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¿Y el MÍO?

Julio 29, 2021 - 11:55 p. m. 2021-07-29 Por: Editorial .

En toda Colombia, los sistemas de transporte masivo están en crisis, y en casi todos es agravada por las medidas para enfrentar la amenaza del Covid-19. Cuando la normalidad está regresando, es particularmente grave la situación del MÍO en Cali, pese a lo cual no se sabe aún qué hará el gobierno municipal para resolver lo que es una enorme dificultad para millones de usuarios en la capital vallecaucana.

La situación no es nueva. Por el contrario, son muchos años escuchando las dificultades financieras, respondiendo las quejas y los reclamos de los operadores, sus aprietos para pagar las cuantiosas deudas que asumieron cuando se inició el sistema sobre la base de unas proyecciones que no se cumplieron. Y oyendo las respuestas de los gobiernos municipales que echan mano de toda la creatividad posible para inventar subsidios al pasajero, estímulos a los contratistas y promesas de cubrimientos y de mejores rutas y frecuencias para los usuarios.

Esa compleja situación, el déficit crónico que no se soluciona y la falta de decisiones de fondo, se agravó en forma radical con la necesidad de evitar la propagación del contagio mediante el aislamiento social y la limitación al 30% de ocupación de los buses. Un verdadero cierre de una empresa, causado por una fuerza mayor que originó la parálisis durante varios meses, la cual se ha venido reduciendo conforme avanza la vacunación y regresa la apertura.

Pero la cereza del pastel fue sin duda la destrucción que causaron los vándalos al aprovechar el paro del 28 de abril pasado y la errática actuación del gobierno local para destruir la infraestructura del MÍO: 13 estaciones de las 63 que tiene el sistema fueron incineradas, una de las cuales se convirtió en epicentro de fiestas y desmanes frente a la Universidad del Valle, 48 más dañadas, los sistemas de comunicación arrancados. Además, 55 de los 800 buses que conforman el parque automotor fueron destruidos, incinerados o seriamente dañados.

A eso se suma la iliquidez de Metrocali para cumplir con los pagos a los operadores, por lo cual, a junio 20 les debían $22.000 millones a partir de la segunda quincena de febrero. Y está también la incertidumbre sobre la continuidad de los subsidios, ante las dificultades que afirma tener la Alcaldía de Cali.

Y la ciudadanía no tiene información sobre la situación real del MÍO, ni sobre las soluciones que se le darán a la crisis de un sistema que hoy está al borde del colapso. A cambio, el sistema mueve menos de 200.000 pasajeros y su infraestructura está semidestruida, mientras la administración municipal autoriza el regreso de los buses y busetas para subsanar en algo el enorme déficit en la oferta de cupos, y el transporte ilegal crece como espuma.

Entre tanto, Bogotá ya sabe cuánto cuesta recuperar el Transmilenio y tanto el Gobierno Nacional como el Congreso ya mostraron su compromiso para rescatar ese sistema, vital para cualquier ciudad. ¿Qué piensa hacer Cali para salvar el MÍO y para revisar el modelo actual, el causante principal de una crisis que amenaza con devolver el caos a las calles, como hace quince años?

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