Editorial
Una medida incómoda, pero necesaria
Hay que hacer un llamado a quienes están molestos porque, durante esta semana y la anterior, han tenido que dejar tres veces en casa sus automotores.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

20 de ago de 2026, 12:56 a. m.
Actualizado el 20 de ago de 2026, 12:56 a. m.
El pico y placa solidario puede resultar incómodo para muchos caleños que necesitan movilizarse diariamente por la ciudad y que en condiciones normales solo tendrían una jornada de restricción a la semana.
Pero precisamente el nombre que le colocaron las autoridades de Tránsito del Distrito a esa norma provisional es la respuesta a quienes preguntan el por qué de su implementación.
En estos momentos por las calles de la capital vallecaucana están circulando muchas más volquetas y grúas que de costumbre, porque tienen la importante misión de recoger las toneladas de escombros que hay que trasladar desde las zonas donde están ubicadas las edificaciones que colapsaron como resultado del terremoto que azotó especialmente a esta región del país el pasado 10 de agosto.
De igual forma, hay carros oficiales que deben ir de un lugar a otro con ayudas, pero también en diligencias propias de la atención que demanda la tragedia que nos embarga, tales como el traslado de personal adscrito a los organismos de socorro, ingenieros estructurales y topógrafos que están revisando las edificaciones que estarían en riesgo de también venirse al suelo.
Por eso, hay que hacer un llamado a quienes están molestos porque durante esta semana y la anterior, en atención a la medida que permite que un día salgan los vehículos cuyas placas terminan en par y al siguiente las que finalizan en impar, han tenido que dejar tres veces en casa sus automotores, dado que la norma incluye el sábado.
Según la Secretaría de Movilidad de Cali, hay 52 sectores donde todavía deben mantenerse cierres viales o desvíos para facilitar todas las tareas inherentes al rescate de cuerpos y la remoción de escombros, lo que con una presencia normal de vehículos en las calles podría hacer colapsar el tráfico, lo cual no se puede permitir en estos momentos la ciudad.
Es cierto que la capital del Valle del Cauca tiene que ir, poco a poco, reactivándose y que eso pasa por facilitarles la movilidad a sus habitantes, pero en este momento todos los caleños tenemos que poner una cuota de sacrificio para sacar la ciudad adelante.
Por eso también es la hora de demostrar un buen comportamiento en todo sentido en las calles, no haciendo aglomeraciones innecesarias, no saliendo a las vías principales o zonas afectadas por el terremoto si no es necesario, respetando las normas de tránsito y dándole prelación a los carros de carga pesada.
Hasta ahora, los caleños, en general, han sacado a relucir el espíritu cívico que los caracteriza durante la atención de la tragedia, especialmente siendo solidarios con los damnificados, pero esta es otra forma de contribuir a reconstruir la ciudad, observando las normas vigentes y dándole prioridad a todo lo que redunde en el bienestar y el beneficio de los damnificados.
Solo así, la capital vallecaucana podría ir mirando hacia adelante, con la esperanza de recuperarse en todo sentido, no solo urbanística y económicamente, sino también en el aspecto que tal vez es el más importante, la calidad humana de quienes la habitan.







