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¿Los jóvenes dañan el idioma? Veamos quién lo dañó primero

Ni “parcero” ni “factos” son coincidencia. Un viaje exprés por la historia de Colombia que demuestra cómo la jerga de los jóvenes no es “hablar mal”, sino el motor definitivo de la evolución de nuestro idioma.

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generación Z
La manera especial como hablan los jóvenes se llama “jerga juvenil”. Construye identidad generacional a partir de personas de la misma edad y enmarca profundos cambios sociales. | Foto: Getty Images

13 de jul de 2026, 03:05 p. m.

Actualizado el 13 de jul de 2026, 03:05 p. m.

Ana M. Díaz Collazos (*)

Todos hemos sido jóvenes en algún momento de nuestra vida, y todas las épocas de la historia han tenido sus propios jóvenes. Todos los jóvenes en algún momento crecen y se vuelven adultos, y nuevos jóvenes llegan a la escena social. La forma como hablan los jóvenes suele catalizar cambios, y es la razón por la que nosotros no hablamos como en el Quijote.

Ana María Díaz Collazos,  Ph.D. in Hispanic Linguistics.
Ana María Díaz Collazos, Ph.D. in Hispanic Linguistics. | Foto: Foto Archivo Particular

En el español de Colombia, la generación que fue joven en 1960 y 1970 incorporó muchas palabras por la música salsa como “chévere” para denotar algo divertido. Anteriormente ya existía “bacano” por el tango. La juventud de 1990 popularizó para toda Colombia palabras de la región antioqueña como “parcero” para referirse a un amigo o compañero cercano. Ya yéndonos muy atrás en el tiempo, en el siglo XIX, la generación que fue joven en la época de la independencia empezó a usar el “usted” más frecuentemente para indicar igualdad social, y esto se quedó en el lenguaje colombiano.

La manera especial como hablan los jóvenes se llama “jerga juvenil”. Construye identidad generacional a partir de personas de la misma edad y enmarca profundos cambios sociales. Sin embargo, la investigación ha demostrado que realmente muy pocos términos de jerga se estabilizan en el lenguaje. La juventud abandona mucha terminología cuando alcanza la edad adulta. De la juventud de 1970, sobrevivió “chévere” y “mamerto” (comunista), pero existían muchos más.

Yo como persona que fui joven en la década de 1990 usé palabras como “traga” que significaba “crush” o persona de la que se estaba enamorado. También recuerdo muchas expresiones como “qué boleta” para indicar “qué vergüenza”, que ya no volvieron a escucharse nunca. Escuché “parcero” y solamente esa se estabilizó en el lenguaje. Andrea Echeverry, la señora del famoso grupo bogotano Aterciopelados, revitalizó el término “sumercé” en el habla del altiplano.

Andrea Echeverry tiene unas letras y  un concepto estético que la hacen cool.
Andrea Echeverry tiene unas letras y un concepto estético que la hacen cool. | Foto: Foto tomada del IG @andrea_chevere

En plena década de 2020, las nuevas tecnologías están propiciando una verdadera revolución cultural, en la que los cambios lingüísticos consecuentes son apenas esperables. La juventud de los “influencers”, los memes, el TikTok, Instagram y los juegos de video está evolucionando desde su niñez hasta la edad adulta con estas metodologías de comunicación. Es la manera como están construyendo su identidad.

La aportación de nuevas palabras del inglés por influencia de la tecnología trae ejemplos: “creepy” (algo que da miedo), “bestie” (mejor amigo o amiga), “crush” (persona que nos gusta), “chill” (relajado o tranquilo), “ghosting” (no volver a contestar un mensaje) o “random” (algo inesperado o sin sentido). Muchos términos han sido adaptados a la gramática española como “facto”, que viene de “fact” (dato, hecho indiscutible), y se le agrega la terminación “o” para convertirlo en masculino. También se puede escuchar “ghostear” que significa ignorar a una persona en mensajería textual, con la terminación verbal española.

La introducción de palabras del inglés es un fenómeno clásico desde la consolidación de Estados Unidos como potencia, después de la Segunda Guerra Mundial. Hay palabras tradicionales aportadas por el inglés como “guachimán” que viene de “watchman” y significa “guarda de seguridad”, o “carriel” que proviene de “carry all” y se refiere al bolso que utilizan los paisas para guardar todo tipo de enseres. Otras palabras provenientes del inglés que parecen propias del español son “aplicación”, del inglés “application”, y se refiere a una solicitud formal y escrita para empleo o admisión universitaria.

Los adolescentes usan jergas y nuevas expresiones para reafirmar su identidad, buscar autonomía, fortalecer su sentido de pertenencia a su grupo de amigos y adaptarse a tendencias digitales”. 
Unicef
Los adolescentes usan jergas y nuevas expresiones para reafirmar su identidad, buscar autonomía, fortalecer su sentido de pertenencia a su grupo de amigos y adaptarse a tendencias digitales”. Unicef | Foto: Foto: imagen creada con iA / El País

En la década de 2020, la mayor parte de la jerga juvenil trae palabras, expresiones y acrónimos del inglés. Sin embargo, las que tienen más vocación de permanencia son las creaciones léxicas derivadas del español propiamente dicho. Las innovaciones que no se toman del inglés son mucho más escasas, pero son las que tienen más probabilidad de establecerse en el idioma. Dos palabras notorias en este sentido son “detonar” y “funar”.

“Detonar” significa darlo todo en la pista de baile, o el momento en que en el baile social se intensifica la conexión con la música y la pareja de manera que se activa una extravagancia en el estilo. Esta palabra posiblemente, al igual que “chévere”, proviene de la jerga de la salsa que influenció a la juventud de la década de 1970, y se ha transformado hoy en día en la jerga juvenil para indicar “tener relaciones sexuales”.

Los millenials, una generación que no tiene hijos tan jóven
Cada generación adopta términos según las influencias que reciban de la cultura, la tecnología, el entorno social. | Foto: Getty Images

“Funar” significa someter a alguien a escarnio público en redes sociales. Parece que el juego de video de Windows “Among us” traía una función que permitía eliminar a un personaje acusado de ser el impostor (fuente La República). No importaba si el personaje era o no en realidad el impostor, las personas votaban y el que tuviera más votación, salía del barco. Parece que algún influencer de Argentina o Chile popularizó el término por medio de un meme. La palabra originalmente parece ser “funa” o un acto público de denuncia (fuente Diccionario de Americanismos) en Chile, que parece venir de la lengua indígena mapuche, donde “funa” significa estiércol o algo podrido (fuente Wiktionary).

La juventud arremete con una afluencia de cambios lingüísticos desafiantes, con todas sus implicaciones de cambio cultural y social, fenómeno observable en diferentes períodos de la historia. Sin embargo, toda persona joven se vuelve adulta y tiende a retomar una actitud más conservadora frente a la escena social. La misma persona que antes se vestía de hippie y predicaba paz y amor ahora se viste de saco y corbata y es un empresario agresivo. Lo mismo ocurre con el cambio lingüístico. La gente joven elimina jerga que ya no es coherente con una nueva identidad adulta. Las palabras que se quedan para siempre entonces son aquellas que hicieron mejor simbiosis con su tradición.

(*) Ana María Díaz Collazos, Ph.D. in Hispanic Linguistics. University of Florida. M.A. Spanish Linguistics. Instituto Caro y Cuervo

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