Judicial
Modalidad ‘kamikaze’ y caletas: así mueven marihuana por las carreteras del Valle del Cauca en 2026
Este año la Policía ya ha incautado seis toneladas. El departamento es una ruta clave para el tránsito de ese estupefaciente. Tramo Cali – Andalucía, uno de los principales.
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22 de feb de 2026, 08:16 p. m.
Actualizado el 22 de feb de 2026, 08:16 p. m.
Más de seis toneladas de marihuana han sido incautadas en lo que va corrido del 2026 en las carreteras del Valle del Cauca, donde esta droga se mantiene como la sustancia más decomisada por las autoridades.
Según el teniente coronel Justo Rivero, jefe de la Seccional de Tránsito y Transporte del Departamento, es “una cifra en aumento, si tomamos como referencia los años 2023, 2024 y 2025, cuando para esta misma fecha se llevaban casi cuatro toneladas”.
Aunque el volumen es alto, los expertos coinciden en que el Valle del Cauca no es una zona productora, sino un corredor.
Para Néstor Rosanía, corresponsal de conflictos armados, “Colombia no es un exportador de marihuana, sino que la que se produce, fundamentalmente en el Cauca, es para consumo interno. Y en esa lógica, el Valle no es un productor, sino un paso de tránsito”.
“Aquí la especialidad no es la producción, sino la logística. Eso implica que en este territorio se resuelven los temas de acopio, transporte y exportación”, añade Carlos Rojas, exsecretario de Seguridad de Cali e investigador independiente en políticas públicas y seguridad ciudadana.

Corredores priorizados
De acuerdo con el coronel Rivero, el principal corredor vial del departamento para este delito es el trayecto Cali – Andalucía, que conecta con la Carretera Panamericana y facilita la salida hacia el resto del país: “Es de las más rápidas para salir a una vía principal”.
El oficial indicó que la Dirección de Tránsito y Transporte cuenta con “una capacidad institucional de más de 200 hombres” distribuidos en los principales corredores viales del Valle del Cauca, con áreas de prevención permanentes y articulación con inteligencia e investigación criminal.
También están priorizadas la vía Villarrica – Pradera y la recta Cali – Palmira.
Según investigaciones preliminares, buena parte de la marihuana que transita por estos lugares proviene de municipios del vecino departamento del Cauca y tiene como destino Medellín, Bogotá y otras ciudades del centro del territorio nacional.
Según Rivero, la modalidad ‘kamikaze’, una de las más recurrentes, “consiste en personas que transportan grandes cantidades de estupefacientes en un automotor. Habitualmente ocultan estas sustancias en vehículos de alta gama y se desplazan a altas velocidades, con el fin de evadir los controles policiales”.
Añadió que también se le denomina así porque “por lo general, los vehículos son hurtados y solamente va el conductor con la sustancia. Inclusive, han intentado atentar contra nuestros uniformados y embestirlos”.
Adicionalmente, las autoridades han detectado ocultamiento en vehículos de carga, equipaje de mano en transporte público y caletas de doble fondo: “Han ocultado en cajas de mercancía, en transporte de alimentos como cebollas o frutas”.
Grandes incautaciones recientes
En los últimos días, dos operativos en corredores estratégicos del norte y el centro del Valle del Cauca dejaron al descubierto la magnitud del tráfico que atraviesa el departamento.
El primero de ellos se registró durante la primera semana de febrero en la vía Cali – Andalucía, a la altura del kilómetro 78, en el sentido Tuluá – Buga.
Allí, uniformados de la Seccional de Tránsito y Transporte, en articulación con la Red Aérea de Protección Territorial (Raptor), detectaron una camioneta Mazda CX-5, color gris, cuyo conductor emprendió la huida al notar la presencia policial.
Tras un seguimiento controlado hasta el corregimiento Chambimbal – La Campiña, el hombre abandonó el vehículo en medio de cañaduzales y escapó.
En el interior del automotor fueron hallados paquetes envueltos en vinipel negro y transparente que contenían 730 kilogramos en peso bruto de marihuana tipo creepy.
