¡Qué viva el fútbol!

¡Qué viva el fútbol!

Julio 15, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

“El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”. Así le gustaba describir este deporte al reconocido entrenador italiano Arrigo Sacchi. Y no le falta razón, cada cuatro años y durante un mes, el Planeta se paraliza para ver a las selecciones que protagonizan más que un partido, un espectáculo de talla mundial.

Esta vez la sede del vigésimo primer Mundial de Fútbol fue Rusia. Antes de comenzar el evento surgieron muchas dudas sobre la capacidad organizativa del país, la excesiva fuerza de las autoridades que podrían poner en riesgo a los turistas y hasta de las dificultades para desplazarse por las grandes distancias entre las ciudades.

Sin embargo, todo esto fue superado y al llegar el final del evento las felicitaciones vinieron desde todos los rincones del mundo. Algunos como Gianni Infantino, presidente de la Fifa, se atreven a considerarlo como el mejor Mundial de la historia. Las cifras de asistencia y de espectadores avalan un espectáculo exitoso, con una cantidad mínima de incidentes.

Más de un millón de turistas llegaron hasta Moscú, San Petersburgo, Samara y Sochi, algunas de las once ciudades en las que se escenificó el evento. Los más de cinco mil periodistas acreditados dieron testimonio en sus reportes de la gran organización en los eventos, de la calidad humana de los rusos, de su esfuerzo por hacer sentir bien a los turistas y por demostrar el surgimiento de un nuevo país después del colapso de la Unión Soviética.

Y más de mil millones de personas han seguido el evento por televisión y la final fue vista siete veces más que la final del Superbowl. No era un evento deportivo fácil para Rusia puesto que se iba a llevar a cabo en un contexto particularmente complejo por las tensas relaciones que sostiene en la actualidad con Europa y Estados Unidos.

Hay que recordar que desde el 2010, cuando se lo anunció como organizador del Mundial del 2018, comenzaron acciones para boicotearlo. En el 2015 hubo un intento para arrebatarle la sede luego del escándalo de corrupción en la Fifa. Posteriormente, la crisis por el envenenamiento del exespia ruso Sergei Skipal provocó dudas sobre la participación de Inglaterra en el evento.

El Mundial transcurrió en forma tranquila y fue la gran oportunidad para correr la cortina de hierro sobre Rusia, una nación respetuosa de las diferencias, con una diversidad cultural amplia. Una decena de jefes de Estado en el partido final, que acompañaron a un sonriente Vladimir Putin, fue la muestra que para Rusia habrá un antes y un después de la Copa Mundo de fútbol.

El triunfo final de Francia que se consagró por segunda vez campeón, fue el gran broche de oro de una excelente campaña llevada a cabo por un equipo lleno de inmigrantes. Y la irrupción de Croacia mostró que el fútbol evoluciona para bien.

Habrá que esperar otros cuatro años para revivir el amor por la amarilla de Colombia, y para que el Planeta se reencuentre alrededor de un balón en Qatar. Será otra experiencia sobre la manera de competir, triunfar y perder sin derramar una gota de sangre. ¡Qué viva el fútbol!

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