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¿Se puede renunciar a la cuota alimentaria? La ley lo define para padres separados sin apoyo
En Colombia, la obligación de pagar cuota alimentaria por hijos es un derecho del menor que no puede transferirse.
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30 de ene de 2026, 08:07 p. m.
Actualizado el 30 de ene de 2026, 08:08 p. m.
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La cuota alimentaria es un deber legal establecido en Colombia para garantizar la protección integral de los hijos cuando los padres no conviven juntos. Esta obligación va más allá del simple apoyo económico: cubre alimentación, vivienda, educación, salud y otras necesidades esenciales durante la infancia y, en muchos casos, hasta los 25 años si el hijo depende económicamente y continúa estudiando.
Recientemente, se hizo viral una consulta hecha por un padre separado preguntando si podía renunciar a la cuota alimentaria para evitar problemas personales con la madre de su hijo.
La respuesta de una abogada experta en derecho de familia fue tajante: no es viable renunciar a este derecho, porque el sistema jurídico colombiano considera que la cuota alimentaria es un derecho fundamental del menor y no puede ser cedido, transferido ni abandonado por sus progenitores.
¿Por qué no es posible renunciar a la cuota alimentaria?
La ley colombiana protege los derechos de los menores ante cualquier acuerdo entre adultos que pueda afectarlos negativamente.
Esto significa que ni los padres biológicos ni quienes tienen patria potestad pueden renunciar voluntariamente a entregar o recibir la cuota alimentaria: es un derecho del niño, niña o adolescente que debe ser garantizado por las autoridades y no está sujeto a pactos privados.
Alternativas legales ante el incumplimiento
Aunque no se puede renunciar a este derecho, existen mecanismos jurídicos para enfrentar situaciones de incumplimiento o conflictos familiares:
- Regulación de visitas y encuentros: Si los desacuerdos personales dificultan la relación entre padres e hijo, se puede acudir ante una Comisaría de Familia o juez para ajustar el régimen de visitas. Esto puede incluir visitas supervisadas si existen circunstancias que lo ameriten.
- Proceso ejecutivo para cobro: Si el padre o la madre morosa ha evitado sistemáticamente cumplir con las cuotas pactadas, la parte afectada puede iniciar un proceso ejecutivo que obliga al pago de la deuda alimentaria atrasada y futura.
- Pérdida de patria potestad: En casos extremos de incumplimiento reiterado y abandono total tanto emocional como económico, el progenitor negligente puede llegar solicitar la pérdida de la patria potestad. No obstante, incluso en esta situación, la obligación alimentaria se mantiene para proteger al menor.
¿Qué implicaciones tiene no pagar la cuota?
Los padres que no cumplen con esta obligación pueden enfrentarse a acciones legales que van desde embargos, procesos judiciales de cobro hasta medidas más severas.
Además, la ley contempla que estos incumplimientos puedan impactar otros aspectos de la vida familiar y patrimonial de quien evade sus responsabilidades.

En Colombia, la cuota alimentaria no puede ser renunciada ni ignorada por acuerdos entre adultos, ya que está diseñada para proteger los derechos fundamentales de los menores y dependientes legales.
Si existen conflictos personales o dificultades económicas, la vía adecuada es acudir a las instituciones competentes para ajustar acuerdos, exigir responsabilidades o buscar soluciones que salvaguarden el bienestar del niño sin vulnerar sus derechos.
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