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Dilan Cruz y las otras víctimas de la violencia en el marco del paro nacional

Noviembre 26, 2019 - 11:30 p. m. Por:
Redacción de El País
Heridos en protestas

Tanto civiles como policías han resultado seriamente heridos en enfrentamientos en varias ciudades del país.

Tomadas de redes sociales

La muerte del joven manifestante Dilan Cruz, en Bogotá, fue solo la punta del iceberg que visibilizó la situación de todas las víctimas que ha dejado el paro nacional en cinco días de ejecución.

Tanto civiles como policías han resultado seriamente heridos en enfrentamientos en varias ciudades del país.

Hasta el momento las autoridades han detallado que son más de 311 los uniformados heridos: 247 ocurrieron en Bogotá y 64 en el Valle del Cauca, las dos regiones donde han tenido lugar los mayores desórdenes y disturbios durante las protestas.

Solo este martes en Neiva tres policías resultaron heridos por un artefacto explosivo cuando intentaban dispersar a un grupo de manifestantes, algunos de ellos encapuchados, quienes mantenían bloqueada la salida hacia Ibagué y Bogotá, cerca de la Universidad Surcolombiana.

Quien más resultó afectado en el hecho fue el patrullero Arnoldo Veru, con graves heridas en rostro y cuello. Los otros dos policías que están siendo atendidos son Jonatan A. Ramírez Medina y Johan Esneider Vasco Osorio.

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Dilan murió el día en que recibía su título como bachiller
Dilan Cruz

Dilan Mauricio Cruz Medina tenía 18 años y cursaba grado once en el Colegio Ricaurte de Bogotá.

De hecho, el pasado lunes recibía su título como bachiller en una ceremonia organizada en la Biblioteca Virgilio Barco, pero al lugar no pudo llegar por que permanecía luchando por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario San Ignacio. Esto, tras haber sido herido en la cabeza por un cilindro de dispersión que disparó un miembro del Esmad el pasado sábado en medio del ‘Cacerolazo’ que convocó a varios manifestantes del paro nacional en el centro de la capital colombiana.

En un coma inducido, Dilan resistió hasta el día de su graduación y murió sobre las 10:00 de la noche como consecuencia de las lesiones cerebrales con las que llegó al centro médico el 23 de noviembre a las 5 de la tarde.

Según el pronóstico médico, que fue reservado hasta horas de la mañana, el golpe penetrante que recibió limitó de manera grave sus funciones.

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A pesar de que su estado era crítico, personal médico especializado había logrado mantenerlo estable. Sin embargo, sus condiciones cerebrales se deterioraron de manera significativa y entró en un rápido declive.

Sobre el día de los hechos, fuentes de organismos de control aseguran que en el centro de Bogotá se presentaron al menos cinco procedimientos de dispersión con gases y aturdidoras por parte del Esmad.

Fue hacia las 3:20 p.m. que un contingente hizo presencia en la Calle 19 con Carrera 5, por lo que Dilan intentó ayudar a otros jóvenes a alejarse de los gases hasta que se desplomó en la Avenida 19 con Carrera 4, lugar donde fue auxiliado por los organismos de socorro antes de ser trasladado al hospital. La escena quedó grabada en varios videos que circulan en redes sociales.

Durante estos días, esa calle ha sido el lugar de encuentro de compañeros, manifestantes y familiares que realizaron velatones y cacerolazos en su honor.

Según relató su hermana mayor, Denis Cruz —de 22 años—, Dilan era una persona alegre y tranquila, muy apasionada por el voleibol, que estaba reuniendo dinero para poder ingresar a la universidad.

El joven tiene otra hermana de 16 años. Hasta el momento se conoce que su padre falleció y que su madre estaba recluida hace seis meses en la Cárcel de Jamundí por un delito menor. Se esperaba que la mujer fuera trasladada a Bogotá.

Mientras tanto, la protesta más fuerte por la muerte de Dilan se ha dado en las redes sociales, en donde los usuarios hicieron tendencia el hashtag: “Dilan no murió, a Dilan lo mataron”.

Con flores, mensajes, fotos y velas encendidas, manifestantes llegaron al lugar donde fue herido Dilan, quien ahora se convirtió un símbolo del paro nacional y la protesta colombiana

Enrique Narváez, el patrullero que perdió un ojo en los enfrentamientos

Lo último que recuerda Walfran Enrique Narváez Pontón, patrullero de la Policía en Bogotá, antes de perder el conocimiento en medio de la protesta del paro nacional el pasado viernes, es que sus agresores celebraron como si se tratara de un gol cuando lograron darle con una piedra en la cara.

Según cuenta el hombre de 27 años, que llegó desde Santa Marta a la capital del país para cumplir su sueño de ser policía hace tres años, ese día llegó al CAI de San Victorino, como era costumbre para iniciar sus labores, cuando tuvo que salir a dar apoyo en el centro de Bogotá por los desmanes que un grupo de infiltrados en las protestas estaban ocasionando.

En entrevista con Blu Radio, el uniformado relató que “ese día fue bastante complicado por las manifestaciones que llevaron a lesiones de mis compañeros y la mía”.

“Íbamos en la motocicleta a atender un caso y nos llamó la central de radio, como a las 4:30 de la tarde, sobre la Décima con Sexta, y un grupo de unos 400 manifestantes, al notar nuestra presencia, comenzaron a lanzarnos botellas, palos, piedras y una de esas me impacta y pierdo el conocimiento. Lo último que recuerdo fue que la gente se alegró como cuando alguien está en un estadio y el equipo local mete un gol”, dijo Walfran.

