La crisis interminable

La crisis interminable

Febrero 17, 2019 - 11:20 p.m. Por: Editorial .

La tragedia de Haití parece que nunca acabara. En medio de la crisis que vive el continente por la situación de Venezuela, las protestas en el país caribeño han quedado eclipsadas.

A los problemas de miseria y desastres naturales se suman los de gobernabilidad. Desde hace una semana Puerto Príncipe está sitiada por miles de manifestantes que exigen la renuncia del presidente Jovenel Moise. Las duras confrontaciones que se han dado en las calles han dejado cerca de diez muertos, aunque algunas organizaciones de derechos humanos hablan de cincuenta víctimas mortales y cientos de heridos.

Las protestas se extendieron a otras ciudades y se agudizaron luego de que el Tribunal de Cuentas revelara irregularidades en el programa de Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a varios países del Caribe a precios ventajosos, con el propósito de buscar apoyo político. De acuerdo con el Tribunal, se presentaron actos de corrupción entre el 2008 y el 2016 y señaló a quince altos funcionarios del actual gobierno por ello. En los hechos está involucrada una empresa que dirigía Moise antes de llegar a la presidencia en 2017.

Las violentas manifestaciones que han incluido vandalismo, robos a centros comerciales y bancos tienen a la capital militarizada, justamente cuando el país atraviesa una severa agudización de su crisis económica que se ha agravado por la devaluación de su moneda. El año pasado Haití solo registró un crecimiento del 1,4 %, muy por debajo del 2,2 % que se había pronosticado a principios del 2018.

Como si fuera poco, el segundo país que alcanzó la independencia en este continente, después de Estados Unidos, no ha podido recuperarse de los golpes de la naturaleza. En 2010 la raquítica economía colapsó por un terremoto que causó miles de muertos y arrasó con Puerto Príncipe. Cuando apenas comenzaba a levantarse hace tres años, otro desastre natural, el huracán Matthew que provocó la muerte de miles de personas y destruyó de nuevo la infraestructura, dejando un estremecedor cuadro de desolación.

Ahora, la situación parece salirse de control y los manifestantes están apoyados por partidos de oposición y grupos populares. Advierten que continuarán en las calles hasta que el presidente Moise renuncie. Este empresario del sector bananero que llegó al cargo sin tener ninguna experiencia política ha optado por el silencio y solo al final de la semana, cuando la situación se tornó violenta pidió en un mensaje televisivo luchar para restablecer la paz y la estabilidad política.

Su mensaje no ha tenido eco y los manifestantes prometen intensificar sus acciones esta semana que comienza. La comunidad internacional apenas está reaccionando, pero hasta ahora algunos países lo único que han dispuesto es el cierre preventivo de sus embajadas y la emisión de una alerta para que sus ciudadanos no visiten Haití.

Mientras tanto la tragedia de este país no se detiene, acorralado por pésimos gobiernos incapaces de solucionar los problemas de su pueblo, la falta de esperanza y la fuerza descomunal de una naturaleza que no perdona.

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