Detrás del debate con los candidatos a la Vicepresidencia de la República que se realiza este miércoles 6 de mayo desde la ciudad de Buenaventura, existe el claro propósito de acercar a los aspirantes a una realidad que difícilmente puede palparse desde la capital de la República.
Es por eso que la mayor pretensión del diario El País y los aliados de este evento es que el Pacífico no desaparezca del radar de la actual campaña política; que en la agenda electoral haya espacio para hablar del suroccidente colombiano y se planteen las propuestas que tienen las diferentes fórmulas para una región tan necesitada como olvidada por el Estado.
Se trata, ni más ni menos, de la zona del país donde confluyen todas las problemáticas que han afectado a Colombia en los últimos años: el conflicto armado, la inseguridad, el desempleo, la falta de oportunidades para los jóvenes, la pobreza, el crimen organizado y el abandono estatal.
Ante un panorama tan desesperanzador es de suma relevancia traer a quienes están llamados a dirigir el país en los próximos años para que se comprometan con Buenaventura, con el Pacífico y con el futuro del suroccidente del país.
Por eso se invitó a los candidatos a la Vicepresidencia de la República con mayores posibilidades de llegar a la Casa de Nariño. Quienes respondieron a esta convocatoria se encontrarán hoy no solo para hablar de la situación del principal puerto colombiano sobre el Pacífico, sino que tendrán la oportunidad de escuchar a la gente.
Entre otras razones porque el grueso del debate que sostendrán los candidatos vicepresidenciales que le dijeron ‘sí’ a conocer las necesidades de esta región del país, está estructurado con preguntas en video que prepararon las comunidades de Buenaventura y los residentes en los diferentes municipios del Pacífico colombiano.
Más que un debate, el conversatorio de este miércoles es una oportunidad para empezar a cerrar la brecha social y económica de una ciudad portuaria por la que se mueven a diario miles de millones de pesos del comercio internacional, versus unos barrios populares por los que asoma a diario la pobreza, la falta de agua y un ramillete de necesidades básicas insatisfechas.
Son alrededor de 8,6 millones de personas que habitan en los departamentos y municipios del Pacífico colombiano, y quien aspire a dirigir el país debe tener claro que el desarrollo y la paz de los colombianos seguirán siendo una utopía mientras Buenaventura siga desconectada de la capital del país y cercada por la violencia y el olvido histórico del Estado.
La realidad que se vive en esta región del país debe ser tema central de la agenda electoral y del plan de desarrollo del próximo gobierno, no un simple anexo o pie de página de candidaturas que se niegan a debatir sobre las necesidades de las comunidades y que solo se acercarán a la ciudad portuaria en el momento que consideren estratégico para ir a pescar votos.