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Las buenas del café

Julio 28, 2021 - 11:55 p. m. 2021-07-28 Por: Editorial .

En medio de las dificultades que atraviesa la sociedad colombiana y su economía, también hay noticias que confirman las oportunidades que siempre ha ofrecido nuestro país. En este caso, el sector cafetero está demostrando que la perseverancia, el trabajo solidario y el compromiso de los cafeteros rinden sus frutos y ayudan también a resolver los problemas de millones de colombianos.

No hace muchos años, el sector cafetero en Colombia fue epicentro de grandes debates debido a los factores nacionales e internacionales que se abatían sobre los precios. Cinco millones de personas que dependen ya sea en forma directa o indirecta de ese cultivo y de toda la cadena de producción y distribución padecían entonces lo que puede calificarse como un drama ocasionado en la obligación de vender el café a menor precio del que costaba producirlo.

En su momento, los gobiernos de turno decidieron extenderles la mano con créditos y aportes para evitar lo que podía ser una catástrofe social en las zonas cafeteras. Entre tanto, los productores hacían esfuerzos por mantener sus cultivos, por continuar su renovación en busca de mayores rentabilidad, seguridad y eficiencia, sabedores de que el mercado mundial padece de ciclos en los cuales la abundancia de producción y la especulación se reflejan de manera directa e inmediata en las condiciones de comercialización.

Pero también sabían que su experiencia al reunirse en la Federación Nacional de Cafeteros les ha permitido tener una presencia tanto a nivel nacional como internacional, y les ha servido para adquirir los conocimientos necesarios para valorizar el que sin duda sigue siendo el mejor y más suave café del mundo. Ese ejemplo de economía solidaria que se inició en 1927 y debería ser imitado en otras actividades, es hoy un faro que guía la industria y ha conseguido mantener con vida una actividad que es mucho más que un cultivo: es ante todo una cultura que ha sido fundamental en el desarrollo, la paz y la economía de Colombia.

Ahora, la confluencia de factores como la escasez del grano, la devaluación del peso, la calidad y la buena producción ha elevado los precios, permitiendo que un cafetero reciba ya dos millones de pesos por la carga de 125 kilos del grano. Además, su producción puede ser bonificada gracias a los cambios que han aplicado para producir cafés orgánicos de gran calidad que son apreciados por los consumidores.
Es otro panorama que aparece además como un gran impulso para el empleo y el bienestar de las regiones productoras como las que han sido tradicionales en las montañas del Valle, donde existen 52.000 hectáreas sembradas que son cultivadas por 23.000 familias en 30 municipios del departamento. Cabe anotar que los desarrollos de los cafeteros han conseguido expandir el cultivo a regiones como Nariño y Huila, hoy reconocidas por su calidad cafetera en el contexto mundial.

Es el impuso oportuno para enfrentar las adversidades que hemos vivido los colombianos en los últimos dos años y una buena noticia generada por quienes han mantenido la fe y el compromiso con el café, el símbolo de Colombia.

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