Se acaban las opciones

Se acaban las opciones

Septiembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Lo que está sucediendo en Venezuela parece una burla a la voluntad popular, si no fuera por las consecuencias trágicas que puede acarrear. Es que ya es imposible mantener una dictadura que ha condenado a su Nación al hambre, a la escasez de medicamentos y a la violencia rampante, mientras destruyó casi todo su aparato productivo, incluyendo la riqueza petrolera, y montó un entramado de corrupción y delincuencia inocultable.

Como se temía, el régimen encabezado por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, a través de uno de sus apéndices, impidió hasta ahora la posibilidad de que los venezolanos expresen en las urnas su rechazo al fracaso. Lo que sigue es cada vez más cercano a una confrontación, si no aparecen posibilidades de retornar a las vías constitucionales en Venezuela. Lo que hizo el Consejo Nacional Electoral fue cumplir la orden de impedir que el referendo revocatorio se realizara antes del 10 de enero de 2017. Durante seis meses, la dependencia que debería actuar como notaria de la voluntad popular hizo uso de cualquier clase de recursos para evitar lo que es inevitable, la censura de todo su país al Gobierno más catastrófico de su historia.Pero no solo aplazaron el referendo hasta el primer trimestre del próximo año, con lo cual aseguran que el vicepresidente designado por el chavismo continúe la obra de Maduro. Además de no fijar aún la fecha en la cual se iniciará la recolección de las más de cuatro millones de firmas que se requieren para realizar la consulta, también fijaron límites absurdos, como abrir sólo un porcentaje de las mesas donde se registrarán esas firmas. Es decir, más trabas y más dificultades para hacer cumplir la Constitución que fuera elaborada por Hugo Chávez, el fundador de la revolución bolivariana.Lo que está sucediendo en Venezuela parece una burla a la voluntad popular, si no fuera por las consecuencias trágicas que puede acarrear. Es que ya es imposible mantener una dictadura que ha condenado a su Nación al hambre, a la escasez de medicamentos y a la violencia rampante, mientras destruyó casi todo su aparato productivo, incluyendo la riqueza petrolera, y montó un entramado de corrupción y delincuencia inocultable.Lo que sigue ya no puede ser enmarcado dentro de las normas, sino en la reacción de esa Nación que quiere el cambio. Lo evidente es que la Mesa de Unidad Nacional que agrupa a los partidos de oposición no es la derrotada con esa burla. Es el pueblo venezolano que empieza a reclamar con justa indignación contra un estado de cosas inaceptable. Ese país que era uno de los más ricos de América y que posee una de las más grandes reservas de petróleo del planeta, se ahoga ahora en la pobreza y la escasez, su economía muestra signos alucinantes de deterioro y la sangre rueda por sus calles de la mano de la delincuencia y el paramilitarismo patrocinado desde el palacio de Miraflores. Ahora se han desconocido los únicos vestigios de democracia que quedaban, la posibilidad de consultar a los venezolanos la salida del régimen mediante una votación libre y abierta. Todo indica que esa salida democrática será imposible, lo cual abre la puerta para otras opciones. Mientras tanto, los venezolanos deberán seguir padeciendo las consecuencias terribles que les está dejando una dictadura a la cual no quieren, a la que no respaldan y a la que quieren cambiar por la ruina que en todos los órdenes ha significado para su país. Ruina económica, diplomática, moral, política y social, que reclama respuestas antes de que se produzca un estallido social.

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