En el lugar, como lo relata, una piedra lo impactó en el rostro, a pesar de que tenía casco de seguridad, por lo que fue trasladado al Hospital Central de la Policía.

Walfran Enrique Narváez Pontón

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, visitó a Walfran y los uniformados de la Policía y el Esmad que resultaron heridos durante las acciones de vandalismo en Bogotá el viernes pasado.

Tomada de redes sociales

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Desde ahí, en el octavo piso, apenas comienza a asimilar que perdió la vista de su ojo izquierdo.

“Lo que me dijeron los doctores que hicieron la cirugía es que tenía fractura de la órbita, el iris, cornea y todo el óvulo ocular estaba casi que destruido. El ojo había quedado sostenido de un hilo muy diminuto, por poquito me lo sacan del impacto”, contó Walfran.

Pese a esto, el uniformado aclara que no guarda ningún tipo de resentimiento con sus agresores.

“Esta es la labor que yo escogí, las manifestaciones están en todo su derecho de hacerlas, pero deben ser pacíficas. Un oficial me dijo que nosotros no elegimos a los gobernantes, solo hacemos cumplir las normas. A nosotros también nos esperan en casa”.

Sobre el pronóstico médico, el uniformado dijo que “los cirujanos que me operaron me dijeron que me habían tratado de reconstruir mi ojo, pero estaba bastante complicado. Hay que esperar a que me hagan un examen y, si no sale bien, pues me tienen que retirar el ojo”, anotó.

A modo de mensaje, el policía les dijo a sus compañeros que “como hablamos internamente, estén en la juega”.

“En la calle es primero la integridad de uno para salvaguardar la de los demás y el policía está para la comunidad, pero si uno está mal, entonces ahí sí queda difícil hacer la labor. Para adelante que eso no es para toda la vida”, agregó el uniformado oriundo de la Costa Atlántica.

Por el momento el patrullero conserva su ojo izquierdo, sin visión. Sin embargo, debido a la afectación que produjo el impacto de la piedra, podría ser retirado en su totalidad.

Atacado por cuidar el Transmilenio

El patrullero Jofred Hernández perdió la conciencia debido al ataque de unos vándalos, cuando protegía la Estación Calle 19 del Transmilenio, en Bogotá.

“Cuando nos percatamos que ya venían, nos preparamos con el escudo, el casco, sabíamos que ellos venían con unas intenciones no de protestar sino de atacar. Tratamos de aguantar. Cuando entraron rompieron las ventanas, rompieron toda la estación”, recuerda el policía sobre las manifestaciones del jueves pasado, día del paro nacional.

La peor parte fue cuando perdió la conciencia. “Una piedra o no sé, algo me pegó en la cara y me tiró al piso”, relató el uniformado antes de anotar que ese episodio le dejó múltiples contusiones en la cabeza, los brazos, las piernas y que tiene fractura de tabique.

Al relatar lo sucedido en Caracol Noticias lamentó decir que en la actualidad “estar con un escudo que dice Policía en las prendas de vestir prácticamente lo convierten en un imán de piedras por parte de los manifestantes que están saliendo a las calles mientras está en pie la protesta colombiana”.

En rechazo por ese y otros ataques realizados a más de 300 miembros de la Fuerza Pública, en la noche del pasado lunes algunos ciudadanos hicieron un plantón en las calles de Bogotá.

De igual forma, frente al Hospital de la Policía, otras personas expresaron su gratitud a los uniformados por la labor de proteger a los colombianos en medio de los disturbios. Con abrazos y flores, les manifestaron a los servidores públicos que no están solos.

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Víctima de una bala perdida en Bogotá

En medio del pánico colectivo que se vivió la noche del pasado viernes en Bogotá por presuntas hordas de vándalos que pretendían saquear unidades residenciales, Faustino Sanabria, el plomero más querido del barrio Verbenal, perdió la vida al ser alcanzado por una bala perdida de la que aún no se sabe su procedencia.

El hombre, que pretendía cuidar de su familia custodiando la unidad residencial, se desplomó de repente en medio del caos, según informaron sus familiares a las autoridades encargadas de investigar el caso.

“Suenan las alarmas del conjunto y todo el mundo gritaba: ‘¡se nos metieron, se nos metieron!’ Y en ese momento ocurrió todo”, contó Clara Vargas, hermana de la víctima a Caracol Noticias, al referirse al caos que motivó a su familiar a salir a las calles.

“Él fue a proteger a su familia, pero en un momento de pánico todo el mundo empezó a correr y sonaron disparos” dijo la mujer.

A Sanabria lo encontraron en el piso. Las principales hipótesis indicaban que había sufrido un infarto.

Sin embargo, una vez su cuerpo fue trasladado al hospital Simón Bolívar, de Bogotá, se enteraron de la verdad.

“A mi tío le pegaron un tiro que no se sabe de dónde provino”, aseguró la hija de Clara Vargas, quien junto a sus otros familiares exige que la Justicia investigue lo sucedido.

Hasta ahora las autoridades han informado que no hay capturados ni sindicados por este hecho.

Tampoco pistas de quién pudo accionar el arma: “Solo se supo que un extranjero fue golpeado en la misma zona porque, al parecer, estaba robando”.

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