En la cadena de restaurantes Mr. Wings el Mundial de Fútbol comenzó desde enero. Se revisó el estado de las pantallas, así como el sonido, y se comenzaron a vestir sus once sedes con las banderas de las selecciones clasificadas.
También diseñaron una polla mundialista para sus clientes. Entre más acierten, más puntos redimibles en comida.
Las cuentas son claras: si Colombia avanza de ronda, las ventas podrían crecer hasta un 20 %, como ocurrió en la pasada Copa América, cuando la Selección, comandada por James Rodríguez, llegó a la final.
El optimismo no es exclusivo de Mr. Wings. De acuerdo con estimaciones de Fenalco, durante los partidos de la Selección Colombia las ventas en restaurantes y bares pueden aumentar entre un 30 % y un 50 %.
Una expectativa que comparten comerciantes, emprendedores e incluso taxistas, convencidos de que los horarios del Mundial podrían traducirse en una pequeña bonanza para Cali.
En Mr. Wings diseñaron un calendario. El partido inaugural, entre México y Sudáfrica, el sábado 11 de junio, a las 2:00 de la tarde, está señalado en rojo. Lo consideran de “categoría A”, por lo que esperan tener todas las mesas ocupadas. Lo mismo ocurre con el debut de Colombia, el 17 de junio contra Uzbekistán, en un horario estelar para un restaurante: las 9:00 de la noche.
“Los partidos de categoría B corresponden a selecciones históricas, pero cuyos encuentros tienen horarios menos favorables. Por ejemplo, un Inglaterra - Croacia un miércoles a las 3:00 de la tarde. Si fuera un viernes por la noche sería espectacular, pero el horario afecta mucho”, explica Édgar Colorado, gerente de mercadeo de Mr. Wings.
Manuel Pineda, director de Asobares, es otro emprendedor optimista. En el pasado reciente, recuerda, los horarios de los mundiales no han favorecido a los establecimientos nocturnos. Había partidos a las 6:00 de la mañana. En este que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá, en cambio, los encuentros serán en la tarde y en la noche, lo que se traducirá en más empleo.
“Movemos 60.000 puestos de trabajo y para el Mundial aspiramos a que la contratación de personal crezca un 10 %. Serían contrataciones para unas 6000 personas. Todos los establecimientos nocturnos del Valle del Cauca nos estamos preparando con promociones y pantallas gigantes. Ya hicimos un acuerdo con RCN, que tiene los derechos de transmisión, para presentar los partidos en bares y discotecas sin inconvenientes”, dice el líder gremial.
Las empresas dedicadas al alquiler o venta de pantallas gigantes, precisamente, ya hicieron su agosto. Una de ellas es Plataforma, una compañía caleña que cumple 30 años en el mercado y tiene presencia en 18 países y más de 60 ciudades de América Latina.
Sus principales clientes son hoteles. Para el Mundial, como era de esperarse, les han pedido pantallas gigantes que ya están listas en terrazas, piscinas y bares. “Por estos días los huéspedes buscan dónde ver los partidos, y ese es un factor diferencial a la hora de elegir dónde quedarse. Por eso los hoteles son el sector donde más requerimientos estamos recibiendo. En Cali, para citar un caso, estamos instalando una pantalla en la terraza del Hotel MS Ciudad Jardín. La dejarán fija, pero el proyecto recibió impulso y continuidad gracias al Mundial”, comenta Raymond Prieto, miembro de la junta de socios de Plataforma.
Sus pantallas se alquilan por metros y la empresa ya llegó al límite de su capacidad. Sectores que normalmente no utilizaban estos servicios, ahora los están buscando.
“La fiebre por el Mundial ya se siente”, concluye Raymond, y la temperatura también puede medirse en las secciones de tecnología de las grandes cadenas.
La marca de televisores LG proyectó ventas por 52 millones de dólares gracias al Mundial. Los colombianos buscan, sobre todo, pantallas de 75 pulgadas y altas tasas de refresco, preferiblemente con tecnología OLED.
Si no es posible viajar a las sedes de los partidos, la idea es vivirlos de la mejor manera desde la casa.
“Este tipo de eventos motiva a los hogares a dar un salto hacia categorías superiores, especialmente en tamaño de pantalla y desempeño. Lo que antes era una compra de reposición, hoy se convierte en una decisión más estratégica, donde el consumidor busca maximizar la experiencia durante el torneo y, al mismo tiempo, hacer una inversión que le genere valor en el largo plazo”, dice Hugo Ma, CEO de LG Electronics Colombia.
Hasta los taxistas están comprando pantallas e internet para sus vehículos, a fin de garantizarles a sus pasajeros ver los partidos mientras llegan a su destino. Según su líder, Jhonny Rangel, esperan un aumento en el número de carreras durante el Mundial. El promedio es de 18 al día y calculan que podrían llegar a 25.
No es extraño tampoco tomar un taxi que ofrezca la plataforma de streaming de empresas como Direc TV, cuyas afiliaciones se han disparado entre un 30 y un 40% gracias a la cercanía del Mundial.
Los centros comerciales, por su parte, ya iniciaron su ‘calentamiento’ para atraer clientes en días de fútbol imperdible. En Mallplaza anunciaron la presencia de Dayro Moreno, el goleador histórico del fútbol colombiano, el próximo 20 de junio. Firmará autógrafos.
“Tenemos lista una oferta gastronómica que reúne más de 30 opciones para compartir en familia o con amigos los partidos”, dice Juan Manuel Rengifo, director del centro comercial.
En Simón Parrilla decoraron mesas con la bandera de Colombia y organizaron el menú orbital.
En el caso de los restaurantes de comida típica, el Mundial, más que una bonanza, representa una esperanza de recuperación.
Porque el optimismo por la competencia que une al planeta contrasta con una realidad menos alegre.
Según Branny Prado, presidente de la Asociación Gastronómica de Colombia, durante los primeros meses de 2026 el consumo en restaurantes cayó 43 %. “A los ciudadanos les está sobrando mes y les falta salario”, dice.
En ese contexto, el Mundial aparece como una oportunidad para reactivar el consumo.
De acuerdo con una investigación preliminar de Fincomercio, un colombiano podría destinar entre $ 1,2 millones y $ 5 millones para vivir la experiencia mundialista, sin incluir viajes internacionales.
El gasto incluye camisetas oficiales, televisores, coleccionables como el álbum Panini y reuniones familiares o con amigos en bares y restaurantes.
En el sur de Cali, una tienda de decoración ofrece el kit mundialista. Incluye globos en forma de balón y espuma para celebrar, en caso de que gane Colombia.
El centro de la ciudad está repleto de vendedores ambulantes que ofrecen vasos con la forma de la Copa del Mundo, llaveros, imanes, banderines y cuadros conmemorativos de dos futbolistas que podrían disputar su última cita orbital: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
En Instagram, las tiendas de ropa y los diseñadores promocionan diseños exclusivos alusivos a las distintas selecciones, mientras que las casas de apuestas se alistan para incrementar su facturación.
Según un estudio de la firma Jumio, uno de cada tres adultos en el planeta apostará en línea durante el mundial y Colombia ya entra en esa tendencia.
El balón todavía no rueda, pero la economía ya empezó a jugar su propio partido.