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“Si descubre al narcisista, échelo y salga corriendo”: Carlos Climent

Pocos libros en Colombia como La Locura Lúcida, la obra más polémica del psiquiatra. Ya son 13 años de quitarles la máscara a los narcisistas y sociópatas que andan sueltos y camuflados entre nosotros.

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Carlos Climent propone evitar que sigamos siendo potencia mundial en no llamar las cosas por su nombre y preferir los -muchas veces cobardes-  “eufemismos”.
Carlos Climent propone evitar que sigamos siendo potencia mundial en no llamar las cosas por su nombre y preferir los -muchas veces cobardes- “eufemismos”. | Foto: Bernardo Peña / El País

12 de jul de 2026, 07:28 p. m.

Actualizado el 12 de jul de 2026, 07:29 p. m.

Más excepcional aún si se trata de un libro sobre salud mental y con una temática tan problemática como los narcisistas y los sociópatas, pero no los de manicomio que se creen Napoleón Bonaparte, sino los que viven alrededor nuestro: el hijo, la madre, el esposo, el jefe, el socio, el empleado, el vecino, la hermana, el novio, el mejor amigo, el padre, el gobernante.

La Locura Lúcida es un libro que irrita a las personas, ¿por qué?

A la gente no le gusta que le hablen de este tipo de cosas. La gente quiere poner estos temas debajo de la alfombra. ¿Qué estamos haciendo? Estamos incomodando., porque gran parte de los problemas de la gente es que quieren vivir en el mundo de la fantasía.

El libro se llama La Locura Lúcida porque no todos los locos están en los manicomios. Tal vez están durmiendo a su lado, ¿no?

Y estos son los verdaderos locos lúcidos, porque aparentan ser normales, tienen esa enorme habilidad para mantener una fachada muy bien presentada, muy bien maquillada y que impresiona por su bonhomía y buenas maneras, cuando en realidad son personajes enfermos, patológicos, explotadores y manipuladores que encuentran a sus víctimas en las personas excesivamente empáticas.

¿A usted le han atacado por haber dicho esto sin pelos en la lengua?

Este libro me ha dado muchas satisfacciones, pero me ha dado una que otra situación incómoda. Una señora, un día, pidió cita a mi consultorio, pagó, llegó con el libro en la mano y dijo: “Doctor Climent, compré su libro pero vengo a devolvérselo, porque este libro es una desgracia. Usted aquí insinúa que mi mamá es una narcisista y eso yo no lo puedo aceptar”. La señora dejó el libro, azotó la puerta y se fue.

Pero trece años en librerías significa que muchos otros sí lo agradecieron...

Sí, he tenido gente que me escribe para decirme: “Este libro me abrió los ojos, yo no sabía que estaba durmiendo con un sociópata desde hacía 25 años; no me había dado cuenta y me comí esos cuentos por empática”. Porque el sociópata y el narcisista tienen una habilidad extraordinaria para elegir a sus víctimas. Él no elige a cualquier víctima, le echa el ojo solo a la empática, a la híperempática, a la demasiado ingenua, a la demasiado tolerante, a la demasiado complaciente. Este sociópata, entre cien personas, con su ojo entrenado selecciona a esa víctima empática y no falla. Y una vez que le echa mano, la persona queda atrapada años, toda la vida o hasta que despierte. De hecho, estoy escribiendo una columna sobre Martin Seligman, que hacía experimentos de electrochoques con perros enjaulados, y logró que, al abrirles la jaula, los perros estuvieran tan aconductados que no se fueran.

Carlos Climent estudió psiquiatría en la Universidad de Harvard y divulga su conocimiento en sus libros y columnas de opinión.
Carlos Climent estudió psiquiatría en la Universidad de Harvard y divulga su conocimiento en sus libros y columnas de opinión. | Foto: Foto: Andrey Felipe Mosquera / El País

¿Eso aplica para seres humanos?

Sí, las personas tienen una incapacidad de escapar antes, porque les han activado unos circuitos cerebrales a través de la manipulación. Esto aplica también para las personas que tienen un trabajo aburrido o una vida aburrida y no saben rebelarse contra esa situación. La información es el primer paso hacia la liberación.

¿Qué diferencia a una persona con alta autoestima, que se gusta y se quiere, de alguien narcisista?

Pero debe llegar el momento en la vida en el que se agota ese esquema del sociópata y el narciso, ¿no? Cuando a lo mejor pierde la capacidad económica, social o sexual, una especie de declive de sus herramientas...

