Columnistas
¿Y Dios dónde está?
El desechar la idea de la muerte, el intentar vivir para derrotarla ha sido casi que una constante.
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17 de ago de 2026, 11:37 p. m.
Actualizado el 17 de ago de 2026, 11:37 p. m.
Valiosísimo que se dé esta ‘pandemia’ de espiritualidad. Que la gente recurra a Dios para solicitar apoyo y seguridad es reconfortante. La necesidad de protección motiva para aferrarse a algo o a alguien ‘superior’ que ofrezca garantías de que ‘no va a pasar nada malo’. El miedo es pavoroso y nos sumerge en la vulnerabilidad, entonces, se necesita un salvavidas así sea temporal. Pero… Esta tendencia de búsqueda de apoyo superior es muy arriesgada porque qué bien, para todos aquellos a los que las cosas les salieron como esperaban, pero peligrosísimo para aquellos a los que ‘Dios no escuchó’. ¿Qué clase de Dios es ese? ¿Cómo escoge a quienes sí favorece y a quienes no?
La cultura occidental tiene múltiples aciertos y claro, múltiples fallas. El desechar la idea de la muerte, el intentar vivir para derrotarla ha sido casi que una constante. Lo más seguro que tenemos todos los humanos (sin excepción) es la muerte pero no se enseña, ni se estudia, ni se asimila. No hay estudios, ni cátedras en los sistemas educativos que preparen para lo mas seguro que tenemos como humanos.
Por el contrario, la intención es borrarla, desaparecerla. Pero la muerte no es un castigo, ni se mueren solos los ‘malos’, ni sucede ‘antes de tiempo’. Elizabeth Kubler Ross fue una médica que desde la mirada occidental, le empezó a quitar el velo a la temática pero todavía no es lo suficientemente difundida la información. Entonces vivimos intentando derrotarla, borrarla de nuestras vidas. Por ello en Psicología se dice que todos los miedos remiten al miedo a la muerte. Y los acontecimientos inesperados, aquellos que se salen de control nos aterrorizan y buscamos (así sea temporalmente) aferrarnos algo que creemos nos protegerá. Y entonces aparece el Dios protector, poderoso, que nos salva de todo sufrimiento. ¿Será que sí?
Hoy, una mirada de avanzada sobre la muerte, explica que esta ¡no existe! Que lo que llamamos muerte es un trascender, que cuando sucede, nuestro cuerpo se detiene porque hemos terminado la pasantía humana y regresamos a casa. Pero ni la conciencia, el alma, la esencia de cada quien, desaparecen. Vivimos muchas vidas, la reencarnación es una realidad cada vez más probada por la ciencia. Morir entonces, es un proceso de transmutación, se ‘desencarna’, pero lo que somos no termina. Esa conciencia es eterna… así, los que parten antes no desaparecen de nuestra vida, solo que no vemos su ‘empaque’ físico, pero su alma, su energía continúa y si estamos preparados podemos percibir sus señales y hasta su presencia energética.
Entonces no es cuestión de que Dios quiera o no quiera, o nos los quite…a la pasantía humana venimos con un plan de vida construido con anterioridad, de acuerdo a nuestro proceso evolutivo. Lo hemos diseñado con los maestros y seres de luz y tenemos la libertad (libre albedrío) de cumplirlo o no. El plan de tu alma está listo, es conocido por quien va a vivirlo, pero se borra (a propósito) cuando encarnamos para poderlo cumplir aprendiendo. Por ello vivimos lo que corresponde. Aún más el día de nuestra partida ya está marcado. Dios entonces no nos quita a los seres que amamos: es el aprendizaje que hemos elegido, el que necesitamos en el proceso de evolución. La existencia humana tiene que ver con un despertar de conciencia y con realidades que la cultura no acepta fácilmente, como el concepto y vivencia de la reencarnación.
Hay mucho por aprender, por investigar. Una tragedia como la que estamos viviendo nos presiona a hacer preguntas y a buscar respuestas. No le podemos ‘achacar’ todo a Dios. La vida está en nuestras manos, es nuestra responsabilidad y explicarla con ‘es la voluntad de Dios’ es una forma infantil y casi que cobarde de no asumir nuestro compromiso. Tenemos una gran tarea por delante: aprender cuál es el sentido de la vida, tarea obligatoria, necesaria y sanadora…

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión Revolturas, Despertar de la Conciencia en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en Oye Cali, El corrillo de Mao . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros Hablemos del Amor , "Amarte no es tan fácil" y Dónde esta mi papá´.






