La incursión de tropas estadounidenses en Venezuela en la madrugada del pasado 3 de enero, cuando fue capturado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, rompe también la tranquilidad con la que han permanecido en ese país estructuras y jefes del ELN y las disidencias de las Farc.
Si lo impensado era que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenara un ataque para capturar la cabeza del régimen en pleno centro de Caracas, ahora no tendrían mayor repercusión nuevos ataques contra blancos menos estratégicos como el ELN y las disidencias de las Farc, consideradas por Washington como organizaciones terroristas.
Con un ingrediente adicional, y es que en la acusación que tiene la justicia estadounidense contra Maduro y su esposa por narcotráfico, detalla que oficiales de alto mando venezolanos entablaron sociedades con esos grupos narcoterroristas.
Eso explica el repliegue que, según fuentes consultadas en Colombia y Venezuela, se vienen dando en las últimas horas por parte de tropas de estos grupos armados ilegales hacia la frontera nacional.
“Periodísticamente he recibido información de que estas organizaciones se están movilizando desde el interior de Venezuela hacia Colombia o, por lo menos, hacia la zona de frontera”, explicó Sebastiana Barráez, periodista venezolana especialista en temas militares.
“Creo que no están muy seguros de lo que vaya realmente a suceder en territorio venezolano o ante las amenazas de Trump contra la camarilla que está en el poder en Venezuela. Así que ellos, como gente de otros países, como rusos o iraníes, están buscando la forma de salir del territorio o replegarse hacia las zonas de frontera, porque les es más seguro”, agregó.
Entre tanto Ronald Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, indicó que “lo que sabemos es que el ELN ya se está moviendo. Que el statu quo que tenía en Venezuela se le rompió; está en un reacomodo de campamentos y algunos periodistas en la frontera dicen que hay movimientos en territorio colombiano”.
“Yo no he podido confirmarlo, pero lo que sí sé es que han movido campamentos porque sienten el temor de que Estados Unidos pueda bombardear los campamentos históricamente establecidos en Venezuela y me hablan de un incidente en el cual ya uno de sus campamentos fue atacado con drones. La noticia pasó un poco de agache y no hay confirmación, pero lo que vamos a ver es un reacomodo del ELN”, aseguró.
Coinciden las fuentes consultadas en que esa organización armada quizás considere que en este momento es más seguro estar del lado colombiano, en la medida en que bombardear Venezuela, después de haber tumbado a un presidente, no tendría mayor repercusión, mientras que hacerlo en Colombia sería una agresión directa a un Estado democrático.
Una frontera, un burladero
Desde los años 80 la frontera con Venezuela se convirtió en el sitio seguro donde llegaban los jefes y miembros de grupos armados para resguardarse de la acción del Ejército colombiano.
En los 90 el conflicto se intensificó en Colombia y en los estados de Amazonas, Apure, Táchira y Zulia las extintas Farc y el ELN establecieron campamentos, corredores logísticos y sitios seguros donde se ocultaban sus principales cabecillas.
Con la llegada de Hugo Chávez al poder, esos sitios transitorios se convirtieron en campamentos permanentes respaldados por el Gobierno y bajo la protección de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
Su fortalecimiento como estructuras del crimen binacional se dio con la llegada de Maduro, quien además fortaleció el ELN al punto de que informes de diversas organizaciones hablan de presencia y control en 12 de los 23 estados venezolanos.
Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina de International Crisis Group, explica la importancia de la zona limítrofe para estos grupos: “En el caso del ELN, podemos hablar de una guerrilla binacional, y la frontera es para ellos un refugio, una zona de descanso, un sitio para organizar las operaciones libres de la presión militar de Colombia, pero también rutas de tráfico de drogas, contrabando, combustibles, ganado; todo lo que se pueda imaginar y que se juegue con el cambio de precio de un lado a otro”.
“El sur de Venezuela tal vez es la zona donde más competencia hay y es invisible en muchos casos para controlar la minería, no solo de oro sino de tierras negras y otros minerales que les son muy rentables. Entonces, para ellos la frontera no es algo que se pueda soltar y sin duda en este momento las diferentes organizaciones están evaluando cómo responder; si las miramos una a una, el ELN ha articulado en varias ocasiones su disposición para defender el régimen chavista y es clave hacer un paréntesis y es que por ahora el régimen sigue teniendo el control y los aliados del Gobierno aún están en el poder”, explica Dickinson.
Una forma de mantenerse, pese a las circunstancias, agrega Ronald Rodríguez, es mover sus estructuras armadas hacia la frontera y conservar presencia con sus estructuras civiles en suelo venezolano. “Hay que tener en cuenta que el ELN en Venezuela logró legitimidad social y eso no es una cosa menor. Ese es el objetivo más importante que puede tener una organización como esa en territorio”.
“En Venezuela la revolución bolivariana significó unos vacíos de poder muy fuertes, una tercerización muchas veces en favor de organizaciones criminales y el ELN logró establecer unos órdenes que la población aprecia, comparte o sigue. Es decir, ante un desastre como el Estado venezolano, la dinámica de gobernanza guerrillera, de justicia guerrillera, de manejo dentro de reglas establecidas por la guerrilla, se convirtió en un elemento de cohesión social que le permitió ganarse la legitimidad de los pobladores; incluso por eso ha crecido en el número de sus militantes de origen venezolano”, aseguró el vocero del Observatorio.
Tanto así, que, como lo explica Sebastiana Barraez, la presencia fuerte de esa guerrilla se extiende hasta el arco minero del Orinoco, “porque fue justo ahí donde hizo mayor relación con el Gobierno. Cuando el ELN fue llevado a esa zona, fue para prestar servicios de seguridad y enfrentar a los llamados sindicatos que controlaban minas de oro”.
“Una vez que se eliminaron los sindicatos, se quedaron con la custodia de las minas de oro y posteriormente fueron expandiendo la actividad que tenían hacia zonas donde había mucho minería ilegal, como en el Yapacana, en el estado Amazonas; además, el ELN ha crecido en cantidad de militantes porque tiene mucho combatiente que se le ha sumado en las zonas de frontera, incluso indígenas, y su presencia es superior a las disidencias de las Farc”, explicó Sebastiana Barráez.
La situación de las disidencias
Frente a las disidencias de las Farc, con menos respaldo en Venezuela que el que ha recibido el ELN, ya venían viendo reducido su espacio y área de injerencia desde el año pasado.
“Respecto a las disidencias de las Farc, el cuerpo militar de la Segunda Marquetalia parece haber sido absorbido por el ELN y el Comando Central hace tiempo que tiene una pugna con ellos en la zona de Arauca, que fue lo que dio lugar a la muerte de Gentil Duarte en su momento”, recordó el profesor Rodríguez.
Mientras, Elizabeth Dickinson plantea que, en general, “la situación en Venezuela solo puede agudizar el conflicto en Colombia, porque en todos los escenarios los grupos criminales o quedan empoderados aprovechando el espacio por falta de acción de las autoridades en Caracas, o quedan más enfocados en Colombia si hay un cambio en la relación con las autoridades en Venezuela”, aseguró .
Y añadió: “Pese a todo, considero que esos grupos están mucho más seguros del lado venezolano que del lado colombiano, donde hay unas operaciones activas, como en la región del Catatumbo, para combatirlos”.