La crisis de Cali

Octubre 29, 2022 - 11:55 p. m. 2022-10-29 Por:
Elpais.com.co

Durante los últimos meses, el Municipio de Cali, varias de sus entidades descentralizadas encabezadas por Emcali y de sus directivos son objeto de cuestionamientos e investigaciones que han reclamado la actuación de la Justicia y de los organismos de control. Así mismo, esas instituciones actúan en forma caótica y no responden a las necesidades reales de los caleños.

Casi no hay día en que no se denuncie la presencia de anormalidades en la contratación municipal y de las entidades a las cuales les cambiaron en el Concejo Municipal sus estatutos para transformarlas en mecanismos para realizar negociaciones ajenas a los objetivos para los cuales fueron creados. La justificación apresurada se ha sumado al respaldo incondicional de una enorme mayoría del Concejo Municipal para adoptar decisiones como autorizar empréstitos sin proyectos definidos y elaborados que sean idóneos para atender las demandas de una sociedad con graves problemas y de una ciudad golpeada por la violencia y la incertidumbre.

Esa Administración Municipal no tiene una planeación clara, producto de la cual ofrece grandes anuncios de proyectos que no se cumplen o son imposibles mientras los problemas de circulación, de movilidad y de urgencias elementales como la reparación de su malla vial sufren la falta de orientación y de soluciones. Y en tres años ha sido imposible presentar siquiera el estatuto para ejecutar la ley que transformó a Cali en Distrito Especial.

Sin un norte y empeñada en proyectos incompletos cuya financiación está acordada ya con la banca privada, el Gobierno Municipal parece de espaldas a la ciudadanía. Y en las calles, el orden público y los aspectos más elementales de la convivencia y de la seguridad se han convertido en asuntos de responsabilidad casi exclusiva de la Policía Metropolitana, ante la poca credibilidad de las entidades municipales.

Mención aparte merece la dramática situación del sistema de transporte masivo y su creciente incapacidad para cumplir su compromiso de ofrecer un servicio seguro y eficaz a los caleños, reduciendo el número de pasajeros y aumentando la inconformidad de sus usuarios. Para completar, el incumplimiento con los operadores del MÍO lleva a que se reduzca la flota de buses y no se pueda renovar en tanto crece la amenaza de conflictos jurídicos que pueden ocasionar un desastre financiero y un infarto en el servicio de proporciones incalculables.

Y frente a ello, la respuesta consiste en mensajes dispersos y en el uso de la publicidad para tratar de mostrar como cierto lo que está en duda. O en ignorar los reclamos de una comunidad que rechaza los contratos y proyectos que no responden a sus necesidades. Entre tanto, la actuación de los organismos de control es una sombra que crece, destruyendo la credibilidad al gobierno de la capital vallecaucana.

Esta semana se produjo la renuncia de varios funcionarios de la alcaldía por razones políticas y personales. Para el alcalde Jorge Iván Ospina, esa puede ser la oportunidad de escuchar a los caleños y enderezar el rumbo de su gobierno en los meses que le quedan de mandato.

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