el único espacio libre de la mesa, un portátil. Atrás, un tablero con números, cifras y palabras claves. Parece el laboratorio de un científico loco, de esos que llaman genios. Y en realidad eso es un poco María Isabel Gutiérrez, MD., MSc., PhD., énfasis en Epidemiología, Bioestadística y Epidemiología Psiquiátrica y profesora universitaria. Afuera de su oficina, donde están sus asistentes, se agolpan en las paredes o estantes los premios: el Carlos Slim en Salud, en México; el Premio Nacional al Mérito Científico.... Y, el más reciente, el que este mes le otorgó la Fundación Action on Armed Violence Reduction, AOAV, (Acción contra la Violencia Armada), con sede en Londres, que la destacó como una de las cien personas más influyentes por trabajar en hacer del mundo un lugar menos violento. ¿Cuál ha sido el éxito de Cisalva?Primero, el equipo humano y manejar la evidencia, el tema de la información para sugerir estrategias. Nosotros no las hacemos pero sugerimos para que se estructuren políticas públicas. Investigamos en temas de seguridad y violencia para reducir este flagelo tan grande que tenemos.Somos alrededor de 25 investigadores en áreas de epidemiología, políticas públicas, psicología, sociología, comunicación social, economía, estadísticas.Uno de sus proyectos bandera es el de las Comunidades Seguras. ¿Cómo está el proyecto en Latinoamérica?Es un proyecto en el que ya tenemos ciudades de Latinoamérica. Donde más ha aumentado el movimiento ha sido en México y en Perú. En Colombia todavía no tenemos, bueno, nadie es profeta en su tierra y todavía nuestros alcaldes son un poco temerosos en decir mi comunidad es segura, porque piensan que el tema de seguridad está ligado solo a lo policivo y no piensan que es algo integral para trabajar por la reducción de riesgo en la vulnerabilidad del ser humano. Es un tema integral, que va desde lo policivo con la parte criminal y de control hasta el tema de las lesiones de tránsito, seguridad vial, salud mental y oportunidades para los discapacitados. Pero con una situación como la que vive México, con las masacres, los secuestros y el narcotráfico, ¿cómo se pueda hablar de comunidades seguras?Muchos pueden no estar de acuerdo conmigo, pero la forma mas interesante es el ejemplo de Chiapas. Llega un Gobernador con compromiso en el tema de la inclusión, hace programas en educación como el de Todos a la Escuela y en este momento es el segundo estado más seguro de México, con programas de desarrollo. Con apoyo, pero sin ser paternalista.Usted decía que nadie es profeta en su tierra, ¿por qué Cali no está en el proyecto de comunidades seguras?Bueno, hemos tratado, se han hecho algunos esfuerzos. Aquí se tienen programas que le da la posibilidad de ser una comunidad segura. Están las prevenciones, de cómo decir eso si todo el mundo dice que Cali es muy violenta. Tenemos una historia de problemas con alcaldes y funcionarios sancionados o destituidos. ¿Usted cree que la corrupción y la falta de rigurosidad en la planeación han afectado a Cali?Sí, pero esto ha estado cambiando. Es muy difícil algo que viene de larga data. Con esta Alcaldía se han querido articular los proyectos. Pero infortunadamente en años anteriores el tema político, de no resaltar la idoneidad de ciertas instituciones, de evaluar resultados, ha sido difícil.En la Alcaldía pasada ustedes diseñaron un proyecto para las ocho comunas más violentas, pero este terminó engavetado. En esta Administración, de la que usted es tan cercana, pues el Alcalde es su maestro, ¿ya lo empezaron a implementar?Nosotros entregamos a la Secretaría de Gobierno los planes de seguridad de las ocho comunas. Hay elementos que se han retomado. Los lineamientos de esos planes ya están en la Política Pública de Seguridad de la Ciudad. Es que en este Gobierno se ha generado una política Nacional de Seguridad y Convivencia. Obviamente del papel al hecho hay mucho trecho, pero por lo menos ya hay una bitácora, una ruta.Esos cambios dependen de muchísimas acciones articuladas y eso no pasa de la noche a la mañana. Ojalá se pudiera tener una continuidad de la tarea para ver resultados a largo plazo porque lo que nos mata en Colombia es que cada cuatro años nace una nueva ciudad.Pero llevamos un año y medio de esta administración. Y los homicidios siguen aumentando. Hay comunas intervenidas y pese a eso allí sigue la violencia, ¿en qué estamos fallando?No tengo la respuesta. Es una pregunta que se hacen inclusive las autoridades de la ciudad, encabezadas por el Alcalde. Todos quisiéramos que no tuviéramos ningún homicidio en Cali y es desalentador cuando se emprenden todas esas acciones y sigue pasando eso. La verdad es que hay que replantear muchas cosas y las autoridades municipales lo están haciendo.