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Cali Distrito Moda: una fiesta delirante en la que Guío Di Colombia visibilizó el talento joven local y unió a las culturas del mundo
La pasarela final unió el saber ancestral de las bordadoras de Cartago y el diseño indígena Nasa con propuestas disruptivas genderless de Erikó, Ángel Kujaban y Guío Di Colombia, demostrando que la industria nacional avanza con fuerza hacia la inclusión y el orgullo de las raíces.
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14 de jun de 2026, 04:32 p. m.
Actualizado el 14 de jun de 2026, 04:32 p. m.
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Cali Distrito Moda cerró con una fiesta delirante de Marie Claire, a ritmo de salsa, en la que exreinas, celebridades y talentos del mundo de la moda celebraron el talento creativo, en el salón principal del Centro de Eventos Valle del Pacífico colmado. Por la pasarela desfilaron la diversidad, la inclusión, la equidad, el llamado a una conciencia ambiental y a despertar a nuevas maneras de ver el mundo. No hubo distingos de etnias, razas, tallas, cuerpos, género, ni pensamiento.
La sonrisa del creador de este evento, que ya es franquicia, Guío Di Colombia, y la efusividad de su agradecimiento por el apoyo de público, patrocinadores y aliados, lo dijo todo, apostar por el talento joven de esta ciudad a la que tanto ama, valió la pena.

Se vieron en esta quinta edición, apoyada por la Gobernación y la Secretaría de Desarrollo Económico, propuestas novedosas e impactantes. Pero además, traer diseñadores de Guatemala, Argentina, México y Estados Unidos, prensa nacional e internacional y mostrarles que Cali tiene todo un mundo por descubrir, en arte, turismo, hotelería y gastronomía, fue celebrado por quienes fueron testigos de lo que movilizó esta feria de la moda, que se consolida cada vez más y que finalmente recibió el apoyo de la Alcaldía de Cali.
Después de tres días de experiencias, pasarelas, encuentros empresariales, ruedas de prensa, activaciones de ciudad y una intensa agenda creativa, Cali Distrito Moda 2026 clausuró con una programación que rindió homenaje al talento del territorio y proyectó a la moda colombiana hacia el escenario internacional.
En el escenario principal del Centro de Eventos, ese último día, quedó reflejado el espíritu de esta quinta edición: una industria que honra sus raíces, impulsa nuevos talentos y construye puentes entre la tradición, la innovación y la proyección global.

Uno de los momentos más significativos fue la Pasarela Nacional, de la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca, donde desfilaron las Bordadoras de Cartago junto al talento de Buenaventura, acompañado por Jhon D’Valencia y Skandalo Pacific, en una puesta en escena que exaltó dos de las expresiones culturales más representativas del departamento.
Fue un homenaje al trabajo artesanal, al conocimiento transmitido entre generaciones y a la capacidad de la moda para convertirse en vehículo de identidad, memoria y desarrollo económico.
Llegó después un Looking for Management, una plataforma que sigue apostando por las nuevas voces del diseño colombiano. NIA, Fabián Rodríguez y el Colectivo Institucional de la Fundación Académia de Dibujo Profesional demostraron que el futuro de la moda colombiana ya está en construcción.
La agenda internacional llegó en la noche, con Erikó y Zorro Gris, dos propuestas que representaron la diversidad creativa del diseño contemporáneo colombiano.



David Alfonso, con su marca Erikó, es un colombiano internacional, que ha expuesto en las semanas de la moda de Nueva York y París, sorprendió con una puesta en escena cruda y dramática, en la que desafió los prejuicios en la indumentaria masculina, llevándola hacia una postura más flexible y diversa con propuestas de color no convencionales, intervenciones textiles atípicas y mezcla de estéticas disruptivas dentro del universo del vestir masculino.

Por la misma línea, Liza Ardila con Zorro Gris, marca de vestuario contemporáneo y sin géneros, expuso nuevas maneras de vestir a partir de la exploración de materiales cómodos, detalles especiales y siluetas neutras. Su propuesta lleva a repensar los conceptos de lo femenino y lo masculino, así como también las formas y las tallas.


Uno de los desfiles más alucinantes de la noche fue el que protagonizó la propuesta de Lufer Fernández, diseñador originario del pueblo Nasa, perteneciente al resguardo indígena de Pueblo Nuevo en Caldono, Cauca, quien deslumbró con su colección Canto de la Tierra Viva, inspirada en la conexión entre territorio, naturaleza y cultura.


Cada look fue arte en movimiento. La diversidad de la región y del país se vieron en cada prenda, estampada con especies de flora y fauna de muchas regiones y territorios. Mujeres indígenas lucieron las prendas de esta aplaudida colección. Pero además, tejedoras de diversos pueblos, intervinieron cada pieza, que exalta la riqueza natural colombiana.



Mora Ruiz, desde México, expuso a través de sus piezas la riqueza cultural de su país, las técnicas textiles ancestrales y la herencia artesanal de México, reinterpretadas desde una mirada contemporánea. En su propuesta Alta Trama, se destacó el legado textil de las comunidades artesanas de su natal Yucatán.




A ritmo de canciones colombianas como Tropicoqueta, de Karol G, celebró la feminidad, la sofisticación y la conexión profunda con la naturaleza en delicadas piezas con intrincados bordados hechos a mano y tejidos manuales, fusionados con siluetas modernas y texturas fluidas, logrando un equilibrio entre la sofisticación internacional y el lujo sustentable.
Ángel Kujaban, de Colombia, con un diseño sin etiquetas ni géneros, utilizó la monocromía para enfocar toda la atención en la arquitectura de las prendas. Al limitar la paleta de color, esta colección cobró vida a través de superficies táctiles, juegos de luces, sombras, transparencias y relieves materiales que transformaron siluetas clásicas en piezas de vanguardia contemporánea.



Uno de los momentos más esperados de la noche fue la pasarela de Giovanni Domínguez, Guío Di Colombia, uno de los diseñadores más influyentes del país, un referente en la construcción de una moda con propósito social y creador de Cali Distrito Moda.

A través de su Colección Incoherencia desafió las convenciones con la mezcla de textiles, texturas y colores.


Inspirado en ciudadanos del mundo, gente en constante movimiento, su colección, bajo la dirección creativa de Alejandro Rendón Villa, apostó por una estética de vanguardia en la que se destacan pantalones desestructurados, chaquetas de cortes irregulares y gabardinas que reivindican la moda genderless, concebida más allá de las etiquetas de género.


Otra de las voces disruptivas del diseño colombiano, Stevan Valencia, reinterpretó el lujo desde su mirada joven y artística. Inspirado en su propio origen e infancia, en una vereda del Valle del Cauca, rindió un homenaje estético y conceptual a la vida rural y la identidad del campo. Siluetas fluidas pero estructuradas con cortes de sastrería contemporánea y caídas libres fueron protagonistas de su intervención.



La quinta edición de Cali Distrito Moda terminó en fiesta, con Camilo Zamora y un grupo de bailarines de Delirio, para celebrar que la moda es mucho más que una industria creativa, es cultura, identidad, turismo, empleo, emprendimiento y desarrollo económico, pero también diversidad, inclusión y orgullo por las raíces y el origen.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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