Gasolina y confianza

Gasolina y confianza

Junio 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Y no es tanto que no puedan pagar una gasolina que de todas maneras es más barata que la de otros países. Los estadounidenses sienten que tener gasolina barata es una especie de “derecho adquirido” por el sólo hecho de pertenecer al país más rico y poderoso del mundo. Que ello no sea así indica una pérdida de poder y de prestigio que el ciudadano resiente...".

Mientras el gobierno afirma que el “crecimiento leve” de la economía continúa, las cifras indican que el desempleo ha aumentado en Estados Unidos. Pero todos coinciden en que “El aumento de precios de la gasolina ha dañado la confianza en el futuro del país”, según un sondeo de la firma consultora Ipsos y la agencia de noticias Reuters, citado por la BBC de Londres.Este aumento de un producto esencial en la canasta familiar estadounidense arroja como resultado que un 79% de ciudadanos encuestados crea que el país va por el camino equivocado. Esta es la calificación negativa más alta sobre la gestión del presidente Barack Obama desde que asumió el poder. Aunque las elecciones presidenciales están lejos, la obsesión de los políticos de Washington con las encuestas comienza a ligar estos resultados con las expectativas sobre quién ganará esos comicios. Unos y otros comienzan a acusarse. Los republicanos culpan a Obama del aumento de los precios y los demócratas lo hacen con las compañías petroleras, tradicionales soportes de sus rivales. Pero la realidad es más compleja, pues los precios de la gasolina están indisolublemente ligados al mercado internacional del crudo, éste a las variables geopolíticas y aquellas al interés de las potencias en las fuentes de hidrocarburos.Además cuenta la situación económica del país, cuyos últimos indicadores muestran cierto estancamiento, pues si bien aumentan algunas fuentes de empleo, también ha crecido el número de parados. Para el estadounidense del común, acostumbrado a la libertad que le proporciona tener un auto tanqueado a disposición, cualquier restricción en este aspecto es importante.Lo cierto es que el uso del automóvil resulta crucial en la sociedad estadounidense, no sólo porque es un símbolo del ‘status’ particular, sino porque las distancias en ese país-continente, lleno de megaurbes, son mayores a las del resto de países del mundo. Ellos gastan más en gasolina, tanto por los largos recorridos como por los constantes embotellamientos en las ciudades.Y no es tanto que no puedan pagar una gasolina que de todas maneras es más barata que la de otros países. Los estadounidenses sienten que tener gasolina barata es una especie de “derecho adquirido” por el sólo hecho de pertenecer al país más rico y poderoso del mundo. Que ello no sea así indica una pérdida de poder y de prestigio que el ciudadano resiente.Por eso, aunque los analistas demócratas se esfuerzan por explicar que en Estados Unidos se paga una gasolina a la mitad del precio en que la consumen los europeos, esa comparación nada le dice al estadounidense. Ellos no van al fútbol, no les interesa qué comen los franceses y sus ciudades no están construidas para andar a pie. Lo suyo son los clásicos de béisbol en los estadios lejanos, la casa en los suburbios y los viajes de vacaciones con la familia, casi siempre dentro de los límites de su gran nación.Así, aunque en otras partes suene frívolo, el malestar gringo por los altos precios de la gasolina puede tener un alto costo político.

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