Bienestar

Síndrome del nido lleno: qué es y por qué se ha vuelto tan común según expertos

Los adultos que aún viven en casa de sus padres carecen de una misión de vida.

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La temperatura juega un papel clave en el consumo de energía del hogar.
Los adultos mayores de 30 que se quedan en el hogar de sus padres no contemplan responsabilidades económicas, sino que viven a sus anchas, sin responsabilidades. | Foto: Creada con inteligencia artificial

4 de feb de 2026, 05:10 p. m.

Actualizado el 4 de feb de 2026, 05:10 p. m.

El llegar a la adultez y adquirir una independencia se ha convertido para muchos en una historia del pasado.

Los mayores de 30 años ya no buscan un lugar donde vivir diferente al seno materno, donde puedan crecer y ser independientes, sino que, por el contrario, prefieren sumergirse en un estado de comodidad a costa de los padres.

A este fenómeno se le denomina síndrome del nido lleno, el cual se define como la permanencia de hijos adultos en el hogar de sus padres o su regreso tras haber tratado de ser independientes.

Esta convivencia no siempre es agradable, pues en ese caso aparecen las tensiones, los problemas y un cúmulo de sentimientos que inquietan a quienes participan en esa dinámica.

Los padres que esperaban descansar y tener planes propios deben dejar todo a un lado para seguir pendientes de dicho hijo, que en algunos casos inclusive forma su propia familia dentro de la casa de sus padres.

En algunos casos, los hijos no abandonan el hogar debido al factor económico, a la inestabilidad laboral y la fragilidad de los vínculos afectivos.

Estos jóvenes que todavía viven en casa y que por nada del mundo se van, carecen de una misión de vida que les permita independizarse o tomar su propio rumbo.

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Algunos hogares entran en crisis y tienden a romperse las relaciones matrimoniales entre los padres, debido al estrés que allí se maneja. | Foto: Colprensa

Para la Dra. María Alejandra Rodríguez Zía, destacada médica clínica, en el síndrome de nido lleno, mientras la energía del joven invade, domina y demanda a los padres, los mayores sufren una merma de sus energías y se doblegan con más facilidad ante la voluntad y caprichos de los más jóvenes.

Aunque para los especialistas no todas las situaciones son iguales, ya que hay quienes quieren y desean irse de casa, pero no pueden hacerlo, mientras que priman los que se quedan por comodidad, inseguridad o por miedo de enfrentar un futuro y todo lo que ello conlleva.

El nido lleno produce un estrés familiar, debido a que los padres no encuentran tiempo ni espacio para vivir su adultez por culpa de los hijos que se eternizan viviendo en casa.

Y es que es allí donde los adultos carecen de tiempo y espacio para el ocio, sufren ante la responsabilidad excesiva y no tienen posibilidad de delegar ninguna tarea.

Para gestionarlo, los expertos sugieren establecer acuerdos claros para evitar que la convivencia se deteriore, como asignar responsabilidades domésticas y, si es posible, una contribución económica.

Además de comprometerse a respetar la privacidad y los horarios de cada integrante como adultos independientes, y sobre todo el poder mantener una comunicación abierta sobre las expectativas y el tiempo estimado de estancia.

Los hogares geriátricos es una decisión que no se debe tomar a la ligera, ni tampoco debe ser exclusiva de las familias, sino de cada persona antes de llegar a la vejez.
Los adultos mayores deben vivir a plenitud esta etapa de su vida. | Foto: Coosalud

Periodista del Periódico El País, amante de las crónicas, los relatos y los hechos que atañen a la comunidad y que marcan historía. La experiencia adquirida en importantes medios latinoamericanos y mi recorrido por Q´Hubo me han permitido palpar las necesidades de la gente y lograr que lleve el periodismo en la sangre.

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