El 9 de diciembre de 2015, Kirk Douglas cumplió 99 años, el último de los grandes actores de Hollywood y, a mi juicio, uno de los mejores en la historia del cine. Para entender cuanto ha vivido este descendiente de judíos rusos, de humilde origen, basta pensar que es el padre del también excelente actor Michael Douglas, que ya está viejo -71- y gagá al punto de decir que el cáncer de garganta que le apareció hace unos años lo adquirió por practicarle sexo oral -en el que según Woody Allen no se habla- a esa belleza que tiene por mujer, Catherine Zeta-Jones -46-, de quien cualquier leve contagio es bienvenido pues, como en el alfabeto, la Z de su apellido la pone en las alturas.Yo le he seguido la pista a Kirk Douglas desde que apareció en ‘El extraño amor de Martha Ivers’, dirigida por Lewis Milestone en 1947, a la que llegó gracias a Lauren Bacall quien le convenció que dejara de ser modesto actor de teatro en Broadway y se convirtiera en actor de cine. La crítica lo recibió con elogios y por eso obtuvo el contrato para el papel de villano en ‘Retorno al pasado’, en la que pese a su papel secundario destacó al lado del principal protagonista, Robert Mitchum. Se consagró en 1949 en ‘Ídolo de barro’, en la que interpreta al boxeador Midge Kelly, que le valió nominación al Oscar.Casi todas sus películas fueron éxitos de taquilla pues su solo nombre en las marquesinas era el gancho para atraer público. Vinieron luego ‘El zoo de cristal’, ‘El gran carnaval’, ‘Brigada 21’, ‘Senderos de gloria’, ‘Los vikingos’, y esa maravilla de actuación interpretando al pintor Van Gogh en el ‘El loco del pelo rojo’ en la que también aparece Anthony Quinn en el rol de Gauguin. Tiene en su filmografía una cinta menor que a mí me encantó, ‘Vecinos y amantes’, con esa belleza como venida del otro mundo, Kim Novak, que una de estas noches redescubrí en YouTube. Pero para mí la película cumbre de Douglas es ‘Espartaco’, dirigida por ese genio que fue Stanley Kubrick, en la que con un reparto increíble trajo a la pantalla la gesta libertaria del esclavo tracio que subleva a sus compañeros de la escuela de gladiadores contra el imperio romano. Fue filmada en 1960 en la plenitud de la vitalidad de Kirk Douglas, quien tenía cuerpo de atleta, y en ella los productores lo unieron a los más destacados astros del cine: Laurence Olivier, Tony Curtis, Jean Simmons, Charles Laughton y Peter Ustinov. Esa maravilla de película se consigue en Cali.He perdido la cuenta de las veces que he visto esta superproducción y cada vez la admiro más, no sólo por la magnífica actuación de su protagonista, sino también por el guión de Dalton Trumbo, uno de los más destacados de Hollywood, y quien fuera perseguido en la cacería de brujas que montó el senador Joseph McCarthy a mediados del siglo pasado. Viene pronto una película sobre la vida de este laureado guionista.Kirk Douglas sobrevivió a un accidente cerebrovascular, pero está lúcido, y hace un tiempo hizo su última película con su hijo Michael y un nieto. Ojalá le aconseje a Michael que no diga otra pendejada porque Catherine le perdonó una vez pero no resiste una segunda y de pronto se levanta un ‘tinieblo’ practicante de lengua menos suelta.Confío que Douglas padre complete el siglo de vida en 2016. Así lo queremos todos sus admiradores, que somos legión.