Venecia y sus mareas

Escuchar este artículo

Venecia y
sus mareas

Noviembre 15, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

‘Acqua alta’, así se llama el fenómeno natural que hoy tiene en riesgo a Venecia, la ciudad italiana de los canales, de las góndolas, del amor, de la historia y la cultura. Pero la culpa no es sólo de esas mareas altas; es por igual del cambio climático, del turismo desenfrenado, del centralismo que también existe allá y se interpone a las soluciones necesarias.

Cómo evitar que desaparezca, y con ello todo el patrimonio que alberga, es el reto hoy. Un metro con ochenta y siete centímetros sobre el nivel del mar fue la altura que alcanzó el agua el miércoles anterior, medición que no se presentaba desde 1966 y la segunda mayor registrada en un siglo. En tres horas el agua se metió en las casas, inundó locales comerciales y afectó tesoros culturales como la catedral de San Marcos construida hace 1200 años y donde no se salvaron ni las tumbas de la cripta, ni la colección de arte bizantino que alberga, ni la estructura arquitectónica. Solo con el tiempo se sabrá qué tanto daño sufrirán sus mosaicos, ladrillos y madera por la corrosión que causa la sal marina.

Si en principio la culpa de tanto desastre se le debe endilgar a las ‘aquas altas’, el análisis muestra cómo otros factores están contribuyendo a magnificar un fenómeno natural que tradicionalmente sucede por esta época del año. El cambio climático es uno de ellos: los niveles del mar han subido lo cual afecta directamente a la laguna de Venecia y hoy los vientos son más fuertes en la región que hace una década lo que impulsa aún más las mareas.

El impacto mayor lo genera el turismo de masas. A la ciudad de 57.000 habitantes llega al año una marejada de 22 millones de visitantes, con todo lo que ello significa en cuanto a servicios públicos, manejo de basuras o huella ambiental. También están los cruceros gigantes que al entrar a la bahía provocan oleadas que se estrellan contra la estructura veneciana, aumentan la sedimentación de arena en los canales y causan corrosión en los pilares que sostienen la ciudad.

A todo ello se le suma la desidia del centralismo, que allá también existe. La solución para contener las mareas altas se planteó hace 50 años con un megaproyecto de ingeniería llamado Mose, basado en compuertas que se elevan para proteger de las inundaciones a la ciudad. Planeado y administrado desde el gobierno central en Roma, debía ser entregado hace cinco años pero aún se encuentra inconcluso, para frustración de los venecianos.

Hoy Venecia está en riesgo de desaparecer por las inundaciones, se hunde entre el barro a velocidad alarmante y en el proceso arrastra con su histórico patrimonio. Ello demuestra que el deterioro ambiental no solo afecta a la naturaleza sino a los hitos que representan la cultura construidos a través de los tiempos. Ahora, el ser referencia turística mundial convirtió a la ciudad de los canales en víctima de la sobreexplotación, esclava del que hoy es su principal renglón económico y expuesta a los fenómenos climáticos.

Entonces se comprende que luchar por preservar el medio ambiente no es solo proteger la naturaleza. Es también defender lo que la humanidad ha construido a través de los siglos.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS