¿Cuál será el futuro de los buses tradicionales de Cali?

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¿Cuál será el futuro de los buses tradicionales de Cali?

Junio 02, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Buses tradicionales en Cali, imagen de referencia 01

En ocho comunas de Cali predomina el servicio del TPC (1, 13, 14, 15, 16, 18, 20 y 21), principalmente zonas de ladera y oriente.

Foto: Jorge Orozco / El País

Pese a que, desde hace una década el Transporte Público Colectivo, TPC, de Cali debió salir de circulación para darle paso al MÍO, hoy el sistema tradicional sigue rodando por las calles de la ciudad con 10 empresas habilitadas y 482 vehículos. ¿Hasta cuándo lo hará?

Para algunos, el futuro del colectivo sigue en el limbo, para otros está definido desde el año pasado, cuando en el acuerdo de renegociación de los contratos con los operadores del MÍO se estableció un plazo de 30 meses para realizar el retiro progresivo del TPC, tiempo durante el cual se debe finalizar la vinculación de flota del transporte masivo.

Sin embargo, Metrocali indicó que el cronograma exacto para fijar dicha salida se realizará dentro de los 30 días siguientes a la adjudicación de la flota adicional al MÍO.

En medio del debate están los cerca de 120.000 usuarios que se mueven a diario en Cali en los buses tradicionales, principalmente del oriente y la ladera, según cálculos de los transportadores del colectivo.

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Una de esas usuarias es Doris González, habitante del barrio Ciudad Córdoba, quien utiliza busetas de la Coomoepal para viajar hasta el centro, pese a que en su barrio opera el transporte masivo. “Este bus (Coomoepal) lo cojo aquí en la esquina de mi casa y pasa a cada rato. Si me voy en MÍO me toca caminar tres o cuatro cuadras y esperar, y a uno lo que le interesa es el tiempo”, expresó la señora.

Gilbert Muñoz, despachador de buses, añadió que aunque el pasaje en colectivo es $2100, igual que el del MÍO, muchos usuarios no tienen con qué pagar la tarifa completa y aún así son transportados.

“Operamos porque la comunidad solicita el servicio, porque un MÍO por acá pasa cada 15 o 20 minutos-, y un carro nuestro cada 4 o 5 minutos, y a la gente que a veces no tiene la plata completa se le lleva por $1000 o $1500. En Llano Verde, por ejemplo, hay gente que es desplazada y muchas veces no tiene para el transporte”, señaló Muñoz.

La Coomoepal, aunque no está habilitada para operar, hoy tiene cerca de 50 buses prestando servicio de manera informal en el oriente de Cali. William Molina, uno de los pequeños propietarios de esta empresa, explicó por qué lo hacen: “En el 2015 se entregaron unos vehículos para chatarrizar y a la fecha hay 22 que no han sido cancelados. El Gobierno Municipal no tiene los recursos para cancelarnos y esa es la forma de vida nuestra, de aquí es de donde devengamos nuestro sustento, además este servicio es una necesidad para el usuario porque por acá (oriente) el MÍO tiene muchas fallas”.

El transportador añadió que inclusive la Alcaldía es consciente de su situación y les permite operar de manera informal, afirmación ante la cual la Secretaría de Movilidad indicó que jurídicamente es inviable que circulen sin tarjeta de operación, por lo tanto quienes lo hacen se ven sometidos a operativos de control frecuentes.

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¿Quién pagará los buses?

Actualmente hay 226 buses del colectivo con tarjeta de operación cancelada y sus propietarios están a la espera de recibir el pago por los vehículos (estimado en cerca de $65 millones) para desaparecer de las vías. Pero muchos de estos buses, como ocurre con los de la Coomoepal, siguen circulando, por esto, se calcula que son cerca de 700 los que transitan en Cali, sumando los 482 que tienen permiso.

“Un pequeño propietario es un inversionista que compró un carro y que vivía de la producción de este carro, si no les pagan la chatarrización de qué van a vivir, por eso trabajan dentro de una ilegalidad causada y generada por el mismo sistema”, afirmó Diego Vivas, director del Grupo Urbano, que agremia a las diez empresas del TPC que siguen vivas.

Cuando inició la implementación del MÍO, los concesionarios de transporte masivo eran los encargados de pagar la chatarrización de los buses del colectivo, y a medida que estos salían de circulación ingresaba flota del masivo. Enrique Wolf, gerente del operador GIT Masivo, aseguró que “el colectivo nunca ha tenido realmente la voluntad de salir.

Los operadores en su momento siempre estuvieron negociando la compra de los buses y ellos se negaron la mayor parte de las veces”.
Ahora, el pago de los 226 buses que no tienen tarjeta de operación y de los 482 que quedarían faltando por salir de circulación, estará en manos de Metrocali.

“Con la reestructuración técnica, legal y financiera de los contratos de concesión de Transporte, se modificó la obligación de reducción de oferta, estableciéndose que los recursos para cumplir esta obligación serán provistos por el operador que resulte adjudicatario de la licitación de flota adicional (109 buses eléctricos) y consignados en un patrimonio autónomo para tal efecto”, explicó Ingrid Ospina, presidenta de Metrocali.

La funcionaria añadió que en caso de que la nueva flota se genere en virtud de una adición contractual a los concesionarios de transporte actuales, estos deberán realizar la reducción correspondiente.

Buses tradicionales en Cali, imagen de referencia 03
Evalúan alternativas de operación

Lo cierto es que mientras se define la salida completa de los buses del colectivo, los transportadores tradicionales no dejan de analizar alternativas para sobrevivir al negocio del transporte en Cali.

“Lo que nosotros aspiramos es que ese servicio que hoy vamos a seguir prestando provisional hasta 30 meses, como lo tienen proyectado ellos (Metrocali), se pueda convertir en un transporte complementario y organizarlo como un operador para atender las zonas que queden descubiertas por el MÍO”, afirmó el director del Grupo Urbano.

Al respecto, Metrocali manifestó que antes de finalizar el año estará listo un estudio que definirá la posibilidad de integración del MÍO con otros sistemas.

“Se está realizando la estructuración técnica, legal, financiera, ambiental y social de diferentes modelos de sistemas de transporte complementario en la zona de ladera. En este sentido uno de los modelos a estudiar corresponde a buses, dentro del cual pueden participar las empresas del TPC”, dijo la presidenta Ingrid Ospina.

El vocero del transporte colectivo añadió que también evalúan participar en la licitación de la nueva flota: “En la primera revisión que hemos hecho a los pliegos vemos una oportunidad, creo que se abrió el panorama para que podamos participar, nos hubiese gustado alternativas diferentes al eléctrico, pero igual creo que se nos han acercado algunos proveedores con los que vamos a mirar la posibilidad de hacer la estructuración”, precisó Diego Vivas.

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"No hay equidad"

Para William Martínez, vocero de la asociación Asotranscarpa, que reúne a conductores del TPC que ya chatarrizaron sus vehículos, las posibilidades de que el colectivo residual sea un sistema complementario al MÍO son pocas: “los operadores del masivo no los van a dejar, porque cuando el transporte masivo nació se supone que tenía que salir todo el colectivo de circulación”.

Asimismo, el pequeño propietario manifestó que “no es equitativo” que mientras un grupo ya salió de las calles de Cali, diez empresas sigan circulando. “Lo único que estamos esperando es que las busetas que aún están pendientes sean pagadas”.

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