El duro golpe de la pandemia a la salsa en Cali, bailarines y discotecas esperan "un milagro"

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El duro golpe de la pandemia a la salsa en Cali, bailarines y discotecas esperan "un milagro"

Mayo 24, 2020 - 11:50 p. m. Por:
Isabel Peláez R., reportera de El País

Con el fin de recaudar fondos para 100 escuelas de salsa en Cali y sus bailarines, se está promoviendo el evento virtual El Bailatón, que se transmitirá por Telepacífico el 30 de mayo

Foto: Archivo de El País

Son cinco escuelas de salsa que cerraron sus puertas para siempre, y muchos los sitios de culto del género en Cali que se han declarado en quiebra y clausuraron para siempre, debido a la crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

Por ejemplo, El Aterrizaje en Villacolombia, una de las discotecas más populares del sector tuvo que cambiar por culpa de la crisis económica, ahora es una tienda de abarrotes.

Y si no se toman las medidas de contingencia por parte del gobierno municipal, según los voceros de la salsa en Cali, pronto serán muchas más.

“Los bailarines han tenido que trabajar como mensajeros y vendedores de alimentos, de reciclaje, para lograr subsistir”, asegura Dorys Calderón Giraldo, administradora de empresas y especialista en gerencia de proyectos, especialmente en el sector de la salsa.

David Gallego, propietario de uno de los sitios emblemáticos de la salsa en Cali, Mamut, aclara que “las salsotecas de Cali no somos simplemente negocios para vender licor, somos espacios que reafirman la cultura salsera de la ciudad, lugares donde hay conciertos de nuevas orquestas de salsa que hacen música propia. Son puntos de encuentro para audiciones musicales donde se disfruta del baile y la escucha de la música, lugares donde se hacen encuentros de melómanos, donde se celebra nuestro disfrute por el coleccionismo de vinilos y de música salsa que ha representado a nuestro país en el mundo”.

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Dice Gallego que están “esperando un milagro. La opción de virtualizar nuestras actividades no es viable, hacer rumbas por Zoom no aplica en nuestro caso, lo nuestro es la experiencia de la música en vivo, del baile y del contacto con el otro”. La semana pasada, Gallego y otros propietarios de sitios de salsa en Cali se reunieron con el Alcalde de la ciudad, los secretarios de Cultura, Turismo y fomento económico, y el gerente de Corfecali, a quienes les pasaron una propuesta para lograr un alivio económico en el tema de los arriendos y servicios públicos.

Mauricio Díaz, propietario de Cimarrón Salsa Bar dice que contó con suerte, porque sus arrendadores le hicieron un descuento mientras el local permanezca cerrado, “pero los servicios públicos siguen igual, el Alcalde ahora ofreció ayudarnos con descuentos de ese tipo y con la propuesta de que nos asignen sitios por un día para hacer conciertos virtuales, uno cada mes en cada lugar”.

Los que están agremiados recibieron bonos de ayuda para sus empleados, “ahora nos estamos agremiando los sitios de salsa de turismo, que estamos cerca a San Antonio, el Centro y Alameda”, dice.

Para Gallego, la situación es crítica, incluso ha pensado cerrar y entregar el local en junio. “En Mamut trabajaban ocho personas fijas los fines de semana, los miércoles teníamos 14 músicos en tarima y el ingeniero de sonido, los proveedores de seguridad y los de licores, bebidas y empanadas. No es viable pagar un porcentaje del arriendo, porque nos endeudamos más. No nos imaginamos en qué condiciones económicas estará nuestro público cuando podamos abrir, que por lo general son artistas, trabajadores independientes, gente que a mayo no le han renovado contrato”.

Otro sitio salsero caleño, La Caldera del Diablo, según su dueño, Alejandro Dorado Caicedo, ha contado con la suerte de lograr un plazo para el pago del arriendo, “seguimos cubriendo el pago de algunos de los empleados más desprotegidos y el de los servicios públicos, que si bien el consumo ha bajado por estar cerrado el sitio, el cargo fijo es muy alto”.

“En la reunión con funcionarios del gobierno municipal, se prometió hablar con Emcali para que no cobren promediado sino el consumo directo del mes, y hacer entrar en razón a las inmobiliarias para que se logren acuerdos de pago más laxos. Queremos unirnos varios establecimientos salseros y hacer conciertos virtuales, para que quienes deseen colaborar con donaciones puedan hacerlo a un número de cuenta”, expresó Dorado.

Con el fin de recaudar fondos para 100 escuelas de salsa en Cali y sus bailarines, se está promoviendo el evento virtual El Bailatón, que se transmitirá por Telepacífico el 30 de mayo, liderado por un movimiento joven de bailarines de Salsa, llamado La Salsa Vive... Mi Escuela También, en apoyo con Asobasalsa, Asosalcali, Fedesalsa y las escuelas independientes. Serán 12 horas de programación.

Otros han ideado estrategias para sobrevivir, como Walter Portal, de la discoteca Síguelo, de la que dependen 12 personas, entre meseros y promotores. “Con estos últimos hemos vendido licores a domicilio con USB de la música que disfruta nuestro público, no es mucho lo que recaudamos, pero algo ingresa. En cuanto a los meseros, el barman y la seguridad, les hemos dado los mercados y bonos que nos dieron la Alcaldía y la Gobernación y dinero de parte nuestra”.

“Necesitamos acciones reales del gobierno, cuando pase la pandemia no vamos a tener circuito de salsotecas, ni los músicos tendrán un sitio donde tocar y las audiciones se tendrán que hacer en espacio público, no habrá lugares de encuentro de melómanos, ni escuelas, ni sitios para bailadores, tampoco turistas. No tendremos nada que mostrar, aparte de nuestro gusto natural por la salsa”, concluye Gallego.

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Entretanto, establecimientos como La Matraca, centro cultural y salón de baile en el Barrio Obrero, hacen frente a la coyuntura, generando contenido y haciendo transmisiones en vivo para su público, cada domingo.

“Es una forma de estar cerca, de decirle a nuestra audiencia que seguimos pensando en ellos. Somos un equipo humano que piensa y ejecuta estrategias de difusión y formación de públicos, al rededor del baile y la música, que construye una comunidad digital”, señala Julia Díaz S, quien integra el equipo de gestión en La Matraca.

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