"El viaje de Francisco será otra oportunidad para escuchar y presenciar desde América el mensaje de quien, con su franqueza y sencillez, pone el dedo en las heridas viejas y nuevas que producen la falta de fe, la violencia que alimentan el afán desmedido de riqueza y el narcotráfico y la pérdida de la esperanza para millones de latinoamericanos".
Hoy, en medio de la expectativa que despiertan sus pronunciamientos de todo orden, se inicia la visita del Papa Francisco a México, uno de los países con mayor número de católicos en el mundo. También se producirá el histórico encuentro con el jerarca de la Iglesia Ortodoxa rusa. Es bien conocido que Francisco no es un Papa tradicional. Además de ser el primer Pastor proveniente de Latinoamérica, su estilo, proveniente de su formación como jesuita, lo lleva a ser crítico de las injusticias y de los abusos y defensor de los desvalidos. Por eso, no en pocas ocasiones ha sido reconocido por el contenido político y social de su prédica, por supuesto de carácter evangélico.Ahora viaja por quinta vez a nuestro continente, a visitar a uno de los países más golpeados por la violencia y la desigualdad. Y llegará a sitios como Ciudad Juárez, en la frontera con los Estados Unidos, donde el narcotráfico produce una tragedia diaria y la discriminación o los efectos de la corrupción rampante es pan de cada día. Allí se espera que el Sumo Pontífice se pronuncie con su energía característica, para que, como Francisco está empeñado en demostrar, el mensaje evangélico y los principios morales sean los aliados de los millones de católicos mexicanos.Igual lo hará en Morelia, donde los problemas de las migraciones se suman al efecto devastador de la violencia alimentada por las drogas ilícitas y la inmoralidad de muchos dirigentes políticos. O en el estado de Chiapas, y en el propio Distrito Federal, donde el sumo Pontífice será recibido por el presidente Enrique Peña Nieto. Si yo voy ahí, es para recibir lo mejor de ustedes, para rezar con ustedes, para ver los problemas que ustedes saben que están sucediendo, dijo Francisco en un encuentro con medios mexicanos. Otro aspecto importante del periplo que inicia el Pontífice católico será su encuentro con el jerarca de la iglesia ortodoxa rusa, el patriarca Kiril. Luego de años de distanciamientos entre las más importantes iglesias cristianas del mundo, los acercamientos se empiezan a concretar con la reunión que tendrá lugar en el aeropuerto de La Habana, en Cuba, a donde llegará Francisco para cumplir una cita llena de expectativas. Aunque es claro el carácter simbólico del encuentro, con él se demuestra cómo pueden superarse las murallas que generan distanciamientos y como se construye la alianza que hace posible defender los valores del cristianismo. El viaje de Francisco será pues otra oportunidad para escuchar y presenciar desde América el mensaje de quien, con su franqueza y sencillez, pone el dedo en las heridas viejas y nuevas que producen la falta de fe, la violencia que alimentan el afán desmedido de riqueza y el narcotráfico y la pérdida de la esperanza para millones de latinoamericanos. Después de visitar Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Brasil y Paraguay ahora llega al país azteca, donde está una de las poblaciones católicas más grandes del continente y más necesitadas de su mensaje renovador y valiente. Es el mensaje que podrá escuchar Colombia, después de confirmarse la visita del Papa el próximo año.