¿Por qué Bogotá sí ha podido; mientras ellos el año pasado tuvieron 16 homicidios por cada cien mil habitantes, nosotros tenemos 60? Bogotá tuvo tres gobiernos de sostenibilidad de un cambio estructural en la ciudad. En las alcaldías de Mockus-Peñalosa-Mockus no solo hubo un trabajo de seguridad contra el crimen sino que hubo un trabajo estructural con la comunidad de generación de cultura ciudadana, de oportunidades de empleo y educación. Luego viene Lucho Garzón y mejoró el tema de las escuelas públicas y de lo bueno que hizo Samuel Moreno, fue seguir con las escuelas. Y ahora hay unas acciones muy interesantes de Petro, aunque tenga toda la prensa encima. El desarme es una de ellas, otra es la parte del manejo de drogas, que pese a que todo el mundo se le ha burlado son modelos que hace más de 30 años usan en Baltimore. Esas acciones han generado una respuesta a la problemática urbana.En Cali, hasta hace un año y medio, ni fu ni fa, nos hemos mantenido con las mismas cifras, porque no ha habido un cambio consistente de ciudad. Por eso es que estamos con las esperanzas en esta Alcaldía.Si el plan desarme es una de las razones de esa reducción, ¿por qué acá no se ha aplicado en toda la ciudad?Yo diría que esa pregunta la tienen que responder en la Brigada (Ejército). Pienso que ningún civil debe portar armas, esas armas generan un riesgo no solo para ellos sino para quienes los rodean. Pienso que todos, incluyendo la Brigada, la Policía y todos los estamentos del Estado, deberían abogar por el desarme.¿Cuáles son los problemas de Cali?Hay problemas de convivencia, generados por una población con deficiencias laborales y de educación. Un tema de delincuencia que se ha generado por el dinero fácil y muy asociado al tema de falta de oportunidades. Pero esto no es lo único. Hay que entender que nosotros no somos violentos por naturaleza, como algunos afirman, pero combinaciones como el alcohol y la disponibilidad de armas generan problemas. Es muy simplista lo que estoy diciendo porque es un problema bastante complejo. Hay temas de microtráfico, bandas criminales, barreras invisibles de las pandillas, además de los casos de sicariato. Hay un sin fin de razones.Y uno de esos problemas son los menores delincuentesSon víctimas y victimarios. Como con las actuales normas penales, nadie les puede hacer nada, entonces son todo el foco de toda esta delincuencia de la que hemos hablado. ¿Se deben cambiar las leyes para que menores que se vean involucrados en delitos como asesinatos sean penalizados como un mayor, como pasa en Estados Unidos?Este no es un tema carcelario. En lo que hay que invertir es para que esos jóvenes no sigan siendo el caldo de atracción para los delincuentes. La idea no es meterlos a la cárcel ni bajar la edad de imputabilidad penal, es blindar los menores, que son la joya de una sociedad.En muchas ocasiones la respuesta para la violencia es pedir que se aumenten las leyes y las penas...Esta es una sociedad muy carcelera, lo que se ha agravado con el déficit carcelario que vivimos. La gente que tendría que estar con una libertad controlada está en régimen de casa por cárcel y siguen delinquiendo.El tema tiene que ver con que hay impunidad y hay dificultades en el sistema de justicia, con muchas cosas que hay que trabajarse a nivel nacional. Frente al crimen organizado, que no es tan organizado, nos hemos centrado en atacar capos, pero cuando cae uno parece que se multiplicaran. Y a pesar de que se acaba la cabeza, no se termina la organización. El problema es que hay muchas cabezas y esas pequeñas cabezas empiezan a luchar por territorio, líneas de distribución, que es lo que aumentan las cifras de homicidios.Este año tuvimos la orden presidencial de acabar las ollas en 60 días. Aquí se atacó El Calvario, ¿qué piensa de esa acción?No soy partidaria de esas medidas dogmáticas por decreto. El de los indigentes es un problema que existe en todas las ciudades del mundo y muchas de las personas que están en esa condición eligieron ser indigentes. Pienso más en programas sociales, hay que generar alternativas, manejar ese consumo, algo como lo que está haciendo Petro en Bogotá. Hay que mirar el tema de una manera social, porque con acciones como la que se hizo en El Calvario, simplemente se van para otro lado. No acaban el problema sino lo trasladan.Se ha demostrado en muchas partes del mundo que los operativos de choque no funcionan. Lo que funcionan son las medidas con sostenibilidad. Como dice el Alcalde hay que atacar el hormiguero y no las hormigas. Nuestra historia ha sido de planes de choque, y por eso no ha pasado nada en Cali.Hace poco se realizó un foro internacional de seguridad con más de 400 participantes, entre ellos alcaldes. ¿Cuál es su balance de ese foro?La gente se fue fascinada de Cali. Se les mostraron algunos programas que se están aplicando en Cali, y no maquillados. Yo se que los resultados no son completamente satisfactorios pero como caleña veo un cambio en la ciudad. Dirán que estoy sesgada por el aprecio que le tengo al Alcalde, pero objetivamente veo un cambio y he escuchado a muchos caleños que ven una ciudad más organizada. Se está poniendo orden. La ciudad se está visibilizando internacionalmente. Aquí estábamos en una ciudad que nadie quería, empezando por sus dirigentes, y en la que todo el mundo estaba esperando en cuarto de hora para conseguir el contratico. Pero eso está cambiando, recuerde que en Bogotá, Antanas empezó mejorando la identidad y el sentido de pertenencia en la ciudad.

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