Sí, claro, ¿pero eso tomó cuántos años? Tomó 10, 20, 30, 40, 50 años de lo mismo, para esperar a “que mi Dios se acuerde de mí”, y a él le dé una demencia o un infarto. No, no. Tenemos que enseñarle a la gente a identificar y a salir ya, porque la vida es solo una. Y nosotros tenemos que ser capaces de darnos cuenta rápido de quién distanciarnos. La solución con estos personajes no es llevarlos a tratamiento, jamás irían. Y aun si fueran para manipular a la pareja, ¿qué posibilidad tiene de mejorar un sujeto que no tiene la más mínima capacidad de introspección y le dice al otro “el problema eres tú”?

¿Cuál es la diferencia entre un narciso y un sociópata?

El sociópata es insensible, irresponsable, no respeta normas ni obligaciones. Es un seductor de oficio ¡Esa es otra característica importantísima!, se siente un seductor, un donjuán, un gigoló, y los amigos que son iguales lo aplauden. Las víctimas dicen: “Mamá, no sabes la maravilla de hombre que me he encontrado”. Ojo vivo a esas maravillas, porque eso no hay. ¿Ok? Entonces, es un seductor frío, calculador. No sienten culpa. Esta es otra de las características de estos sujetos: detestan que les señalen la culpa y si acaso piden perdón, es para manipular. Mentira. No sienten nada. Están preparando la próxima. Son convincentes, porque además la gente que les sirve de audiencia es igual a ellos. Niegan todo con descaro.

¿Dicen “eso no pasó, yo no dije eso, no me acuerdo de haber dicho eso, te inventas todo”?

Sí, son mentirosos, mentirosos, mentirosos. Además, son atenidos: “que me inviten el whiskey”, “nadie tiene derecho a criticarme a mí, que soy perfecto”. El sociópata es un parásito, en últimas. Un parásito disimulado. Para eso es la información. Para eso está el texto donde nos dice claramente cuál es la realidad de estos personajes. Y después de eso, ¿qué es lo que queda?

Fortalecerse.

Tener una persona allí, parasitando el tiempo, el afecto, las expectativas, ¿qué efectos puede tener: depresión, suicidio?

Todo eso. Y más: cáncer. El estrés crónico acaba con los capuchones de los cromosomas, que son los telómeros. El estrés crónico es destructivo, envejece prematuramente, causa enfermedades de toda índole. Yo conozco personas perfectamente sanas que fueron sometidas a un estrés crónico durante tres, cuatro, cinco años, que un día hicieron un coma diabético.

El estrés llega a producir una inflamación crónica que lleva a toda clase de problemas orgánicos y mentales.

Y el narcisismo, ¿qué rasgos particulares tiene?

Difícilmente van solos. No existe un sociópata puro o un narcisista puro. El narcisista es arrogante, omnipotente, pretencioso, fachadita.

¿Fachadita?

Sí, llegan con el pañuelito, mejor dicho, son una belleza social. Y ellos siempre están muy preocupados con fantasías. Tienen sus fantasías de que ellos son de otra categoría, de otro abolengo y que además pertenecen a un club selecto donde todos le hacen la venia. El narcisista es más sofisticado que el sociópata, necesita ser admirado y se elige a la tonta, a la Señora Bisagra que le dice que sí a todo. Narcisistas y sociópatas comparten rasgos: no aman, cero empatía, son envidiosos, ellos resienten si usted es más atractivo, si tiene más dinero que ellos, si tiene más éxito que ellos.

¿Y si dan con una pareja que tiene más brillo, más éxito?

Ese odio no lo dejan ver, porque son los reyes del disimulo. Son egoístas, egocéntricos. Estos narcisistas también son buenos seductores, porque necesitan atraer y dominar a través de seducción. Son habilísimos en la seducción, habilísimos. Y la pobre muchacha dice: “Nos faltan horas del día para hablar, es una maravilla de conversador, y lo generoso que es, vieras las invitaciones que me hizo”. ¡Mentira! Porque ese gasto del restaurante o del viaje era para nutrir su propio narcisismo. Ojo vivo con el espectacular, es el más peligroso. Yo tuve un caso reciente muy doloroso, de alguien que intentó abusar sexualmente de una mujer a quien él le había hecho una serie de favores, y luego le dijo: “Ahora te toca a ti consentirme”. Y consentir era tener una intimidad que ella no quería. Por eso buscan a la mujer demasiado empática, demasiado complaciente, porque se siente comprometida a acceder a la manipulación.

¿Los sociópatas y los narcisistas llegan a consulta?

Ni el narcisismo ni la sociopatía son diagnósticos que hacen mis colegas, porque no son trastornos incluidos dentro de lo que pagan las aseguradoras de salud. Depresión, angustia, pánico y psicosis, sí, todo eso está incluido. Pero narcisismo y sociopatía no. En 52 o 53 años que llevo ejerciendo esta profesión, nunca me ha llegado un sociópata ni un narcisista, llegan las víctimas de ellos.

