Terrorismo en Egipto

Noviembre 26, 2017 - 11:55 p. m. 2017-11-26 Por:
Elpais.com.co

El atentado contra la mezquita de Al Rada, en el Sinaí, es la acción terrorista más grave registrada en Egipto y una de las más mortíferas que se recuerden en el mundo. La estrategia del terror del Estado Islámico no tiene límites y esta vez acabó con la vida de 305 personas que se encontraban rezando.

Se trató de una matanza que no tiene justificación. Niños, ancianos, todos inermes mientras oraban ante Alá fueron masacrados en forma vil por asesinos que dicen profesar la misma religión.

Ante las pérdidas que ha tenido el Estado Islámico y sus limitaciones crecientes para actuar en Occidente, parece que su estrategia es atacar en países musulmanes y a grupos que no son ortodoxos. Todo indica que esta vez son los sufíes el objetivo del terrorismo islámico. Se trata de una corriente religiosa que conecta con el islam más popular y que en Egipto tiene un 20% de seguidores.

Los fanáticos del Estado Islámico acusan al sufismo de apostasía por su adoración a los santos y en el Sinaí, donde ocurrió el atentado, han ejecutado a varios jeques de esa rama el Islam. La persecución la han extendido a Paquistán, donde en febrero pasado acabaron con la vida de 80 personas que habían peregrinado hasta un museo de un teólogo sufí.

La presencia del Estado Islámico en Egipto cada vez se hace mayor. No es descabellado afirmar que ante los reveses que han sufrido en Iraq y Siria, de donde han sido expulsados por la presión militar de la coalición internacional, los terroristas están tomando al país norteafricano como nueva punta de lanza para reorganizar su estructura criminal. Ya en el pasado mes de abril, durante el Domingo de Ramos, habían dado una muestra de su máquina de terror cuando asesinaron a 50 cristianos que participaban de las celebraciones en la Semana Mayor.

Ahora el gobierno que preside Abdelfatá al Sisi promete aplicar “el puño de hierro” contra los responsables del ataque terrorista más sangriento en la historia de su país. Las regiones montañosas cercanas al lugar de la tragedia, que han servido de refugio a las células del Estado Islámico, han sido bombardeadas. Sin embargo, es evidente también que esta zona ha tenido un gran despliegue militar que aumentó desde el golpe de estado que sacó del poder a los Hermanos Musulmanes en el 2013 y a pesar de eso no se ha podido acabar con los yihadistas.

Por esa razón no son pocas las voces que proponen un apoyo internacional en Egipto que haga frente a estas células terroristas del Estado Islámico. La conjunción de esfuerzos demostró que los terroristas no eran imbatibles y la expulsión de sus enclaves en Siria e Iraq permitió neutralizar muchas de las acciones que pensaban cometer en el mundo occidental.

Es el momento de actuar y evitar que el yihadismo continúe fortaleciéndose y pretendiendo llevar su terrible y destruido califato a la tierra de los faraones.

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