Política

Análisis: Cuba ante el espejo: ¿bloqueo o ineficiencia?

Análisis acerca de la situación de la isla en la actual crisis energética que vive.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

.
Muchos habitantes han tenido que acudir a otros medios de transporte debido a la falta de combustibles. | Foto: AFP

22 de feb de 2026, 04:09 p. m.

Actualizado el 22 de feb de 2026, 04:09 p. m.

Por: Pedro Pablo Aguilera, docente de la Universidad Santiago de Cali.

A veces los países, como las personas, necesitan un espejo incómodo. Para Cuba, ese espejo podría ser Japón. Dos islas sin petróleo. Dos naciones marcadas por rupturas históricas. Pero mientras Japón emergió de las cenizas humeantes de 1945, Cuba parece haber desmontado su propio andamiaje tras 1959. La comparación duele e ilumina.

Se repite hasta el cansancio que el “bloqueo” explica la asfixia económica cubana. Sin embargo, Cuba comercia con 158 países y EE. UU. es su cuarto socio comercial, con importaciones de US$ 730 millones, principalmente alimentos. Sí, existe un embargo, es de créditos derivado de las nacionalizaciones no compensadas de los años sesenta, lo que obliga a pagos en efectivo y excluye a la isla del sistema de créditos estadounidenses. Pero comerciar, comercia.

La tragedia parece menos geopolítica y más estructural. La producción agrícola ha caído 14,3 %, forzando a importar casi todos los productos básicos y si come proteína es gracias a Estados Unidos. Lo loco es saber que importa azúcar de Francia y papas de Canadá.

Cubanos hacen fila para abordar un microbús privado en La Habana el 6 de febrero de 2026
Cubanos hacen fila para abordar un microbús privado en La Habana el 6 de febrero de 2026 | Foto: AFP

Se suele alegar falta de divisas, pero el flujo histórico dice que entre 1960 y 2025 Cuba recibió US$ 143.000 millones de la URSS-Rusia, China y Venezuela. La cifra impresiona: es 80 veces superior a los US$2660 millones que recibió Japón para su reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, y equivale al total invertido por el Plan Marshall en toda Europa. No fue falta de dinero. Fue, quizá, el uso del dinero.

Japón apostó por una constitución democrática, disciplina fiscal y apertura comercial. Cuba eligió el socialismo centralizado, anuló la democracia liberal, el estado de derecho y subordinó su economía a subsidios geopolíticos en vez de a productividad interna. Antítesis brutal: mercado frente a planificación rígida; competencia frente a monopolio estatal; instituciones transparentes frente a estructuras opacas.

Recordemos algo que se olvida: en 1958 Cuba no era una nación arrasada. Tenía el tercer PIB per cápita más alto de América Latina, la mortalidad infantil más baja de la región y el tercer menor índice de analfabetismo. Lideraba en infraestructura ferroviaria y en tenencia de electrodomésticos per cápita. Cuba tenía el mejor índice de salarios industriales; tenía una democracia imperfecta y trunca, sí, pero era mucho mejor que hoy.

De 11,3 millones quedan 8,02 millones de cubanos (2021 - 2025) El que puede escapa. Más de 12.000 profesionales de la salud han emigrado, y 40.000 maestros abandonaron las aulas en ese mismo periodo. Falta comida, electricidad. Las viviendas se derrumban, pero hay dinero para reprimir al pueblo, que mantiene más de mil presos por pensar diferente.

Quien tiene todo el dinero no es el Estado, es GAESA, un holding militar que controla el 70 % de la economía y el 95 % de las transacciones en divisas. Según fuentes independientes, maneja alrededor de US$18.000 millones en reservas líquidas en 2025. Gestiona los contratos de las misiones médicas en el extranjero, reteniendo hasta el 70 % de los ingresos, mientras el 64 % de los hospitales carece de insumos básicos y las escuelas se desmoronan. Es una paradoja: médicos exportados y cubanos sin medicinas y hospitales destruidos y sin recursos.

Vendedores ambulantes abrigados trabajan en una calle de La Habana, país que entra en crisis por la falta de petróleo.
Vendedores ambulantes abrigados trabajan en una calle de La Habana, país que entra en crisis por la falta de petróleo. | Foto: AFP

Japón demostró que la prosperidad no depende del subsuelo, sino del marco institucional. La libertad económica y la transparencia funcionan como cimientos invisibles: no se ven, pero sostienen todo el edificio. Cuba no está condenada por su geografía ni por carecer de petróleo. Está atrapada en una estructura donde la riqueza circula en un circuito cerrado, el de una casta, una élite corrupta, como todo proyecto de esa ideología.

La pregunta es por qué, con tanto capital recibido y tanto talento humano, la isla no logró transformarlo en desarrollo sostenible. Yo sé la respuesta y usted también, aunque no lo diga.

El espejo japones ahora se hará más incómodo, cuando nos muestra que no se pierde la soberanía aun si el que era tu enemigo te ayuda.

Comunicador Social y Periodista con sensibilidad por las artes, las humanidades y la cultura. Con larga experiencia en la cobertura de la realidad social, tanto regional como nacional. Interesado en cubrir fenómenos de medioambiente, posconflicto y DD.HH.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Política