La renuncia de Evo

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La renuncia de Evo

Noviembre 10, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Acorralado por las evidencias de fraude en las elecciones que llevaban a su cuarta reelección, el desmoronamiento del apoyo institucional y el crecimiento de la protesta en su contra, Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia. Es el final del más largo gobierno de cualquier mandatario de ese país y el comienzo de un proceso lleno de riesgos para la nación boliviana.

La caída se desencadenó a partir de las elecciones del pasado 20 de octubre. En un momento, el proceso de conteo llevaba el 86% de los sufragios y en el resultado revelado se podía anticipar que Morales no tendría el margen del 10% necesario para declararlo como ganador en la primera vuelta. De pronto se produjo una interrupción, en medio de denuncias sobre fraude, y veinte horas después el Tribunal Supremo Electoral anunció el escrutinio de más del 95% y una ventaja de la reelección superior al 10%.

Desde ese momento, la incertidumbre empezó a apoderarse de Bolivia y las manifestaciones tanto de partidarios de Evo como de sus opositores tomaron fuerza. A tal punto llegó la sospecha que el propio Presidente aceptó que la OEA revisara el proceso y sus resultados, asegurando que acataría su decisión. Ayer la comisión del organismo interamericano emitió su opinión, mientras las calles hervían, ya se habían presentado tres muertos y centenares de heridos en manifestaciones marcadas por la radicalización, las acciones violentas y el desconcierto.

“Ha habido un golpe cívico, político y policial”, dijo ayer el presidente Morales al anunciar su dimisión junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera. “Mi pecado es ser indígena, dirigente sindical y cocalero”. Fue su respuesta final al informe de la OEA, que a su turno expresaba: “La primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente, efectuándose la primera ronda tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral”.

Horas antes, el presidente Morales había anunciado la convocatoria a unas nuevas elecciones y la remoción de todo el Tribunal Electoral, como resultado del informe de la comisión de la OEA. A partir de ese momento se presentaron dimisiones de muchos de sus colaboradores y la sugerencia de las Fuerzas Militares de Bolivia sobre su renuncia para permitir el retorno de la paz a su país.

Sin embargo, el problema empezó en el momento en que Evo Morales, el Tribunal Electoral y la más alta corte de Justicia de su país desconocieron el referendo mediante el cual la mayoría de los votantes rechazaron la posibilidad de su cuarta reelección. Desde ese instante comenzó un proceso que hoy produce la renuncia del presidente y el vacío que demuestra la enorme crisis que le causó a Bolivia su intención de perpetuarse en el poder y el fraude que no pudo ocultar.

A partir de ahora todo puede ocurrir. Aunque es de esperar que se produzca un proceso electoral transparente que llene la vacante dejada por Morales, está clara ya la división entre los bolivianos.

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