La seguridad de Colombia

Agosto 20, 2022 - 11:55 p. m. 2022-08-20 Por:
Elpais.com.co

Luego de su abrupta cancelación, entre el viernes y sábado pasados se cumplió la ceremonia de reconocimiento del presidente Gustavo Petro y los nuevos mandos militares y de Policía designados por él. Como siempre ha ocurrido a través de la historia republicana, fue la oportunidad de conocer las directrices del nuevo gobierno al papel de la Fuerza Pública.

En la ceremonia de la Policía Nacional, realizada en la Escuela General Santander donde hace cuatro años el Eln cometió el atentado que mató a 22 seres humanos, el presidente Petro expresó su pensamiento sobre lo que debe ser la organización del Estado creada para mantener la seguridad y la concordia en el país. Como antecedente está el retiro de 24 generales de esa institución, algo que si bien está dentro de las atribuciones del mandatario produjo reacciones por lo que significa tal descabezamiento en una entidad compuesta por 125.000 personas.

En su discurso, el presidente y comandante de la Fuerza Pública planteó la posible desvinculación de la Policía del Ministerio de Defensa, la necesidad de abrir el ascenso de todos los policías a los más altos cargos mediante el ofrecimiento de educación y capacitación. También afirmó que estos servidores públicos deben combatir las organizaciones criminales en lugar de estar “persiguiendo a jóvenes consumidores en los parques” o a los vendedores ambulantes.

Y lanzó la Seguridad Humana como lema de lo que será la actuación de la Policía, lo que se logra “disminuyendo el riesgo de morir”. Es decir, en adelante se debe tener en cuenta que “los indicadores no son los de las bajas, sino los de la vida”. Y afirmó que en la Policía se debe “escoger bien: a quien hay que confrontar no es al pobre, es a la organización poderosa multicrimen”.

El acto por el cual la Policía lo reconoce a su comandante transcurrió con el protocolo tradicional. Pero quedó en el ambiente la necesidad de conocer más en detalle las transformaciones que se aplicarán al organismo que debe estar más cerca del ciudadano y debe protegerlo tanto de la criminalidad organizada como de la delincuencia común que lo amenaza en las calles.

Quedó también la urgencia de precisar cómo hará para controlar los desmanes de quienes desvirtúan la protesta social convirtiéndola en vandalismo. O cómo actuará para combatir a las pandillas y organizaciones que usan a los consumidores de drogas ilícitas como escudo para evadir a las autoridades y las sanciones que debe imponer el Estado a las conductas antisociales.

Tal vez el aspecto más importante es la misión que se le asigne ahora a la Policía en el combate al narcotráfico, el más grande enemigo de la seguridad nacional y de la tranquilidad ciudadana. Debe recordarse que en las últimas décadas, nuestra Policía Nacional ha sido reconocida por su labor contra esas organizaciones, incluyendo al Eln y a las disidencias de las Farc, factores claves de la violencia en Colombia.

Habrá que esperar entonces las precisiones del gobierno sobre la manera en que la Policía Nacional cumplirá su misión de defender ante todo a los colombianos.

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