Lo que por pena no quiso preguntar este año sobre sexualidad, lo responde aquí un sexólogo

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Lo que por pena no quiso preguntar este año sobre sexualidad, lo responde aquí un sexólogo

Diciembre 15, 2019 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Sexo y amor, la química del cerebro 02

Expertos en psicología, sexólogos y especialistas en terapias de pareja, debaten sobre las teorías que antes parecían ser muy radicales y que han ido cambiando poco a poco.

Foto: Archivo de El País

¿Qué tan cierto es que las parejas heterosexuales llegan menos al orgasmo que, por ejemplo, las parejas lésbicas? ¿Es la virginidad un mito? ¿La razón por la que las mujeres no llegan al climax es porque tienen malos amantes? ¿Qué tan importante es el juego previo?

Estos y otros interrogantes son los que muchos se han hecho a la hora de hablar de sexualidad. Aquí, sin tapujos, el sexólogo Ezequiel López Peralta, autor de libros como El Erotismo Infinito, Confesiones de un Besólogo, El Placer de Seducir y Guía Práctica del Erotismo Infinito, su más reciente publicación, los resolverá para los inquietos que estén dispuestos a reformular el sexo.

Muchas veces se ha especulado que las parejas heterosexuales llegan menos al climax en comparación con parejas de lesbianas. ¿Es eso cierto?
No conozco ningún estudio que avale eso. Hay mujeres que para llegar al orgasmo necesitan la penetración, otras lo logran a través de la estimulación vaginal y otras gracias al clítoris, estas son un porcentaje un poco más alto, quizás un 50 % o más.

No se puede negar que una mujer sabe mejor cómo estimularse si se le compara con un hombre, así haya algunos que tengan más habilidades en ese sentido. Por ejemplo, en la parte oral y en la masturbación es un poco más torpe el hombre porque las mujeres son más sutiles.

Lo que sí hay son estudios que dicen que el 80 % de las mujeres que no han llegado al orgasmo es porque no se han masturbado lo suficiente, no conocen su cuerpo, y no necesariamente porque tengan malos amantes. El consejo que les doy es que deben poder comunicarse mejor con su pareja, saber qué les gusta a cada uno y qué no les gusta. Hay gente que pretende hacer en un día un proceso que lleva años de autoconocimiento y exploración.

¿Cuál es la importancia del juego previo?

“El juego previo es fundamental. En términos más técnicos tiene la función de preparar el cuerpo para una mayor excitación y poder tener un coito más placentero. En el caso del hombre para tener una buena erección y en la mujer permite la lubricación y dilatación vaginal, lo que hace que la relación sexual sea más placentera. También es un componente central del erotismo. El despliegue de los recursos eróticos que podemos llevar a cabo en el juego previo es mucho mayor y variado que en el mismo coito. En el juego previo es en donde más se ve si una persona es buena amante, porque se ve la creatividad”.

¿Está sobrevalorada la monogamia?

“La monogamia ha sido impuesta. Durante mucho tiempo se ha planteado que es la forma que todos deberíamos buscar para vivir en pareja y que quien no lo está, tiene algún problema. La monogamia es una cuestión que si bien puede tener su componente biológico, también está muy enfatizada culturalmente. Lo que hoy por hoy desde la psicología evolucionista, que es un modelo para explicar la cuestión de la pareja, se plantea, es que el ser humano tiende a la monogamia en el sentido de que tendemos a estar en pareja estable, pero es una monogamia en serie. Es decir: yo tengo una pareja hoy y lo natural no es que tenga esa pareja para toda la vida, sino que me acompañe en una etapa. Tendemos a establecer relaciones de monogamia, pero durante un periodo limitado, y luego la tendencia es renovar toda la bioquímica del amor que está presente en diferentes etapas, o sea, renovar esa relación de pareja. Que tengamos esa tendencia a la monogamia en serie no quiere decir que tengamos la tendencia a la exclusividad sexual, que es la estabilidad del deseo, pues esta no es estable, es errante y variable”.

¿Son importantes los juguetes sexuales?

“Yo creo que en algún momento, no dentro de mucho, los juguetes sexuales van a ser como los condones: serán parte de la dinámica habitual de la pareja. Hay una gran variedad. No hay solamente vibradores, que de hecho si hablamos únicamente de estos, encontramos succionadores de clítoris, los que dan pulsos de aire, los que permiten simultáneamente sensación en el clítoris, en la pared interior de la vagina y en el perineo e incluso hay vibradores para hombres que estimulan la próstata. Son sensaciones que uno no puede producir de manera humana, natural, sino que son complementarias, que en el caso de la mujer facilitan muchísimo la posibilidad de llegar a un orgasmo. En la medida en que estos vibradores son un estimulante tan claro, preciso e importante para tantas personas, se van a utilizar cada vez más y habrá menos resistencia, particularmente de los hombres, que creen estar compitiendo, sobre todo con los juguetes de forma fálica”.

¿Y las ‘apps’ sexuales?

“Hoy en día estas aplicaciones son muy comunes, incluso aplicando para públicos específicos. El tema de las aplicaciones es que nos permiten buscar con quién relacionarnos en momentos muertos, es decir: uno lo puede hacer en la sala de espera del médico, en el descanso del trabajo, cuando va en el carro, en comparación a antes, que tocaba ir a una discoteca o a algún sitio para conocer a alguien. Es una tendencia que ha crecido mucho y que va a seguir así. Es válida en el sentido de que es coherente con las cosas que están pasando hoy en día y con el avance de las redes sociales. No obstante, me parece que en estas aplicaciones las personas se relacionen más con base en los mensajes en redes y a los emoticones y eso hace que se pierda el componente humano de la comunicación. Se está perdiendo el juego de las miradas, el cortejo con las señales no verbales, la risa real. Se debe apostar a una seducción más artesanal y no solamente tecnológica”.

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La virginidad: ¿un mito?

“Ya casi no se habla de la virginidad. Es un concepto que es solo sostenido por personas que quizás son muy religiosas. Si una mujer, por ejemplo, se besó, tuvo sexo oral o incluso sexo anal, pero no tuvo penetración vaginal, el hecho de que sigue ‘siendo virgen’ está mandado a recoger.

De hecho, términos más técnicos como el de ‘iniciación sexual’ están siendo cuestionados porque que uno tenga su primer coito a los 17 años no quiere decir que se inicie sexualmente porque en realidad la sexualidad se inicia desde el momento en que nacemos.

Desde que llegamos a este mundo somos sexuales y tenemos sensaciones eróticas o quizás desde antes de nacer. Ha habido registros de actividad genital, por ejemplo, de erecciones prenatales en ecografías. La virginidad es entonces un término cada vez menos conflictivo porque con el paso del tiempo hay menos personas a las que les importa realmente. La virginidad es un término que culturalmente ha sido sobrevalorado, los valores han cambiado y ha dejado de ser un tema importante, discutible y conflictivo”.

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