La propuesta de las Bacrim

La propuesta de las Bacrim

Junio 26, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La pregunta es si el Estado debe aceptar algún tipo de gestión que lleve a desmovilizar las Bacrim. Sería necio desconocer que un éxito en esas diligencias implicaría desmontar uno de los factores de violencia más importantes en Colombia".

Reiterando sus declaraciones del año pasado, el Obispo de Montería ratificó el pasado lunes que los cabecillas de varias de las denominadas Bandas Criminales, Bacrim, le han expresado su interés de entregarse a las autoridades y desmontar los grupos de violencia que afectan la tranquilidad de casi toda Colombia. El 8 de febrero de 2010, monseñor Julio César Vidal afirmó que fue autorizado por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez para que continuara los acercamientos con esas agrupaciones que causan daño y destruyen vidas, con propósitos criminales y sin demostrar la más mínima intención de que sean consideradas como movimientos políticos. De esa época a hoy, la labor de las autoridades militares y sobre todo de la Policía les ha ocasionado bajas importantes en sus estructuras de mando, a la vez que han desmantelado sus agrupaciones en zonas como Córdoba, el Cauca, Valle y Nariño, además de los departamentos de los Llanos Orientales.Pero ello no impide reconocer su capacidad de causar daño y su relación con la guerrilla para explotar las drogas ilícitas. Así sean delincuentes comunes y en muchos casos provengan de los grupos paramilitares desmovilizados a partir del acuerdo de Santa Fe de Ralito, es imposible desconocer la perturbación que causan entre los colombianos de todas las condiciones.La pregunta es si el Estado debe aceptar algún tipo de gestión que lleve a desmovilizar las Bacrim. Sería necio desconocer que un éxito en esas diligencias implicaría desmontar uno de los factores de violencia más importantes en Colombia. Aspecto seductor, sin duda, que lleva a pensar en la importancia de profundizar las gestiones del prelado cordobés y en la tentadora y recurrente estrategia del diálogo como fórmula para acabar con el terror que organizaciones criminales como ‘Los Rastrojos’ siembran en el Valle, en Cali y a lo largo de la Costa Pacífica.Pero frente a ello se levantan los recuerdos de las innumerables ocasiones en que la voluntad de paz de los colombianos ha sido defraudada por las mentiras de los criminales, llámense como se llamen. Reviven entonces las ocasiones en que las Farc han usado las propuestas de diálogo para burlar la acción de la Fuerza Pública o para armarse y causar más destrucción. Esas experiencias son las que han hecho crecer el escepticismo y el rechazo categórico a cualquier eventualidad que signifique siquiera el reconocimiento de alguna personería para los violentos, elemento sustancial para cualquier diálogo con el Estado.Según la declaración de monseñor Vidal, sus interlocutores le han expresado su intención de retirar 5.000 hombres armados, acabar con el narcotráfico y aceptar el castigo por sus crímenes. Interesante propuesta para lo cual sólo basta que empiecen la desmovilización de sus supuestos grupos, la entrega de las armas y las rutas por donde trasiegan las drogas ilícitas en asocio con la guerrilla. Así lograrían el propósito que le han expresado al Obispo de Montería, evitando a los colombianos el debate sobre si es necesario dialogar con quienes sólo tienen la violencia y el crimen como argumento.

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