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La Generación Z sufre de fatiga decisional: el desgaste silencioso que afecta a los jóvenes

La presión para acertar y el exceso de opciones están llevando a muchos jóvenes a experimentar ansiedad, estrés y agotamiento, que especialistas relacionan con las exigencias sociales.

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La fatiga decisional en una realidad frecuente entre jóvenes.
La fatiga decisional en una realidad frecuente entre jóvenes. | Foto: IA

15 de jun de 2026, 11:20 a. m.

Actualizado el 15 de jun de 2026, 11:21 a. m.

Elegir qué ponerse, qué responder, qué estudiar, qué curso hacer, cómo ahorrar, cuándo emprender, qué publicar o, incluso, cómo verse frente a otros parecen decisiones pequeñas, pero, al acumularse a diario, se convierten en una pesada carga mental que agobia y agota cada vez más a la llamada Generación Z.

La llamada fatiga decisional es una realidad frecuente en los nacidos entre 1997 y 2012, considerados los primeros verdaderos «nativos digitales», habiendo crecido con acceso constante a internet, teléfonos inteligentes y redes sociales.

Ellos han experimentado con mayor intensidad la hiperconectividad, la saturación de información, de fake news y viven expuestos a un entorno donde constantemente se sienten presionados a tener que avanzar, producir y demostrar resultados.

Especialistas advierten que el exceso de opciones, la incertidumbre económica, los estereotipos  y las exigencias sociales, sumados a la constante comparación en redes, influyen en la fatiga emocional.
Especialistas advierten que el exceso de opciones, la incertidumbre económica, los estereotipos y las exigencias sociales, sumados a la constante comparación en redes, influyen en la fatiga emocional. | Foto: Creada con Gemini IA

Según un estudio de la plataforma de idiomas Preply, el 84 % de las personas experimentan este desgaste mental asociado al exceso de decisiones. Pero en su mayoría son los jóvenes entre 18 y 24 años quienes reportan mayores niveles de agotamiento, estrés y procrastinación —aplazar tareas importantes— frente a decisiones relacionadas con sus metas personales.

Para muchos jóvenes, el cansancio no proviene únicamente de las obligaciones académicas o laborales, sino también de ese requerimiento constante por cumplir expectativas sociales, mantenerse actualizados y construir un futuro estable, en medio de la incertidumbre económica.

Wuendy Mosquera, ingeniera agronómica e integrante de la Generación Z, describe esa sensación como una saturación permanente. “Todas estas tomas de decisiones a lo largo del día conllevan a una ansiedad profunda y a un “sé que tengo que hacer mucho’, pero te quedas como paralizado y al final, no haces nada”, explica la joven.

De igual manera, asegura que el estrés termina manifestándose físicamente: “Muchas veces tu cuerpo te va expresando el nivel de estrés que manejas en tics en los ojos; te acuestas a dormir para descansar, pero, de tanto sobrepensar lo que no terminaste, al día siguiente te sigues sintiendo igual o más cansado”.

La presión de “hacerlo todo bien”

Para Gloria Hurtado, psicóloga y escritora, el problema no radica únicamente en la cantidad de decisiones, sino en la presión cultural que existe alrededor del éxito y el miedo al error:

“La presión para acertar, para no equivocarte, el mundo perfecto, del éxito, del triunfo, no acepta los errores ni las equivocaciones”, argumenta la especialista, al tiempo que advierte que las nuevas generaciones crecen bajo una lógica donde equivocarse parece inaceptable y donde constantemente se les exige destacar, producir y alcanzar resultados.

“Nuestra cultura, nuestra sociedad, ha satanizado tanto el error y la equivocación, que hoy se volvió peligrosa y no una fuente de aprendizaje. Ellos tienen que acertar, ser los mejores y los primeros”.

La psicóloga considera que el exceso de opciones también juega un papel importante en el aumento de la preocupación: “La paradoja del mundo es que entre más opciones tengas, más angustia hay”.

Especialistas advierten que el exceso de opciones, la incertidumbre económica, los estereotipos  y las exigencias sociales, sumados a la constante comparación en redes, influyen en la fatiga emocional.
Entre estudios, trabajo, redes sociales y metas personales, muchos integrantes de la Generación Z aseguran sentirse agotados por la presión constante de tomar decisiones sobre su futuro y cumplir expectativas. | Foto: Creada con Gemini IA

Generaciones anteriores —dice Hurtado—, enfrentaban menos incertidumbre porque las posibilidades eran más limitadas. Hoy, en cambio, las elecciones parecen infinitas y eso genera dudas constantes. “Si tienes cinco caminos por delante, la angustia es: ‘¿y si hubiera escogido el otro? La consecuencia es que muchos jóvenes viven atrapados en un ciclo de comparación, inseguridad y miedo a equivocarse. La multiplicidad de opciones y la incertidumbre lleva a que te confundas y siempre queda abierta la duda si elegiste la mejor”.

Al hablar de estrés y agotamiento emocional, las redes sociales aparecen como uno de los factores más influyentes y mencionados por los jóvenes.

Hay en ellos una sensación constante de tener algo pendiente, admite Tamara Cabal, comunicadora perteneciente a la Generación Z, “incluso en esos días en los que aparentemente todo está bien (…) me queda esa sensación de que algo falta”.

