El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, aseguró que las decisiones erradas de la administración del Gobierno nacional fueron las principales razones de la reducción de la calificación de riesgo de Colombia de BB a BB- por parte de la calificadora Standard & Poor’s.

El dirigente gremial arremetió contra el Gobierno nacional, asegurando que la actual administración ha decidido ‘darle la espalda a la técnica y al rigor de la evidencia económica para sustituirlos por la improvisación’, situación que ya genera efectos negativos en la confianza de los inversores.

“Era previsible. La decisión de S&P Global Ratings de bajar la calificación crediticia soberana de Colombia es consecuencia de la errada gestión de un gobierno que decidió darle la espalda a la técnica y al rigor de la evidencia económica para sustituirlos por la improvisación, el desprecio por la institucionalidad y los dogmas de ideologías fracasadas”, señaló el presidente de Fenalco.

Cabal fue enfático en señalar que la decisión de la calificadora internacional se traduce en una mayor prima exigida por los mercados y, por tanto, un financiamiento más costoso.

Según la organización, estos mayores costos se verán reflejados en el mediano plazo en afectaciones para el sector productivo nacional.

“La terquedad y los errores de política encarecen el crédito del país, presionan las finanzas públicas y trasladan una carga creciente a todos los colombianos. A esto se suman los escándalos de corrupción y un creciente apetito por más impuestos que terminan diluyéndose en corrupción, burocracia y despilfarro, mientras ciudadanos y empresas tienen que escoger entre cumplirle al gobierno o dejar de ahorrar, invertir y gastar”, concluyó el líder gremial.

La calificadora Standard & Poor’s rebajó la calificación de riesgo de Colombia de BB a BB- debido a la posibilidad de que se mantenga un alto déficit fiscal constante durante los próximos años.

Asimismo, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia – ANDI, expresó su preocupación ante la reciente decisión que refleja la forma como se ha manejado las finanzas públicas en Colombia durante los últimos años.

Según el gremio, este ajuste en la calificación no es un hecho aislado. “Es la consecuencia directa de un manejo fiscal que ha llevado a un crecimiento significativo del presupuesto nacional cercano al 50% en términos nominales. A pesar del gran aumento en impuestos, ha sido financiado en una muy buena parte con un endeudamiento del Gobierno Nacional”, dijeron en un comunicado.

En efecto, la deuda pública ha registrado un incremento sustancial: pasó de un saldo de un poco más de 800 billones de pesos al inicio del actual gobierno a cerca de 1.300 billones de pesos en la actualidad. Los mercados internacionales nos siguen prestando, hasta ahora, pero hoy Colombia enfrenta una de las tasas de interés más altas de América Latina y del mundo.

Por esta razón, cerca de tres de cada 100 pesos del presupuesto se destinan exclusivamente al pago de intereses. La acumulación de está de deuda no la tendrá que pagar el actual gobierno si no que traslada una carga significativa para los próximos gobiernos, pero sobre todo la tendrá que pagar Colombia y los ciudadanos que tienen mayor dependencia de las políticas estatales sociales.

Según análisis de Bancolombia, las razones de la rebaja en la calificación a Colombia estuvieron concentradas en los persistentes desequilibrios fiscales, resultantes de una limitada flexibilidad fiscal, una elevada deuda en relación con el PIB y un crecimiento económico moderado.

Standard & Poor’s es una calificadora de riesgo internacional que acaba de bajar la nota crediticia a Colombia.

“Los amplios desbalances fiscales podrían impulsar la deuda a niveles superiores al 60% durante los próximos cuatro años. Al respecto, S&P (Standard & Poor’s) prevé una deuda neta de 62,8% del PIB en 2026 y una convergencia a niveles de 66,2% en 2029. Uno de los agravantes descansa en la falta de ajustes fiscales significativos y un manejo de la política fiscal que se ha tornado cada vez más procíclico y menos predecible. Además, la debilidad en el crecimiento económico de largo plazo puede ser un riesgo creciente para los ingresos fiscales”, aseguraron en un informe.