Crecer en fe, paciencia, desapego o aceptación es lo que necesitas ante un drama o calamidad.

También ante cualquier otra exigente prueba y, a veces, es para practicar perdón.

Ante lo adverso es normal creer que algo es injusto, pero todo lo que se vive es necesario.

En una aparente imperfección, todo es perfecto y todo tiene un sentido, aunque cueste verlo.

Lee “El plan de tu alma”, comprenderás la realidad de otra manera, y no pelearás con Dios.

Eres un deportista y, antes de encarnar, te pusiste duras pruebas para mostrar que puedes. Ora así:

“Señor, me das paz, acepto y no sufro. Todo es pasajero y un día la luz vuelve a brillar.

Tú cuidas de mí y actúo con calma y confianza. Contigo domino los miedos y la angustia. Esto pasará”.