¿Qué pasa si alguien detecta al sociópata o al narcisista?

Para eso hay que tener valor. ¿Qué hay que hacer con esos sujetos? Alejarse de ellos. Échelo de la casa si puede. Estos sujetos nunca van a querer recibir tratamiento, ni irán a terapia, no tienen introspección y su círculo los cubre. Entonces no pierdan el tiempo, aléjense. Salgan corriendo lo más lejos que puedan; si está en su casa, bótelo de la casa. Ustedes no pueden convivir con un sujeto que ya se comprobó que lo único que hace es daño.

Habrá personas que no quieren salir de la relación con el sociópata, porque ya tienen matrimonios muy largos, hijos, nietos. O pueden pensar: “Qué tal a esta edad quedarme sola”

Le voy a contar el caso más claro que tuve. Una mujer que me decía: “cómo le voy a dejar a otra todo lo que yo he construido en estos 25 años. ¿Cómo le voy a dejar esa fortuna que hemos construido?”. No lo dejó y siguió con el tipo, que era un infiel, una porquería. Él sigue de infiel. Sigue y sigue humillando a esta mujer, y ella allí, defendiendo “lo que consiguió”. Yo creo que es una excusa, porque si hubiera tenido el carácter, se consigue un buen abogado y el 50 % le corresponde. Pero ella tampoco lo quería dejar, porque tenía el síndrome de los perros electrocutados.

Pero si lo deja también la juzgarán…

Ah, claro, cómo comete semejante injusticia con ese hombre tan bueno. Ese tipo es socio de este club maravilloso, la llevó a Francia y a Moscú. Y era generosísimo, ¿cómo es posible que haya soltado semejante joya? Pero como ella tampoco dice la realidad completa, nadie sabe la verdad, y ahí vienen los eufemismos. Yo tenía una paciente que llevaba 20 años manteniendo al marido, que era un sexópata. El tipo no solamente cometía infidelidades sino que sentía algo patológico con todas las mujeres que se le atravesaban. Cuando ella llegó a mi consulta, deprimida, yo le dije: “Analicemos la situación”. Y me dijo: “Es que mi marido es necio”. ¿Necio? Perdóneme, ese tipo es un miserable desleal. ¿Cómo que necio? ¿Cómo que un poquito débil que se deja seducir de mujeres malas? Ese es el eufemismo. No lo llames necio, es infiel patológico. No lo llames generoso, es tacaño. No digas él es vivo, es ladrón.

¿Si usas la palabra correcta es más difícil tragártelo?

Es difícil tragárselo, exactamente, pero aquí somos expertos mundiales en eufemismos. Aura Lucía Mera, a quien extrañamos, que en paz descanse, decía que ese era el problema de este país. Aquí no somos capaces de hablar claro. Si la gente hablara claro, se ahorraba una cantidad de problemas, pero la gente no habla porque decir las cosas no está bien visto socialmente. Además, hay que perdonar, entonces perdonemos. Eso nos tiene acabados. Yo creo que en Colombia somos campeones mundiales del eufemismo.

¿Viene otro libro sobre narcisistas?

Yo creo que lo que más serviría son los testimonios. Espero tener el tiempo y la energía para hacerlo. Es un trabajo permanente y de toda la vida, seguir informando, hasta cuando nos dé la cuerda.

Por eso, en esta sección, ‘Que vivan los libros’, quisimos aportar nuestro grano de arena. Compártanlo. Hay alguien que necesita esta información.

Gracias.

La frase

“El título La Locura Lúcida se lo pedí prestado a un colega mío, el doctor Trélat, que escribió un libro en el Siglo XIX y se titulaba en francés La Folie Lucide, que hablaba solamente del trastorno sociopático. Yo decidí agregarle el trastorno narcisista”.

Paola Guevara (Cali, Colombia). Escritora, periodista, editora y columnista de Opinión. Sus novelas 'Mi Padre y Otros Accidentes' (autobiográfica) y 'Horóscopo' (ficción), publicadas en español por Editorial Planeta y traducidas al italiano por Cento Autori, están en proceso de llegar al cine. Tras 21 años de destacada trayectoria en importantes medios de comunicación escritos nacionales y regionales, como Revista Cambio, Cromos, Casa Editorial El Tiempo o El País Cali, entre otros, desde el año 2022 es Directora de la Feria Internacional del Libro de Cali. Asesora en Protocolos de Familia, conferencista, gestora de proyectos editoriales y coach de escritura creativa, en la actualidad vive en Cali y escribe su tercera novela.

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