Y vuelve la angustia

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Y vuelve la angustia

Noviembre 14, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Cien proposiciones modificatorias, dos días de debate perdidos y la falta de claridad acerca de su futuro, son los hechos que se han producido hasta ahora sobre la reforma tributaria que debió presentar el Gobierno ante el Congreso por la declaratoria de nulidad de la Corte Constitucional a la ley de financiamiento del año pasado.

Lo más llamativo es que la propuesta oficial fue el texto aprobado de forma agónica en la primera legislatura del 2018 por las mayorías del Congreso, declarado inconstitucional por la no publicación oportuna del articulado que debería ser conciliado en su momento. Todo parece indicar que los problemas se originaron ante todo en la angustia que produjo el haber dejado para último minuto lo que tuvo varios meses para ser analizado y aprobado por el Legislativo.

Como consecuencia, la Corte expidió un fallo de aquellos que se denominan “modulados”, es decir, que dejará con vida la norma declarada inconstitucional hasta el próximo 31 de diciembre. Recuérdese que la reforma o ley de financiamiento se justificó en un déficit en las finanzas públicas cercano a los diez billones de pesos. Esa exótica figura jurídica permitió que no se produjera una crisis ocasionada por el hueco fiscal que significaría la caída inmediata de las reformas incluidas en la citada ley, dándole un tiempo de cuatro meses, casi toda la presente legislatura, para subsanar los problemas que llevaron a la decisión judicial.

Se suponía entonces que bastaría con presentar el contenido aprobado en diciembre pasado para que el Congreso procediera a ratificar su decisión de entonces, para lo cual el Gobierno envió un mensaje de urgencia, lo que implica la sesión conjunta de las comisiones terceras de Senado y Cámara y la sesión paralela de las plenarias. Pero empezaron a aparecer las sorpresas.

La primera de ellas es que ya se contabilizan cien proposiciones de modificación presentadas por los mismos congresistas que aprobaron la ley. Ni el miércoles ni ayer, esas comisiones sesionaron por falta de quorum y debido a la ausencia del Ministro de Hacienda, quien debe presentar el proyecto. Y es posible que el Congreso no trabaje la próxima semana debido al paro nacional convocado para el 21 de noviembre.

Si eso ocurre, es muy probable que la reforma, o mejor la ratificación de lo aprobado hace once meses, sólo se empezará a estudiar en la última semana del presente mes, quedando apenas tres semanas para su aprobación. Y no será fácil, en la medida en que se producirán las consabidas presiones para tramitar el proyecto. Queda entonces en vilo una reforma necesaria, lo cual podría afectar la confianza en la economía ante la inestabilidad de los ingresos del Estado.

Y volvería el país a presenciar las angustiosas negociaciones de última hora que llevaron a la inconstitucionalidad que declaró la Corte. Tal situación no se compadece con la estabilidad que ha permitido a la economía crecer en un 3,3% en el tercer trimestre del presente año ni con la claridad que deben tener los colombianos y los inversionistas para desarrollar sus actividades.

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