De acuerdo con las verificaciones preliminares, el cargamento cubría la ruta Corinto, municipio del Cauca, con destino final a Medellín.
El vehículo quedó a disposición de la Fiscalía y está siendo sometido a verificación técnica, luego de evidenciarse presuntas alteraciones en los sistemas de identificación del motor y del chasis, así como inconsistencias en las placas, que no corresponderían a las originales.

Y en la segunda semana de este mes, en la vía Andalucía – El Cerrito, a la altura del corregimiento de La Paila, municipio de Zarzal, las autoridades le realizaron la señal de pare a un camión tipo estacas.
Durante la inspección, los uniformados encontraron un sistema de ocultamiento bajo heno, mediante la modalidad de caleta con doble piso.
Allí eran transportados 848 paquetes de distintos tamaños y formas que contenían una sustancia con características similares a la marihuana y sus derivados.
En este procedimiento fueron capturadas en flagrancia dos personas por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y se logró la incautación de poco más de 516 kilos de marihuana en peso bruto.
Según la tabla de valoración de antinarcóticos con vigencia para 2026, la sustancia tendría un valor aproximado de $ 1200 millones y equivaldría a cerca de un millón de dosis que fueron retiradas del mercado ilegal.
La ruta que cubría el camión tipo estacas, según las verificaciones iniciales, era Cali – Manizales.
¿Golpes estructurales o impactos temporales?
Aunque las incautaciones representan un impacto financiero importante para las bandas narcotraficantes, los analistas advierten que no necesariamente transforman la estructura del negocio.
Carlos Rojas considera que “tres cuartos de tonelada de incautación, sin lugar a dudas, le hacen un hueco a quienes se dedican a este tipo de actividad, a la agrupación o cadena que tenía bajo su responsabilidad esa droga, pues es un tremendo impacto para sus finanzas”.
Sin embargo, el analista matiza: “La capacidad de adaptación y reorganización que tienen las bandas criminales dedicadas a este tema es muy rápida”.
Por ello, señala que son acciones “muy valiosas que sí afectan a los grupos directamente, pero en términos estructurales todavía no”.
Para el exsecretario de Seguridad de Cali, una estrategia de mayor impacto debería focalizarse en la materia portuaria y aduanera, en los contenedores, patios, agencias y navieras, así como en la dimensión financiera y patrimonial de las estructuras criminales.
Rosanía agrega que las incautaciones recientes, aunque significativas, hacen parte de un flujo constante: “700 kilogramos para el consumo interno es una cifra que se saca en un día, porque todos los días tienen que sacar para sostener la producción y el consumo nacional”.
Desde una mirada más amplia, el analista plantea que el debate también toca el modelo global de lucha contra las drogas y que, mientras algunos países han avanzado hacia la legalización de sustancias blandas, en contextos electorales suele imponerse “el discurso de la mano dura”.
Sin embargo, advierte que “las cifras y los estudios lo que demuestran es que no hay una fórmula para la lucha”.
Y añade: “Hoy hay más drogas que cuando comenzó el Plan Colombia; al contrario, Estados Unidos ha comenzado a cambiar su política antidrogas: en varios estados se cobra un impuesto por la marihuana recreativa y Canadá la legalizó. A los países pequeños y satélites se les dice que esto es un efecto dominó. Cuando los grandes comienzan a legalizar, los pequeños comienzan con el debate. Hacia allá es que apunta el tema a nivel internacional”.
Panorama regional y nacional
El coronel Rivero detalló que el tipo más común de marihuana incautada en las carreteras del Valle es la creepy, aunque también se ha detectado una variedad conocida como ‘exótica’, que “es un poco más costosa”.
Además, se han realizado incautaciones de ketamina, insumo utilizado en la fabricación de lo que se conoce como tusi.
Las cifras del Observatorio de Derechos Humanos y Defensa Nacional del Ministerio de Defensa muestran que la tendencia en 2025 registró una leve disminución frente al año anterior.
Mientras entre enero y diciembre de 2024 se reportaron 452,8 toneladas de ese estupefaciente incautadas, en el mismo periodo de 2025 la cifra preliminar es de 424,4 toneladas, lo que representa una variación de menos 6 %.
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