Para enfrentar esa presión, Tamara se ayuda de calendarios y listas: “Trato de ocuparme de una cosa a la vez porque eso me ayuda a organizarme mentalmente y a no sentirme tan saturada”.

Incertidumbre financiera

Sin embargo, Tamara reconoce que la presión también alcanza el ámbito económico. Ahorrar, emprender o administrar el dinero se convierte en fuente de ansiedad: “Yo tengo control sobre cada peso que me entra, que me sale, porque me da mucha ansiedad no saber exactamente en qué gasté”.

A esto se suma la presión que generan los estilos de vida expuestos constantemente en redes sociales. La joven considera que estos intensifican la sensación de quedarse atrás.

“Con las vidas tan expuestas, vivimos en una comparación constante”, opina. Y aunque intenta recordar que cada persona vive procesos distintos, admite que la presión existe.

Esa percepción la comparte la estudiante de comunicación Fátima Viveros, quien afirma que el exceso de información influye directamente en la manera en la que los jóvenes perciben sus vidas y sus logros: “La generación Z está bombardeada de información en redes sociales, donde todos te dicen qué hacer, cómo hacer, cuándo lo debes hacer”.

Para ella, esa comparación permanente hace que muchos jóvenes sientan, todo el tiempo, que deberían estar logrando más: “Todo el mundo te dice qué deberías generar a esta edad, cómo deberías estar viviendo, cuánto deberías estar ganando”.

En medio de ese panorama, la incertidumbre económica y laboral aparece como otro de los factores que más preocupa a esta generación.

El informe de la Asociación Estadounidense de Psicología, ‘Estrés en Estados Unidos: Generación Z’, publicado en 2018, reveló que este grupo poblacional reporta mayores niveles de esta tensión física o emocional que los adultos.

La incertidumbre financiera es uno de los factores que más influye en la fatiga decisional de la Generazión Z.
La incertidumbre financiera es uno de los factores que más influye en la fatiga decisional de la Generazión Z. | Foto: IA

En una escala de 10 puntos, los jóvenes alcanzaron una puntuación de 5,3, mientras que los adultos registraron 4,9. Además, el 63 % aseguró que la falta de recursos económicos en sus familias representa una fuente importante de estrés.

A esto se suma la dificultad que muchos jóvenes sienten al intentar proyectar su futuro. El psiquiatra Juan Pablo del Río advierte, en el estudio ‘El desgaste emocional de la generación Z’, que proyectos que tradicionalmente daban dirección a la vida, como comprar una vivienda, obtener un título universitario o formar una familia, hoy son percibidos como metas lejanas o inalcanzables para muchos jóvenes.

Esa imposibilidad de visualizar un futuro estable, explica el especialista, termina generando angustia y una sensación de pérdida.

Ante ese panorama, Wuendy advierte: “Nosotros vemos que ahora nos exigen más, nuestras carreras ya no son suficientes. El contexto laboral y económico produce una sensación permanente de insuficiencia”.

Dicha incertidumbre impacta la manera en la que los jóvenes proyectan sus metas financieras: “Al ahorrar no estás haciendo mucho”, plantea la joven, “el aumento constante del costo de vida hace que el dinero pierda valor rápidamente y debamos tomar decisiones rápidas”.

Hasta los hobbies se han convertido en motivo de ‘fatiga decisional’. De acuerdo con Fátima Viveros, al ser hoy en día oportunidades de monetización, “un hobby ya no se disfruta, por la presión de las redes sociales de convertir lo que tanto te gusta en dinero”.

Esa lógica, analiza, termina generando una sensación de competencia y productividad.

Más allá del estrés cotidiano, varios jóvenes coinciden en que hay una presión permanente por “llegar a tiempo” a ciertas metas: tener estabilidad económica, terminar una carrera, conseguir empleo o construir un proyecto de vida son carreras contrarreloj.

Para Wuendy Mosquera, esa presión comienza desde edades tempranas: “Del colegio vas saliendo si a los 15 o 16 años, y ya te tienes que ir planteando y tomar decisiones sobre qué vas a hacer con tu vida”.

La sensación de tener que elegir correctamente el camino académico, laboral y personal, desde jóvenes, se torna en una carga emocional constante.

Frente a este panorama, la psicóloga Hurtado sostiene que una de las claves está en aprender a tomar decisiones sin permanecer atrapados en la duda.

Especialistas advierten que el exceso de opciones, la incertidumbre económica, los estereotipos  y las exigencias sociales, sumados a la constante comparación en redes, influyen en la fatiga emocional.
Las exigencias sociales, sumadas a la constante comparación, influyen en la fatiga emocional. | Foto: Creada con Gemini IA

Además, insiste en que el error debe dejar de verse como un fracaso y empezar a asumirse como una parte natural del aprendizaje y del crecimiento personal.

A esto se suman estrategias que, según expertos, pueden ayudar a disminuir el desgaste mental asociado a la sobrecarga: “Reducir el número de decisiones cotidianas es una forma directa de combatir la fatiga decisional. Cuando una actividad ya está planificada, es más fácil mantener el hábito sin depender de la motivación”, explica Yolanda del Peso, portavoz de Preply.

En medio de un mundo acelerado, hiperconectado y lleno de opciones, la Generación Z enfrenta el reto de construir su futuro sin quedar atrapada en la angustia de decidirlo todo correctamente. Para algunos, el verdadero cansancio proviene de la responsabilidad de sentir que cada decisión puede definir el resto de sus vidas.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.

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