Editorial
Es el momento de la Cali cívica, acogedora y respetuosa
Es necesario valorar lo positivo que les dejará a los caleños la ceremonia que se cumplirá este viernes 7 de agosto en la sede de la USC y todo lo que está sucediendo alrededor de ella.
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7 de ago de 2026, 01:34 a. m.
Actualizado el 7 de ago de 2026, 01:34 a. m.
El hecho de que Abelardo de la Espriella haya escogido a Cali para posesionarse como nuevo presidente de los colombianos es una buena oportunidad para que la ciudad tome un nuevo aire y deje atrás la polarización en la que muchos de sus habitantes se vieron sumidos durante la reciente campaña electoral.
Por eso, sin desconocer las diferencias políticas e ideológicas de quienes moran en la capital vallecaucana, es necesario valorar lo positivo que les dejará a los caleños la ceremonia que se cumplirá este viernes 7 de agosto en la sede de la Universidad Santiago de Cali y todo lo que está sucediendo alrededor de ella.
Un buen indicador de esos beneficios es el hecho de que la ocupación hotelera de la ciudad está casi completa, debido a los cerca de seis mil visitantes que están llegando a ella con motivo de este evento que hará historia no solo a nivel local sino en toda la Nación, dado que es la primera vez en la vida republicana de Colombia que un presidente asume su cargo por fuera de Bogotá.
Son seis mil personas a las que durante estos días se podrá convencer de que regresen luego con sus familias o sus amigos a conocer y disfrutar los encantos de la Sucursal del Cielo, si todos los ciudadanos se esmeran por transmitirles la amabilidad y el calor humano que nos caracteriza, al tiempo que mostramos el civismo que expresamos hace dos años durante la realización de la COP16.
Entonces, como ahora, Cali se convirtió en una meca adonde llegaron personas de distintos países y regiones de Colombia y todas se llevaron la mejor impresión de quienes habitan en la capital vallecaucana porque cada caleño se preocupó por poner su granito de arena para el embellecimiento de los sitios emblemáticos de la ciudad.
También durante estos días, y hay que destacarlo y agradecerlo, decenas de mujeres y hombres se han dedicado de manera voluntaria a pintar las banderas de Cali y Colombia en algunos de los puentes, mientras otros han sembrado cerca de dos mil plantas ornamentales para adornar la capital vallecaucana y decenas de integrantes de la Fuerza Pública se encargan de custodiar a propios y visitantes.
Pero nada de eso será suficiente si los caleños no observan un comportamiento adecuado durante los actos que tendrán lugar este viernes en la ciudad o ejecutan actos vandálicos que dañen la imagen que quiere proyectar Cali y que redundará sin duda en beneficios para muchas familias, como aquellas que devengan su sustento de los sectores hotelero, gastronómico y incluso del transporte público, ya que, dado que se decretó el día sin carro y moto en Cali, los taxistas se convertirán en una de las caras más visibles de esta capital.
Pero también es válido decir que si bien nuestra democracia admite que se exprese de manera pública el desacuerdo por quienes asumirán las riendas del Poder Ejecutivo en Colombia a partir de este 7 de agosto, no se puede desconocer que el de Abelardo de la Espriella es un triunfo que está debidamente ratificado por las autoridades electorales del orden nacional.
E igualmente importante es que esas manifestaciones de desacuerdo se expresen en el marco del respeto y de lo dispuesto por la ley, de manera que no se presenten alteraciones del orden público que pongan en entredicho la posibilidad de que en la capital vallecaucana se lleven a cabo eventos de magnitud nacional e internacional, como el que tendrá lugar en Cali este fin de semana.







